Agentes de Policía Local y Nacional explican que el mayor riesgo del Carnaval está en el consumo excesivo de alcohol por parte de gente muy joven que en ocasiones también prueba otras sustancias
17/02/2026 Actualizado a las 20:30h.
Uno de los momentos más delicados del Carnaval de Badajoz 2026 se origina en un abrir y cerrar de ojos. Un agente de la Policía Local le pide a un carnavalero que se aparte para que pase un coche, este le empuja, el agente le pregunta qué hace, el chaval lo repite, y el uniformado va tras él hasta que es agarrado por detrás por un amigo de aquel... Y ya está el tinglado montado. Otros policías se suman al ver que han sujetado al agente, y se llevan a los dos. Uno de ellos trata de escaparse, da un salto y supera una barandilla metálica de más de un metro, pero los agentes le pillan de nuevo.
Resultado: identificado, intervenido con droga y posible ingreso en el calabozo por atentado a la autoridad.
Es una de las escenas que vivieron los agentes de la Policía Local la pasada madrugada. La noche del lunes al martes ha sido la más multitudinaria de todas en este Carnaval de Badajoz 2026, con unas temperaturas han sido más suaves que el fin de semana y con los carnavaleros dispuestos a empalmar el botellón con el entierro de la sardina.
A pesar de la cantidad de gente que se reúne, del alcohol que se consume y de las horas que permanecen en la calle, el balance solo ha sido de un apuñalado de 19 años en la Plaza de España, cuyos agresores buscaba la Policía al cierre de esta edición. Supervisan las cámaras de la zona. Hubo otro herido con una fractura en la nariz por una pelea en la que los agresores doblaban al grupo del agredido. De doce a seis. Se liaron a botellazos. A los mayores de 18 años se les atiende, pero no se avisa a los padres salvo que los chavales lo pidan.
Un equipo de HOY pasó varias horas de la madrugada con agentes de la Policía Local, quienes lo mismo contestan una pregunta de alguien que busca una dirección, recogen una cartera o un móvil extraviado y cortan el tráfico que intervienen en una pelea.
El superintendente de la Policía Local es Rubén Muñoz. Despliega 70 agentes en esta noche, los mismos que la Policía Nacional. Están dispersos por los puntos más concurridos con el objetivo de poder atender cualquier incidencia en el máximo de dos minutos. Y no solo peleas o agresiones, sino cualquier incidente que pueda surgir. A los que llevan uniforme se suman otros de paisano que pasan desapercibidos, pero que están inmersos en los lugares más concurridos de la fiesta. «El mayor riesgo son las agresiones, el exceso que hacen con el alcohol y las drogas», subraya el responsable del dispositivo de seguridad
Durante la noche han intervenido seis armas blancas y han levantado doce actas de estupefacientes. Los agentes solo paran al carnavalero que ha tenido un comportamiento anormal.
Al jefe de la Policía Local le llama la atención un «fenómeno que «no ocurre en ninguna ciudad, que es que los menores hacen botellón en Minayo y los padres en San Francisco, y luego se van todos juntos a casa». En esta madrugada han intervenido en siete intoxicaciones etílicas de menores. «Y los responsables, que son los padres, cerca».
Miles de personas se concentran por los puntos donde están los djs. Para Emilio, el responsable del dispositivo de noche, lo más difícil es evitar que se produzcan heridos por peleas. «Que haya un diversión más sana y no se llegue a esto», dice junto a la ambulancia de Cruz Roja donde atienden al herido por la paliza que le ha roto varios huesos de la nariz.
Los agentes acuden sobre las seis y cuarto a una llamada en la calle Juan Carlos I; donde otro chico de 19 años está siendo atendido en otra ambulancia de Cruz Roja por un botellazo. Tras curarle, los sanitarios le piden a la hermana que se lo lleve de la fiesta por su estado de embriaguez. Son de Portalegre y han llegado con un grupo grande que esperará un tren para volver a casa, señala a HOY Francisca, la hermana.
El problema, coinciden los agentes, es que son noches de mucho alcohol para gente muy joven. Durante el día ven más personas mayores, que se retiran antes. Pero de madrugada hay gente que consume bastante alcohol y que en algunos casos mezclan con estupefacientes que prueban por primera vez. De ahí el cóctel peligroso.
