Sustracciones selectivas y cada vez más organizadas alarman a particulares y asociaciones de la provincia
18/04/2026 a las 09:19h.
La creciente preocupación por el robo de perros de caza en la provincia ya no afecta únicamente a domicilios particulares, sino que también ha llegado a entidades protectoras. Responsables de la protectora de Astorga han confirmado a este medio que han vuelto a sufrir un robo en sus instalaciones, en un contexto marcado por el aumento de desapariciones de este tipo de animales.
Según explican, no se trata de un hecho aislado. «Toda la vida han estado entrando a robar. Sabemos más o menos quiénes son», señalan. Tras una etapa en la que los robos cesaron gracias a la instalación de cámaras de vigilancia, en los últimos meses se ha detectado un repunte.
El último incidente tuvo lugar en febrero, cuando sustrajeron dos perros muy concretos: una braca alemana de entre seis y siete meses y un Deutsch Drahthaar de aproximadamente un año y medio, macho y hembra. «Fue muy llamativo porque, apenas una semana después de publicar que los teníamos, rompieron puertas y candados para llevárselos. Iban directamente a por ellos», relatan.
Movimientos estudiados con un plan seguro
Desde la protectora consideran que los autores tenían el movimiento estudiado. «Entraron por la parte de atrás y no les importaron las cámaras. Sabían perfectamente lo que hacían», explican. Aun así, no pueden confirmar si se trata de los mismos responsables de robos anteriores o si está relacionado con la actual oleada.
En paralelo, aseguran estar recibiendo numerosos mensajes de particulares alertando de la desaparición de perros de caza o solicitando ayuda para su difusión. «Nos llegan muchos avisos de podencos y otros perros extraviados. La gente nos pregunta si los tenemos o si los hemos visto», indican.
Una de las claves que podría estar detrás de estos robos es la falta de identificación en algunos animales. «Muchos no tienen microchip ni marca. Los sacan para probarlos y luego los recogen», apuntan, lo que dificulta su recuperación y seguimiento.
Un patrón elegido
El problema se agrava con casos reincidentes. Relatan, por ejemplo, el de un braco alemán robado en La Bañeza que, tras ser localizado y llevado a la perrera, volvió a ser sustraído al mes siguiente.
Según advierten, el patrón es claro: «Todo lo que roban son perros de caza, como teckel, bracos alemanes o setter».