Este pequeño gesto, que repetimos cientos de veces al día, pasa factura a nuestras cervicales. Es el síndrome del cuello roto y ya afecta a nueve de cada diez menores
15/05/2026 Actualizado a las 00:03h.
Imagínate que llevas a un niño de ocho años enganchado al cuello varias horas al día. Suena agotador, ¿verdad? Pues esa es precisamente la carga ... que soportan tus cervicales cada vez que bajas la cabeza para contestar un mensaje, enviar un email desde el móvil o buscar la dirección del restaurante en el que has quedado para comer. La cabeza de un adulto pesa unos cinco o seis kilos, pero a medida que el cuello se inclina hacia abajo para consultar el teléfono, la carga sobre las cervicales aumenta proporcionalmente hasta terminar con ese crío del que hablábamos al principio colgado sobre los hombros: 28 kilos de carga con 70 grados de inclinación, una postura muy habitual cuando miramos el 'smartphone'.