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"En el Mundial, nosotros no hacemos diagnósticos, salvamos vidas"

Дата публикации: 11-08-2026 05:37:38

No es, no, una leyenda urbana. No es ruido gratuito. Ni magia repentina. Lo que hace el equipo médico de intervención inmediata creado y dirigido por el doctor Ángel Charte, jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Quirón Dexeus y uno de los mejores internistas europeos, es convertirse en el ángel de la guarda de los 76 pilotos de las tres parrillas del Mundial de motociclismo.

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No es, no, una leyenda urbana. No es ruido gratuito. Ni magia repentina. Lo que hace el equipo médico de intervención inmediata creado y dirigido por el doctor Ángel Charte, jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Quirón Dexeus y uno de los mejores internistas europeos, es convertirse en el ángel de la guarda de los 76 pilotos de las tres parrillas del Mundial de motociclismo.

Charte nos abrió las puertas de uno de los despachitos (todos son minúsculos) que suele tener en los circuitos donde se corre el campeonato de las dos ruedas. Y digo nos abrió porque esta charla la compartimos El Periódico y Manuel Pecino (PecinoGP, en las redes), uno de los periodistas más veteranos y expertos del circuito. Y, cómo no, el doctor nos lo contó todo. Todo.

¿Cómo nació esta unidad salvadora, que es la envidia de muchos otros deportes?

La unidad arranca del doloroso y trágico accidente de Marco Simoncelli, en Malasia, en 2011. La lectura de aquella desastre fue que había que darles una oportunidad de vida a los pilotos y eso pasaba por crear una unidad de intensivos de intervención inmediata dentro del circuito.

No se podía seguir con aquella precariedad a la hora de atender a los pilotos ¿no?

En efecto, todos recordamos situaciones patéticas y muy lamentables de aquella época como que, tras un accidente, llegaban las asistencias, trataban de colocar al piloto herido en una camilla, a veces se caía de la camilla, lo trasladaban a un centro médico poco dotado medicamente…y aquello se convertía en un desastre. No podíamos seguir en manos de la fortuna.

"Nuestras intervenciones son duras y con enorme tensión. Si te enfrentas a un sangrado cerebral, lesión grave habitual, y no lo paras en menos de dos minutos, el paciente se te va de las manos, lo pierdes".

Doctor Ángel Charte

— Responsable médico del Mundial de motociclismo

Intervenir de inmediato es vital para, en caso de gravedad, salvar al piloto.

De los más de mil accidentes que suelen producirse a lo largo de una temporada, ocho o nueve son serios, graves, importantes, preocupantes. Y, sin duda, la intervención inmediata, a pie de pista, nos permite trabajar, con dureza y, a menudo, con enorme tensión, pero siempre con la idea de que esos minutos son vitales para la vida del piloto.

Estamos hablando de minutos.

Estamos hablando de segundos. Si tú tienes un sangrado cerebral, que puede ser una lesión grave habitual, y no lo paras en menos de dos minutos, pierdes al paciente, el paciente se te va de las manos. Creo que esta unidad es un invento espectacular y tremendamente eficaz. Y no lo digo yo, no. Este es el deporte más peligroso de todos, más que el automovilismo, que la F-1 y, por tanto, debíamos dotarlo de un equipo humano y técnico de estas dimensiones, que siempre, siempre, ha sacado a los pilotos vivos del trazado, incluso a los cuatro que yo he perdido, ya en el hospital.

Insisto, ¿cómo empezó todo?

Empezó cuando los dos máximos responsables de Dorna Sports, entonces organizadora del Mundial, Carmelo Ezpeleta y Manel Arroyo, contactaron con el doctor Xavier Mir, un traumatólogo maestro en tren superior, para planear qué se debía hacer. Y, al final, entre todos acaban convenciéndome para que lidere la formación de esta unidad. La verdad es que se me hizo un mundo aceptar la propuesta, pero me puse manos a la obra.

Al principio era todo muy personal, un grupo muy reducido, muy suyo.

La principal condición que puse es que fuese un equipo médico escogido por mí, dotado de los instrumentos más avanzados del momento, que siempre viajarían conmigo. Así fue en los inicios, pero la burocracia de los distintos países que visitamos acabó derrumbando esa idea y debimos cambiar de método.

"Hay médicos fabulosos que no sirven para este trabajo. Cuando sales a la pista, tu misión no es elaborar un diagnóstico certero, no, tu misión es hacer lo que sea, repito, ¡lo que sea!, para salvarle la vida al piloto".

