El municipio de Gilena se encuentra rodeado de un macizo montañoso que le da gran belleza al entorno
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La provincia de Sevilla cuenta con más de 100 pueblos que están repletos de historia y costumbres que en muchas ocasiones pasan desapercibidas para turistas e incluso sevillanos. Más allá de las localidades más conocidas como podrían ser Carmona, Écija, Osuna o Santiponce, también existen otros municipios que a pesar de no tener tanto protagonismo en lo que a turismo se refiere, son enclaves únicos en la provincia.
Uno de estos pueblos es Gilena, un municipio de algo más de 3.600 habitantes ubicado en la comarca de la Sierra Sur que se caracteriza por estar rodeada de un macizo montañoso de especial belleza denominado Sierras de Gilena. Esta localidad, al igual que las limítrofes, formó parte de la Antigua Encomienda de Estepa, de la Orden de Santiago, después Marquesado del mismo nombre, concedido por Felipe II a la familia Centurión por la ayuda económica que prestaron a la política exterior del emperador Carlos.
Orígenes de GilenaDebido a su situación geográfica y a la abundancia de agua, por las tierras de este término municipal han pasado toda clase de civilizaciones. En sus inmediaciones se han encontrado restos arqueológicos del Calcolítico, final del Bronce, y de Ibéricos, romanos, visigodos y árabes. Los primeros asentamientos de los que se tiene constancia en el término municipal se ubicaron junto al manantial que fluía de las sierras por el “Ojo de Gilena”, así como a lo largo de su cauce.
De las aguas del Ojo de Gilena se utilizaba su energía hidráulica para mover los molinos de harina que construyeron los árabes a lo largo de la Ribera. Verificada la Reconquista y en poder de sus nuevos dueños cristianos, los molinos y huertas de Gilena fueron platos codiciados por los alcaides y comendadores para sus mayorazgos.
No se conoce con exactitud de dónde viene el nombre del municipio. Sin embargo, hay hipótesis de que pudiera provenir de “Silex”, la piedra, o “Silena”, lugar de la piedra. En tiempos de la dominación musulmana ya se le conocía con el nombre de “Yilyana”, posteriormente con el nombre de “Lugar de Gilena”, después “Puebla de Gilena”, y finalmente “Villa de Gilena”.
Más allá de su historia, la localidad posee un entorno de gran riqueza natural, con rutas de aventura muy divertidas por su sierra que se pueden hacer tanto caminando como en bicicleta. Además del paisaje, en Gilena también se puede disfrutar de la calma y la tranquilidad de sus calles así como de la hospitalidad de sus vecinos y vecinas, lo que la convierte en una localidad ideal para visitar lejos del turismo más convencional.