En un vídeo que suma más de 49 millones de reproducciones en Instagram, el “doctor” Huang explica cómo “disolver” las piedras en el riñón con agua de coco, aceite de oliva y zumo de limón en sólo tres días. No hace falta decir que el remedio es falso, pero es que este doctor tampoco existe en realidad. Sus vídeos están generados con inteligencia artificial, al igual que los de otras 25 cuentas de usuarios que se hacen llamar “doctor” o “dr.” y que suelen aparecer con bata blanca y fonendoscopio dando consejos médicos. Las cuentas acumulan más de 3,6 millones de seguidores a fecha de julio de 2026, a pesar de que el 96% de ellas no tiene ni un año de antigüedad.En España el artículo 403 del Código Penal castiga a quien ejerce “actos propios” de una profesión como la de médico sin tener el título correspondiente y lo hace más gravemente a quien se atribuye públicamente la condición de médico sin tenerla. Además, el Tribunal Supremo ha valorado en sus sentencias que algunos condenados por este delito se habían aprovechado del engaño creando “la creencia generalizada” de que eran médicos mediante una “puesta en escena”. Esto es ilegal en la vida real, y también online. Entre las cuentas identificadas por Maldita.es es habitual la puesta en escena en una consulta, junto a un paciente que está en una camilla, o llevando elementos que tradicionalmente se asocian con estos profesionales sanitarios. El doctor creado con IA que aparece en los vídeos de la cuenta Felipe Nutrition, por ejemplo, lleva en su foto de perfil un fonendoscopio y en ocasiones bata blanca y guantes estériles. La primera línea de su biografía en Instagram es “cardiología” y sus consejos en español tienen más de 650.000 seguidores.<img src="https://public.flourish.studio/visualisation/29760144/thumbnail" width="100%" alt="cards visualization" />El 64% de estos “doctores” vende productos desde su perfil en InstagramEn la descripción de su cuenta, Felipe Nutrition incluye enlaces a su “remedio favorito”, que se venden en Amazon. Es lo mismo que hacen otros perfiles hechos con IA como el Dr. Kendrick Harris o el Dr. Marcus Wolfe, pero en este caso lo que venden es “Yerba Magic”, un producto que se define como una “super bebida instantánea en polvo” que aporta “energía limpia, claridad mental y bienestar intestinal”. El producto lo promocionan varias de estas cuentas (el 20%), pero no es ni mucho menos el único que venden. El “doctor” Salori, por ejemplo, promociona ante sus más de 700.000 seguidores un “superalimento” de “pan de abeja liofilizado para apoyo de energía, inmunidad y vitalidad” del que ya te hemos hablado en Maldita.es y cuyos supuestos beneficios para el sistema inmunitario no están respaldados por la evidencia científica. En la página de Amazon casi todos los productos que anuncian estas cuentas llevan una advertencia que dice que no han sido evaluados por las autoridades sanitarias y que “no pretenden diagnosticar, tratar, curar o prevenir ninguna enfermedad o condición de salud”.La gran mayoría de los productos promocionados por las cuentas son suplementos alimenticios de diferentes tipos, aunque algunas también promocionan sus propios libros de “consejos” y algún producto concreto como sérums contra la calvicie.
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¿Qué hace Instagram? Algunas de las cuentas tienen incluso la insignia azul de verificación de MetaEl intrusismo profesional hacia los médicos es un delito en España y también es ilegal la publicidad de productos “con pretendida finalidad sanitaria (...) que pretendan aportar testimonios de profesionales sanitarios”. Instagram tiene además en la Unión Europea la condición de “plataforma en línea de muy gran tamaño”, lo que quiere decir que tiene la obligación legal de contar con medidas efectivas de mitigación de riesgos sistémicos como la diseminación de contenido ilegal, o los efectos negativos reales o previsibles en la protección de la salud o los derechos de los consumidores.Por si esto fuera poco, las propias reglas que Meta establece para sus plataformas, incluida Instagram, dicen que se restringirán o inhabilitarán las cuentas que hagan una “representación engañosa de la identidad para engañar o confundir”. No parece que esa regla se aplique, ya que tres de las cuentas incluso lucen la insignia azul que debería significar que la identidad real de esos usuarios ha sido verificada. En Maldita.es ya hemos investigado cómo Meta verifica cuentas que no pertenecen a las personas que dicen representar y que después se usan para timos y engaños. A finales de 2025, la Comisión Europea impuso una multa de 120 millones de euros a X por incumplir obligaciones del Reglamento de Servicios Digitales. En concreto, por el diseño engañoso de la “marca de verificación azul”. La investigación concluyó que X no verifica de manera significativa quién está