¿Cuál fue la nueva fórmula?

Sustituí mi propio equipo, bueno, el del Mundial, por un equipo, escogido, seleccionado y formado por mí, en cada circuito. Se trata de una selección tremendamente estricta. Para este trabajo tan especial no sirve cualquier médico y eso que todos los médicos son fantásticos, pero, no, este no es un trabajo cualquiera. Los doctores que trabajan con nosotros en cada trazado deben tener una experiencia contrastada de más de cinco años en su especialidad, en intensivos, anestesia o emergencias, han de trabajar en uno de los hospitales universitarios de su país y deben tener una formación continuada, que yo mismo reviso en cada carrera. Y, en cada carrera, tengo mi equipo de asistentes.

Dicen que los pilotos son de otra pasta, son de un material especial.

Eso es un cuento. Esa frase es falsa. ¡Mentira! Es una leyenda urbana. El cuerpo humano es idéntico en todos. Es evidente que nosotros, a cierta edad, no podemos hacer determinadas cosas. Ellos empiezan a asumir el riesgo de muy pequeños. Es evidente que ellos han sufrido muchos accidentes, han aprendido a caer, a sobrevivir pero, como mucho, son especiales, no extraterrestres.

Puede que, mentalmente, sí sean algo especiales, diferentes.

Puede ser, sí. Lo que sí es evidente es que ellos gestionan muy bien su profesión, su trabajo, su día a día. Ellos quieren correr. Y cualquier accidente les parece poco. O nada. Aunque eso está cambiando, pues empiezan a valorar que, a menudo, tienen mucha suerte. Por ejemplo, el accidente de Marco Bezzecchi, en Alemania, en el que tuvo, en efecto, mucha suerte, pues pudo hacerse mucho más daño que una simple fractura de clavícula y rodilla izquierda.

Y, a las tres semanas, logra el mejor crono en el siguiente entrenamiento en el que se presenta.

Repito, son muy jóvenes, se entrenan muy duramente, sus cuerpos resisten más que los nuestros, quieren recuperarse antes que nosotros, les apasiona lo que hacen, soportan mejor que nadie los impactos, saben caer, están acostumbrados a ello, gestionan muy bien el miedo, controlan el riesgo, saben dónde y cuándo arriesgar y donde no. Aquí, créame, no hay ningún loco.

El doctor Ángel Charte, en una parrilla del Mundial, antes de subirse al coche de asistencia rápida.

El doctor Ángel Charte, en una parrilla del Mundial, antes de subirse al coche de asistencia rápida. / MOTOGP

Diría que toleran el dolor mejor que nosotros, que la gente normal.

¡Pero qué me dice!, ese es otro cuento, otra falsedad, otra leyenda. El dolor es el mismo para todo el mundo. Repito, son como nosotros. Nosotros no hacemos magia, aquí no hay inventos que valgan. Estamos en 2026 y tenemos una batería farmacológica para calmar el dolor en siete segundos. El dolor no lo controlan ellos, lo controlamos nosotros.

La experiencia acumulada todos estos años ha servido de mucho, supongo, para ustedes y para ellos.

Nosotros hemos aprendido mucho durante todos estos años, por descontado, y enseguida sabemos si el piloto tiene algo grave o no. El otro día, cuando Bezzecchi llegó a la clínica de Sachsenring, cuando lo exploré, le dije que no tenía nada y me dijo, "doctor, me he roto alguna vértebra". “No te has roto nada, tranquilo, has tenido mucha suerte”, le conté. Y así fue.

¿Es verdad que, al llegar a la clínica de Sachsenring, Bezzecchi no quiso que le tocase ningún médico alemán y esperó que llegase usted?

Es verdad, sí. Es más, yo llegué con el coche de intervención inmediata a las puertas de la clínica y, sin quitarme el casco, fui a visitarlo. Mire, puede que la gente crea que estos chicos son unos héroes. Tienen algo de héroes, sí, pero ese concepto está cambiando casi a la velocidad que corren ellos. Ahora, como diría Marc (Márquez), están empezando a escuchar a su cuerpo, ya no regresan a la competición si no se sienten seguros. Y, sí, nosotros sentimos que están muy agradecidos al salvavidas del que hemos dotado al Mundial.

