El Gobierno deja para septiembre la batalla del registro horario y ya da por perdida la reducción de jornada, establecer por ley un máximo de 37,5 horas semanales por el mismo salario, informa la jefa de Economía de COPE, Marta Ruiz.La realización de horas extra puede ser un indicador de dos realidades en una empresa: una falta de productividad estructural o un pico de actividad que se considera transitorio. Sin embargo, el verdadero problema emerge cuando estas horas de más no se compensan económicamente. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), solo en el segundo trimestre del año se realizaron 3 millones de horas extra no pagadas, lo que representa casi la mitad del total. Esta práctica no solo afecta a los trabajadores, sino que también supone un grave perjuicio para el Estado. Según estimaciones de Comisiones Obreras, el fraude por las horas extra no remuneradas alcanza hasta los 3.400 millones de euros al año si se suman salarios, cotizaciones e impuestos no abonados. Una situación que drena las arcas públicas de forma considerable.En este sentido, José Emilio Bosca, catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valencia, es contundente al afirmar que "se está hurtando a las arcas públicas todos los impuestos y RPF, todas las cotizaciones sociales". Bosca calcula que el volumen de este fraude equivale a lo que devengarían 8.500 trabajadores a jornada completa durante un trimestre.Este contexto se agrava al compararlo con el entorno europeo. Los datos de Eurostat revelan que en España ya se trabaja más que la media, concretamente 4 horas más a la semana que los alemanes. La razón de esta diferencia, según apunta el informe, reside en que los trabajadores españoles son, en términos generales, menos productivos.
El Gobierno deja para septiembre la batalla del registro horario y ya da por perdida la reducción de jornada, establecer por ley un máximo de 37,5 horas semanales por el mismo salario, informa la jefa de Economía de COPE, Marta Ruiz.
La realización de horas extra puede ser un indicador de dos realidades en una empresa: una falta de productividad estructural o un pico de actividad que se considera transitorio. Sin embargo, el verdadero problema emerge cuando estas horas de más no se compensan económicamente.
Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), solo en el segundo trimestre del año se realizaron 3 millones de horas extra no pagadas, lo que representa casi la mitad del total.
Un coste millonario para las arcas públicasEsta práctica no solo afecta a los trabajadores, sino que también supone un grave perjuicio para el Estado. Según estimaciones de Comisiones Obreras, el fraude por las horas extra no remuneradas alcanza hasta los 3.400 millones de euros al año si se suman salarios, cotizaciones e impuestos no abonados. Una situación que drena las arcas públicas de forma considerable.
En este sentido, José Emilio Bosca, catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valencia, es contundente al afirmar que "se está hurtando a las arcas públicas todos los impuestos y RPF, todas las cotizaciones sociales". Bosca calcula que el volumen de este fraude equivale a lo que devengarían 8.500 trabajadores a jornada completa durante un trimestre.
Más horas trabajadas, menos productividadEste contexto se agrava al compararlo con el entorno europeo. Los datos de Eurostat revelan que en España ya se trabaja más que la media, concretamente 4 horas más a la semana que los alemanes. La razón de esta diferencia, según apunta el informe, reside en que los trabajadores españoles son, en términos generales, menos productivos.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.