El campo cordobés puede convertirse en la primera línea de defensa frente a los incendios forestales. Asaja Córdoba ha vuelto a reivindicar la labor de agricultores, ganaderos y titulares de explotaciones forestales y cinegéticas como aliados fundamentales en la prevención y extinción de los fuegos.
El campo cordobés puede convertirse en la primera línea de defensa frente a los incendios forestales. Asaja Córdoba ha vuelto a reivindicar la labor de agricultores, ganaderos y titulares de explotaciones forestales y cinegéticas como aliados fundamentales en la prevención y extinción de los fuegos.
La organización agraria ha emitido una nota de prensa donde alerta del elevado riesgo existente durante el verano debido a la gran cantidad de vegetación acumulada tras las abundantes lluvias registradas este año. Según Asaja, los pastizales y la vegetación arbórea y arbustiva presentan una elevada densidad y, una vez secos, se convierten en material combustible.
La asociación sostiene que las explotaciones donde se mantiene la actividad agraria y ganadera presentan una menor carga vegetal. El pastoreo del ganado doméstico y de las especies de caza mayor reduce la altura y la densidad de los pastos, lo que, según la entidad, disminuye el riesgo de que se origine o se propague un incendio.
El pastoreo como herramienta contra el fuegoAsaja asegura que en las fincas con ganado y actividad agrícola los incendios suelen tener una menor envergadura, lo que facilita las labores de extinción. Por este motivo, considera imprescindible mantener vivas las explotaciones rurales y combatir tanto el abandono del campo como la despoblación rural.
La organización reclama que la prevención de incendios tenga en cuenta el trabajo diario de quienes gestionan el territorio. La presencia de agricultores y ganaderos, señala, permite controlar la vegetación, conservar caminos y detectar con mayor rapidez cualquier foco de fuego.
Críticas a las restricciones de la PACAsaja también cuestiona algunas obligaciones incluidas en la Política Agraria Común (PAC). La organización explica que los olivareros deben mantener las cubiertas vegetales durante todo el año para cobrar íntegramente determinadas ayudas, incluso en los meses de mayor riesgo de incendio.
Esta situación preocupa especialmente en los olivares de sierra próximos a terrenos forestales, donde un incendio podría propagarse entre las superficies agrícolas y el monte.
La asociación añade que las denominadas en la PAC Buenas Condiciones Agrarias y Medioambientales impiden labrar determinadas parcelas de barbecho hasta septiembre. También limitan el laboreo de los rastrojos de trigo, avena o cebada, permitiendo únicamente trabajos de mínimo laboreo que, según Asaja, no resultan suficientes para detener el avance de las llamas.
Por ello, Asaja Córdoba pide revisar estas normas para que los profesionales del campo puedan limpiar y trabajar sus parcelas durante el verano sin poner en riesgo las ayudas agrarias.