"Eso de que los pilotos son de otra pasta es un cuento. ¡Mentira! El cuerpo humano es idéntico para todos. Eso sí, cualquier accidente les parece poco, o nada. Lo que sí hacen es gestionar muy bien su profesión, el riesgo, el miedo. Aquí no hay ningún loco, créame".

¿Es cierto que ahora anda seriamente preocupado por la salud mental de los pilotos?

Hace tiempo, mucho tiempo, que le estamos dando vueltas a ese aspecto, a esa parte de la salud de nuestros pilotos. Y, sí, claro, la salud mental es muy importante en este deporte, donde es vital que tu mente esté despejada y a la altura de tu físico, de tus aspiraciones, de tus expectativas. Pero no es nada fácil afrontar esa parte de la salud, de la preparación de los pilotos. Y no porque ellos no quieran, sino porque ese acercamiento hay que hacerlo con mucho tacto y, desde luego, no tiene nada que ver con nuestro equipo de intervención inmediata.

Pero ya está ello, seguro.

Sí, sí, ya hemos empezado, no solo a hablar con los pilotos, que, en principio, lo ven positivo, sino con todos los implicados. Es importante que todos coincidamos en que es necesario. Por eso hemos empezado a buscar los especialistas, desde luego yo no lo soy, pero estoy consultando y conversando con compañeros de profesión para contactar con ellos y encontrar la fórmula de llegar a los pilotos con tacto, sin que se agobien, que no es fácil, no. Las dos cosas, el equipo y el método, queremos que sean exquisitos, muy profesionales.

¿Tienen ya alguna idea que han compartido con los pilotos a la hora de saber cómo utilizarán esta ayuda?

Sí, sí, ya hemos dado los primeros pasos y compartido las primeras ideas. En principio, hemos llegado a la conclusión de que, en un primer estadio, el contacto será de forma telemática. Es decir, los iremos buscando, consultando, planteándoles la posibilidad de hablar con ellos, de sus inquietudes, allí donde estén. No es nada fácil que alguien se abra y te cuente sus sensaciones, sus vivencias, sus miedos, cómo se siente, cómo va su recuperación, cuándo quieren volver…no es fácil y, desde luego, en ningún momento vamos a forzar la situación. Si a ellos no les apetece, nos quitaremos la idea de la cabeza y punto.

"Y les diré más, también es falso que toleren el dolor más que nosotros. El dolor es idéntico para todos. El dolor no lo controlan ellos, lo controlamos nosotros. Estamos en 2026 y tenemos una batería farmacológica para parar el dolor en siete segundos".

Ellos suelen decir que su ayuda es la familia, los amigos, el equipo, tal vez les cueste abrirse.

Nosotros estamos hablando de algo más, de mucho más. Estamos hablando de una ayuda que les servirá de mucho. Puede, sí, que les cueste, pero ellos saben que el mundo, todo el mundo, va en esa dirección. Y si lo que ustedes quieren es mi opinión personal, les diré que se abrirán porque tendrán la sensación de que hablar con nuestros profesionales, con nuestros especialistas, les aportará seguridad. Y la seguridad es vital en su profesión pues les permitirá salir a pista mucho mejor preparados.

Igual tienen la sensación de que deberán hablar de cosas que no les apetece.

No queremos que nos cuenten nada que no quieran contarnos, entre otras cosas porque no nos interesa ni es el objetivo de esta ayuda. No queremos cuchicheos familiares, pero sí, por ejemplo, si sufren mucha presión de su entorno pues, a veces, los padres somos demasiado exigentes con los hijos y, posiblemente, en esos casos sí tenemos herramientas para ayudarles. No hablamos de psiquiatría, hablamos de salud mental.

El doctor Ángel Charte, en el taller del Gresini Racing, pendiente de Àlex Márquez.

El doctor Ángel Charte, en el taller del Gresini Racing, pendiente de Àlex Márquez. / EMILIO PÉREZ DE ROZAS

Puede que una de las cosas que más les cueste sea olvidar sus accidentes más serios y, en ese sentido, tal vez esa ayuda les vendría bien.