detrás de cada cuenta que obtiene este símbolo, también a través del pago de una suscripción. El de la insignia azul de verificación no es el único uso estratégico que las 25 cuentas hacen de los recursos de la plataforma. Tienen un alcance imposible de lograr si no es mediante la amplificación que ofrece la plataforma a través de sus algoritmos de recomendación: varios tienen un número de visualizaciones más de 200 veces mayor que su número de seguidores. También hacen continuos llamamientos a la interacción, ofreciendo recompensas a los usuarios que comenten sus vídeos, una técnica habitual para lograr más visibilidad por parte de esos algoritmos.Si la plataforma quisiera diseñar una estrategia efectiva de reducción de riesgos para este tipo de fenómeno, no le faltarían lugares donde empezar: quizás habría que tener un cuidado especial con los nombres de usuario que tienen elementos formales, como “doctor o “dr.”, o con los avatares que muestran elementos asociados a los médicos, como batas y fonendoscopios. También se podría mejorar el control de las cuentas que hacen publicidad mediante enlaces a plataformas de terceros en los que se hacen advertencias sobre el producto diciendo que no han pasado controles sanitarios y que “no pretenden diagnosticar, tratar, curar o prevenir ninguna enfermedad o condición de salud”.Las cuentas que hemos seguido en esta parte de la investigación comparten muchos de esos indicadores y otros que las plataformas podrían detectar fácilmente. Todas tratan de un tema especialmente delicado como la salud y publican constantemente contenido generado con IA. También, aunque el 96% de las 25 cuenta analizadas tiene menos de un año, el 44% ya ha cambiado de nombre en al menos alguna ocasión y el contenido de otras hace imposible que pueda pertenecer a un auténtico médico.La cuenta del “Doctor Marlon Campbell” cambiando de aspecto a lo largo de medio añoLa cuenta que hoy pertenece al “Doctor Marlon Campbell” y promociona una marca de suplementos alimenticios empezó haciendo vídeos con un limón vestido con bata blanca y uniforme de quirófano, luego pasó a ser un médico con rasgos asiáticos y ahora uno estadounidense con rasgos afroamericanos. La información que hace pública Meta nos permite saber que la cuenta ha cambiado tres veces de nombre desde enero, pero no deja consultar qué nombres concretos ha usado.
En corto:
Hemos analizado 25 cuentas de Instagram que se identifican como médicos y dan consejos de salud, pero que en realidad son contenido generado con inteligencia artificial.
En un vídeo que suma más de 49 millones de reproducciones en Instagram, el “doctor” Huang explica cómo “disolver” las piedras en el riñón con agua de coco, aceite de oliva y zumo de limón en sólo tres días. No hace falta decir que el remedio es falso, pero es que este doctor tampoco existe en realidad. Sus vídeos están generados con inteligencia artificial, al igual que los de otras 25 cuentas de usuarios que se hacen llamar “doctor” o “dr.” y que suelen aparecer con bata blanca y fonendoscopio dando consejos médicos. Las cuentas acumulan más de 3,6 millones de seguidores a fecha de julio de 2026, a pesar de que el 96% de ellas no tiene ni un año de antigüedad.

En España el artículo 403 del Código Penal castiga a quien ejerce “actos propios” de una profesión como la de médico sin tener el título correspondiente y lo hace más gravemente a quien se atribuye públicamente la condición de médico sin tenerla. Además, el Tribunal Supremo ha valorado en sus sentencias que algunos condenados por este delito se habían aprovechado del engaño creando “la creencia generalizada” de que eran médicos mediante una “puesta en escena”. Esto es ilegal en la vida real, y también online.
Entre las cuentas identificadas por Maldita.es es habitual la puesta en escena en una consulta, junto a un paciente que está en una camilla, o llevando elementos que tradicionalmente se asocian con estos profesionales sanitarios. El doctor creado con IA que aparece en los vídeos de la cuenta Felipe Nutrition, por ejemplo, lleva en su foto de perfil un fonendoscopio y en ocasiones bata blanca y guantes estériles. La primera línea de su biografía en Instagram es “cardiología” y sus consejos en español tienen más de 650.000 seguidores.
El 64% de estos “doctores” vende productos desde su perfil en InstagramEn la descripción de su cuenta, Felipe Nutrition incluye enlaces a su “remedio favorito”, que se venden en Amazon. Es lo mismo que hacen otros perfiles hechos con IA como el Dr. Kendrick Harris o el Dr. Marcus Wolfe, pero en este caso lo que venden es “Yerba Magic”, un producto que se define como una “super bebida instantánea en polvo” que aporta “energía limpia, claridad mental y bienestar intestinal”. El producto lo promocionan varias de estas cuentas (el 20%), pero no es ni mucho menos el único que venden.
