Los nueve fichajes del Sporting ya conocen el calor de El Molinón. Cerca de 600 aficionados se dieron cita ayer en la grada Oeste para recibir a las nuevas incorporaciones rojiblancas en un acto abierto al público que sirvió para estrechar los primeros lazos entre plantilla y afición. Nada más saltar al terreno de juego, los futbolistas fueron recibidos con una sonora ovación mientras el club y los medios realizaban las fotografías oficiales sobre el césped.Leer la noticia completa
Los nueve fichajes del Sporting ya conocen el calor de El Molinón. Cerca de 600 aficionados se dieron cita ayer en la grada Oeste para recibir a las nuevas incorporaciones rojiblancas en un acto abierto al público que sirvió para estrechar los primeros lazos entre plantilla y afición. Nada más saltar al terreno de juego, los futbolistas fueron recibidos con una sonora ovación mientras el club y los medios realizaban las fotografías oficiales sobre el césped.
La afición dispara la ilusión por el nuevo proyectoLa ilusión volvió a ser el denominador común entre los seguidores rojiblancos. Ángel Manuel Fraga, socio desde niño, no escondía su confianza en el nuevo proyecto. "Ascendemos por narices, ya toca", decía entre risas. Su vínculo con El Molinón se remonta a toda una vida. "La primera vez que entré a este campo tenía cinco años y ahora tengo 61".
También Pelayo Martínez Campo, abonado del Sporting, cree que el equipo está preparado para pelear por grandes objetivos. "Se puede llegar al 'play-off' y también al ascenso directo", aseguraba mientras intentaba que Ferrari le firmara la camiseta.
Entre quienes ven motivos para el optimismo también estaba Xurde Lains. "Es una temporada ilusionante. Alguna tendrá que ser la buena", comentaba. De los refuerzos, el que más le convence es Ferrari. "Es el fichaje que más confianza me inspira. Lo poco que estuvo el año pasado demostró que sabe moverse y también jugar sin balón, que es lo más importante".
El acto reunió también a aficionados llegados desde muy lejos. Melvin Velázquez, natural de Puerto Rico, aprovechó un viaje para visitar a su familia en Gijón y cumplir un "sueño pendiente". Aunque sigue al Sporting desde la distancia, era la primera vez que pisaba El Molinón.
La jornada también dejó espacio para una celebración especial. Escolástica Díaz decidió pasar su cumpleaños en El Molinón, el mejor regalo posible para una sportinguista que incluso luce un tatuaje del escudo del club. "Llevamos diez años en Segunda División. No queda más remedio que ascender", afirmaba convencida.
Muy cerca estaba Virginia Gordo, madre de Eric Sierra, siguiendo con atención cada movimiento de los futbolistas. Mientras veía a su hijo disfrutar de la mañana, no podía evitar imaginarlo algún día sobre ese mismo césped. "Cualquier día lo veo ahí", comentaba con una sonrisa, señalando el terreno de juego.
Balones, autógrafos y el primer baño de masasDespués de las fotografías oficiales llegó el momento más esperado por los aficionados. Los jugadores lanzaron a la grada varios balones rojiblancos con el escudo del Sporting, provocando una pequeña batalla entre los más pequeños por hacerse con uno de ellos. Entre los afortunados estuvo David Jiménez, que consiguió atrapar uno. "Tenían que haber hablado", decía el aficionado, que se quedó con ganas de más en la presentación. Mientras, mostraba orgulloso su premio.
A continuación, la plantilla se acercó a la grada para atender durante varios minutos a los seguidores. Autógrafos, selfis y fotografías se sucedieron junto a la banda, con los niños como grandes protagonistas. Entre ellos estaba Eric Sierra, que este año sí logró hacerse con uno de los balones después de que, durante un entrenamiento de pretemporada del pasado verano, otro aficionado le arrebatara de las manos el que había conseguido atrapar. En esta ocasión tuvo su pequeña revancha y, además, pudo compartir unos minutos con los futbolistas. Sobre los nuevos refuerzos, lo resumía con pocas palabras: "Bien los fichajes".
El acto sirvió para algo más que presentar a los nuevos futbolistas. Fue el primer reencuentro del Sporting con su gente, una tarde de ilusión renovada en la que, antes incluso de que eche a rodar el balón, la afición volvió a demostrar que mantiene intacta la esperanza de regresar a Primera División.
Fuente: La Nueva España