Las peleas aparecen en el momento más inesperado. Un policía nacional añade que sobre las siete y media, un grupo de tres mujeres y otro de tres hombres se han cruzado por Dragones de Hernán Cortés. Uno de ellos ha dicho algo a una de ellas, esta se ha dado la vuelta y le ha respondido con dos bofetones. Él le ha soltado un puñetazo. Ha sido en fracción de segundos, los agentes han mediado y los dos grupos han seguido su camino. Cada uno por su lado, no se conocían. Este policía cree que pueden darse bastantes más casos así, de gente que vaya de vuelta bebida, se den dos golpes, los propios amigos los separen y todo quede en eso.
Otras muchas veces, los agentes evitan riesgos y se sorprenden de lo que encuentran. Un agente de la Policía Local ha intervenido un cuchillo de 32 centímetros, otro se encontró con un hombre que llevaba un chaleco antibalas reglamentario bajo el disfraz el sábado en San Francisco. Cuando le preguntaron por qué llevaba eso, respondió que por precaución. Les llama la atención la predisposición a los sucesos que, mezclada con alcohol y droga, puede ser letal.
Quitan pistolas y bates de madera
Los agentes paran a todos los que lleven complementos de disfraz que puedan convertirse en un arma. Por ejemplo, a los jugadores de beisbol les quitan los bates de madera. Todos los que lleven pistolas, salvo que se vea claramente que son de juguete, se las retiran incluso sin munición. Poco después de las siete de la mañana, en la avenida de Miguel Celdrán, se llevaron una de bolas.
Lo incautan todo porque pueden ocurrir muchas cosas en la muchedumbre de la fiesta y los agresores pueden escabullirse tras cometer cualquier acto que la víctima tarde unos segundos en notar, como puede ocurrir con un navajazo. El viernes, nada más empezar la fiesta, hubo otro apuñalamiento.
Pero no solo intervienen en sucesos graves. En la calle Santo Domingo, sobre las seis y media de la mañana, paran el furgón y le preguntan a dos chicos qué hacen allí solos, disfrazados, alejados del resto. Terminan dándose todos las buenas noches. Llama la atención a quien ven miccionando en la calle apuntándoles con la linterna hasta que se cortan, por ejemplo.
El final de la noche se vive en Saavedra Palmeiro, donde permanecen los artefactos con la música hasta que están obligados a apagar los altavoces a las 8 horas y a moverse para que pasen los servicios de limpieza. Es aquí cuando dos de los agentes ven pasar a dos disfrazados que arrojan algo a uno de los arriates. Les identifican, les registran y encuentran droga. Cinco o seis continúan la búsqueda en el jardín ayudados con linternas. Sobrepasan el cuarto de hora, hasta que un vecino les pide ayuda para sacar su coche del garaje. Son las siete y media y tiene que irse a trabajar, pero la puerta de la cochera está bloqueada por el botellón.
Es entonces cuando dos de los agentes empiezan a pedir a los carnavaleros que se aparten para que salga el coche. Uno de los disfrazados empieza a simular que torea al vehículo, que ya está en la calle, y el agente le pide que pare, que se puede caer y llevarse un golpe. El torero improvisado vestido de ser de otro planeta continúa, y el agente le insiste. Es entonces cuando el policía recibe el primer empujón, al que sigue un segundo.
Le va a sostener para que se detenga cuando otro amigo del carnavalero sujeta por detrás al agente. Este oya ha avisado y de entrada no saben qué está ocurriendo. Todos intervienen hasta que consiguen sacar a los dos chavales de la trifulca que se está montando. Se los llevan hasta la antigua avenida Villanueva y uno de ellos pega un salto de más de un metro y se les escapa. Lo vuelven a coger. La novia llora y los agentes tienen que pararla también a ella. Cuando consiguen apartarlo interceptan sustancias estupefacientes al menos a uno de los dos. Y es muy posible que uno de ellos termine detenido por atentado a la autoridad.
Los policías, que empezaron su turno a las 5.45 horas, seguirán por el centro hasta irse con la movida a San Roque. El reloj marca ya las ocho. Los camiones de limpieza han entrado en Saavedra Palmeiro. La noche más larga del año en Badajoz se está acabando.