El “doctor” Salori, por ejemplo, promociona ante sus más de 700.000 seguidores un “superalimento” de “pan de abeja liofilizado para apoyo de energía, inmunidad y vitalidad” del que ya te hemos hablado en Maldita.es y cuyos supuestos beneficios para el sistema inmunitario no están respaldados por la evidencia científica. En la página de Amazon casi todos los productos que anuncian estas cuentas llevan una advertencia que dice que no han sido evaluados por las autoridades sanitarias y que “no pretenden diagnosticar, tratar, curar o prevenir ninguna enfermedad o condición de salud”.

La gran mayoría de los productos promocionados por las cuentas son suplementos alimenticios de diferentes tipos, aunque algunas también promocionan sus propios libros de “consejos” y algún producto concreto como sérums contra la calvicie.
¿Qué hace Instagram? Algunas de las cuentas tienen incluso la insignia azul de verificación de MetaEl intrusismo profesional hacia los médicos es un delito en España y también es ilegal la publicidad de productos “con pretendida finalidad sanitaria (...) que pretendan aportar testimonios de profesionales sanitarios”. Instagram tiene además en la Unión Europea la condición de “plataforma en línea de muy gran tamaño”, lo que quiere decir que tiene la obligación legal de contar con medidas efectivas de mitigación de riesgos sistémicos como la diseminación de contenido ilegal, o los efectos negativos reales o previsibles en la protección de la salud o los derechos de los consumidores.
Por si esto fuera poco, las propias reglas que Meta establece para sus plataformas, incluida Instagram, dicen que se restringirán o inhabilitarán las cuentas que hagan una “representación engañosa de la identidad para engañar o confundir”. No parece que esa regla se aplique, ya que tres de las cuentas incluso lucen la insignia azul que debería significar que la identidad real de esos usuarios ha sido verificada. En Maldita.es ya hemos investigado cómo Meta verifica cuentas que no pertenecen a las personas que dicen representar y que después se usan para timos y engaños. A finales de 2025, la Comisión Europea impuso una multa de 120 millones de euros a X por incumplir obligaciones del Reglamento de Servicios Digitales. En concreto, por el diseño engañoso de la “marca de verificación azul”. La investigación concluyó que X no verifica de manera significativa quién está detrás de cada cuenta que obtiene este símbolo, también a través del pago de una suscripción.
El de la insignia azul de verificación no es el único uso estratégico que las 25 cuentas hacen de los recursos de la plataforma. Tienen un alcance imposible de lograr si no es mediante la amplificación que ofrece la plataforma a través de sus algoritmos de recomendación: varios tienen un número de visualizaciones más de 200 veces mayor que su número de seguidores. También hacen continuos llamamientos a la interacción, ofreciendo recompensas a los usuarios que comenten sus vídeos, una técnica habitual para lograr más visibilidad por parte de esos algoritmos.
Si la plataforma quisiera diseñar una estrategia efectiva de reducción de riesgos para este tipo de fenómeno, no le faltarían lugares donde empezar: quizás habría que tener un cuidado especial con los nombres de usuario que tienen elementos formales, como “doctor o “dr.”, o con los avatares que muestran elementos asociados a los médicos, como batas y fonendoscopios. También se podría mejorar el control de las cuentas que hacen publicidad mediante enlaces a plataformas de terceros en los que se hacen advertencias sobre el producto diciendo que no han pasado controles sanitarios y que “no pretenden diagnosticar, tratar, curar o prevenir ninguna enfermedad o condición de salud”.
Las cuentas que hemos seguido en esta parte de la investigación comparten muchos de esos indicadores y otros que las plataformas podrían detectar fácilmente. Todas tratan de un tema especialmente delicado como la salud y publican constantemente contenido generado con IA. También, aunque el 96% de las 25 cuenta analizadas tiene menos de un año, el 44% ya ha cambiado de nombre en al menos alguna ocasión y el contenido de otras hace imposible que pueda pertenecer a un auténtico médico.
La cuenta del “Doctor Marlon Campbell” cambiando de aspecto a lo largo de medio añoLa cuenta que hoy pertenece al “Doctor Marlon Campbell” y promociona una marca de suplementos alimenticios empezó haciendo vídeos con un limón vestido con bata blanca y uniforme de quirófano, luego pasó a ser un médico con rasgos asiáticos y ahora uno estadounidense con rasgos afroamericanos. La información que hace pública Meta nos permite saber que la cuenta ha cambiado tres veces de nombre desde enero, pero no deja consultar qué nombres concretos ha usado.