La Policía, tras seguirlo, fue testigo del intercambio de droga y arrestó además al conductor de un coche
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La escena comenzó como una vigilancia policial de las habituales en el centro de Málaga y acabó con un seguimiento a un camarero de una taberna detenido por tráfico de drogas. El trabajador está acusado de supuestamente vender cocaína a clientes del establecimiento, según fuentes de la Policía Local. Los hechos ocurrieron la noche del jueves al viernes, cuando una unidad que realizaba labores de vigilancia observó al mismo empleado conversando con un cliente en una actitud vigilante que levantó las sospechas de los agentes.
Poco después, esta persona regresaría a la mesa en la que se encontraban sus acompañantes para recoger una cantidad de dinero. Acto seguido salió del establecimiento junto al camarero. Los policías decidieron seguirles discretamente hasta la intersección entre las calles Carretería y Álamos.
Fue allí donde los policías presenciaron el supuesto intercambio. El camarero se introdujo en un vehículo estacionado en la zona, entregó el dinero y recibió a cambio una pequeña bolsa que contenía una sustancia polvorienta, al parecer, cocaína. Tras la secuencia, los policías detuvieron tanto al camarero como al conductor del vehículo por un presunto delito contra la salud pública, siempre según las fuentes.
No es la primera vez que la Policía Local de Málaga supuestas ventas de droga en el casco histórico de la ciudad. En otra actuación, la vigilancia de varios agentes permitieron frustrar dos operaciones similares, ambas con turistas como compradores.
En uno de los casos, alrededor de las tres de la madrugada, policías que vigilaban discretamente la zona observaron cómo un joven extranjero mantenía un encuentro con otro . Ambos caminaron hasta la entrada de un establecimiento, donde el turista permaneció a la espera mientras el otro accedía al interior. Cuando salió, le entregó presuntamente una sustancia blanca. Al percatarse de la presencia policial, intentó deshacerse de ella arrojándola al suelo. El comprador, un italiano de 30 años que pasaba unos días en Málaga, reconoció a la Policía que acababa de adquirir cocaína por 20 euros y que el vendedor ya se la había ofrecido con anterioridad.
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