La campaña de abonados del Deportivo, ante todo por las condiciones de acceso a Marathón Inferior, ha generado contestación en parte de la grada y fue especialmente patente en el Deportivo-Elche, en el que se vio Riazor impregnado del color naranja de las camisetas reivindicativas de la acción de protesta auspiciada por la Federación de Peñas y por los colectivos de animación de Marathón Inferior. El conflicto no parece tener una solución en el horizonte y el concejal de comercio y turismo de A Coruña, Gonzalo Castro, cree que deben producirse gestos por parte del club para que la brecha se vaya a acortando y apuesta también por una mejora en los canales de interlocución entre ambas partes: "Voy a hacer una reflexión como deportivista, no como concejal. Yo creo que hay que reflexionar profundamente por parte de la propiedad del Deportivo al respecto de lo que necesita la masa social. Respeto a todos aquellos que estuvieron a duras y a maduras. Creo que a la afición se merece un respeto, se merece un reconocimiento público por parte de la propiedad del club. Creo que sobran declaraciones altisonantes, sobran ejercicios, incluso a veces, de prepotencia y hay mucha falta de deportivismo. Creo que la afición se merece un respeto y creo que llegó el momento de que se tenga en cuenta la opinión de la afición del Deportivo", apuntó el representante municipal en una rueda de preguntas posterior a la presentación del Flores Rock.
La campaña de abonados del Deportivo, ante todo por las condiciones de acceso a Marathón Inferior, ha generado contestación en parte de la grada y fue especialmente patente en el Deportivo-Elche, en el que se vio Riazor impregnado del color naranja de las camisetas reivindicativas de la acción de protesta auspiciada por la Federación de Peñas y por los colectivos de animación de Marathón Inferior. El conflicto no parece tener una solución en el horizonte y el concejal de comercio y turismo de A Coruña, Gonzalo Castro, cree que deben producirse gestos por parte del club para que la brecha se vaya a acortando y apuesta también por una mejora en los canales de interlocución entre ambas partes: "Voy a hacer una reflexión como deportivista, no como concejal. Yo creo que hay que reflexionar profundamente por parte de la propiedad del Deportivo al respecto de lo que necesita la masa social. Respeto a todos aquellos que estuvieron a duras y a maduras. Creo que a la afición se merece un respeto, se merece un reconocimiento público por parte de la propiedad del club. Creo que sobran declaraciones altisonantes, sobran ejercicios, incluso a veces, de prepotencia y hay mucha falta de deportivismo. Creo que la afición se merece un respeto y creo que llegó el momento de que se tenga en cuenta la opinión de la afición del Deportivo", apuntó el representante municipal en una rueda de preguntas posterior a la presentación del Flores Rock.
A juicio de Gonzalo Castro, debe producirse un viraje y confía en él: "Yo creo que hay un problema de interlocución que espero que se resuelva. Yo estoy convencidísimo de que finalmente se entenderá a la afición, a la ciudad, porque (el Deportivo) no deja de ser una parte muy importante de nuestra ciudad. El deportivismo nos integra a todos, nos hace confluir a todos y todos efectivamente queremos que el club vaya de mano y que desde luego camine con unidad".
En el Dépor-ElcheRiazor, A Coruña y el deportivismo cambiaron el pasado lunes por un día el blanquiazul por el naranja. No eran todos, pero el impacto visual era innegable, especialmente destacable en Marathón Inferior, la grada afectada por las medidas de acceso recogidas en la campaña de socios y que son el origen de las diferencias entre el club coruñés y parte de su afición. Y no fue en una velada cualquiera, fue en la del retorno del Deportivo a Primera División, después de ocho años, de cuatro entre Segunda B y Primera RFEF.
La Federación de Peñas del Deportivo y los colectivos de la antigua General convocaron al deportivismo a la citada protesta visual, que invitaba a acudir al duelo con una camiseta naranja. Pero también era sonora, porque se mantenía la huelga de animación durante todo el encuentro desde Marathón (muy notoria tras el 1-1) y se circunscribían los cánticos de protesta a los minutos que van del 40 al 45, en los últimos compases de la primera parte.
Pero antes de que el fondo y Riazor se expresasen, el calado de la protesta se notó ya desde las primeras horas de la mañana del lunes pasado, más en los compases previos al partido. A las 17.00 horas en los exteriores de la cafetería Oasis en Riazor, la Federación de Peñas comenzó a vender las prendas naranjas a los que no las trajesen de casa. Las colas eran patentes, más visibles a esas horas que en las taquillas de Riazor, que solo se abrieron por la tarde para las gestiones, tal y como había apuntado el propio club el domingo.
El naranja compitió con el blanquiazul y, al filo del descanso, ya en el partido, desde el fondo desempolvaron las gargantas y reclamaron una «solución para Marathón Inferior».