Aquí nadie desaparece del mapa de golpe. Lo que pasa es más fino, más incómodo incluso: estás en un punto raro donde la relación ya no es una relación, pero tampoco sabes cuándo dejó de serlo
No es el ghosting clásico de «bloqueo y hasta nunca». Aquí nadie desaparece del mapa de golpe. Lo que pasa es más fino, más incómodo ... incluso. La conversación se va apagando poco a poco. Un día responden rápido, otro tarda, luego solo emojis, luego un «jaja» suelto y, sin darte cuenta, estás en un punto raro donde la relación ya no es una relación, pero tampoco sabes cuándo dejó de serlo.