Es verdad que, de un tiempo a esta parte, una lesión grave puede cambiarles la manera de pensar, de afrontar el regreso. Marc (Márquez) y Jorge (Martín), que son dos campeonísimos, han estado a punto de dejarlo e, incluso, lo han verbalizado, lo han contado. Ellos son el mejor ejemplo de que, a partir de ciertos pasajes duros, muy duros, se cambia el enfoque al regresar a competir. Veremos, por ejemplo, cómo sale Johann Zarco de la difícil situación que atraviesa en estos momentos. Tito Rabat, casi un hijo para mí, cuando se rompió la pierna en Silverstone, ya nunca volvió a ser el mismo. Pol Espargaró, ya ve, tuvo que dejar de ser piloto oficial en pleno apogeo de su carrera.

"Nos preocupa la salud mental de los pilotos y hemos empezado a crear una unidad de especialistas para, en principio, telemáticamente, dialogar con ellos. No queremos que nos cuenten cuchicheos familiares, queremos saber cómo se encuentran y cómo podemos ayudarles".

Hablemos de usted, aunque sabemos que no le apetece, y de sus médicos, ¿también es falso que ustedes sean de una pasta especial para intervenir, en la pista, con la dureza y contundencia que, a veces, se ven obligados a utilizar?

Veamos, es cierto que nuestras intervenciones en la pista no tienen nada que ver con el trabajo que desarrollamos, también en casos desesperados, en nuestros hospitales, donde lo tenemos todo mucho más controlado. Pero aquí yo voy con mucha tranquilidad a los accidentes. No es lo mismo ir con tensión, que ir nervioso. Aquí me dicen por radio “curva dos, piloto inconsciente” y yo no sé qué me voy a encontrar. Me lo puedo imaginar, pero puedo equivocarme.

Pero sí intuye que puede encontrarse un piloto en un estado muy, muy, delicado.

Miren, nosotros, cuando salimos a pista sabiendo que es una intervención urgente, no es, desde luego, para hacer un diagnóstico lo más certero posible, no, es para salvar vidas. Nosotros no hacemos diagnósticos, salvamos vidas. Tú misión no es elaborar un diagnóstico, tu misión es hacer lo que sea y, cuando digo lo que sea, es ¡¡¡lo que sea!!!, para salvarle la vida al piloto.

Y, en esos momentos, es vital la experiencia, médicos que hayan actuado en momentos desesperados.

Yo he prescindido, sí, pero no solo en los circuitos, también en nuestro hospital, de médicos buenísimos, se lo juro, que no han estado a la altura del momento. Aquí no se puede acudir al accidente con miedo, con dudas. Aquí no puedes titubear. Yo he prescindido de buenísimos colegas por titubear. No podemos titubear cuando está en juego la vida del piloto cosa que, insisto, ocurre en contadísimas ocasiones. Este es un trabajo que debes hacer con seriedad, responsabilidad y profesionalidad y, si no es así, no sirves para este trabajo, como tampoco sirves en un hospital de intensivos.

"¿Quiere saber si, dado mi trabajo, acudo al psicólogo en busca de ayuda? Mire, si yo me mimetizase en cada paciente que pende de un hilo, ya me hubiese colgado, hace 30 años, de cualquier cuerda. Yo también debo gestionar mis frustraciones. Y, que lo sepa, mi psicólogo también va al psicólogo".

¿Cuál es la fórmula para sobrevivir a esos momentos de tensión máxima, salvar vidas in extremis, padecer ese tipo de estrés y dormir de un tirón'

Muy a menudo, especialmente si se trata de niños, no dormimos de un tirón, no, ya se lo garantizo. Cuando regresamos a casa, tratamos de aparcar nuestros pacientes. Si yo me mimetizo en cada paciente que está pendiente de un hilo, ya me hubiese colgado, hace 30 años, de cualquier cuerda. Yo también he de gestionar mis frustraciones e intento racionalizar las cosas. Puedo hacer cuatro llamadas o estar pendiente del paciente y las hago, sí, las hago, para conocer cómo sigue la evolución de ese paciente tan delicado, pero intento aparcar esa idea siempre que puedo y no siempre puedo, no. Hay casos que no puedo, ni yo, ni ningún colega. Hay casos que te llegan al alma y así llevo ya 46 años.

Ahora es cuando nos dice que usted también va al psicólogo.

Ahora es cuando les digo que la vida de cada uno de nosotros, seamos médicos o periodistas, es muy complicada, muy compleja a nivel personal, familiar, social y profesional. Miren, yo intento, sí, llevarlo lo mejor posible, lo intento, sí. Pero, sí, de vez en cuando busco ayuda, pero que lo sepan, mi psicólogo también va al psicólogo.

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