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El mundo al revés: TikTok nos enseña a tejer, coser y bordar como nuestras abuelas para desconectar

Дата публикации: 21-08-2026 04:30:00


Después de pasar media vida mirando pantallas, los jóvenes han descubierto una actividad revolucionaria: hacer cosas con las manos


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Las abuelas, por suerte, siempre vuelven y son más modernas de lo que parecen. Quizás no exactamente ellas, que a lo mejor sería pedir demasiado, pero sí todo aquello que hacían cuando todavía no existían las aplicaciones de citas, las plataformas digitales o los tutoriales de TikTok: cosas como bordar, tejer, hacer ganchillo, coser, cocinar, cultivar tomates, guardar botones en la caja de los hilos y pasar una tarde entera haciendo algo que no sirve para nada inmediato.

Y es que la generación que nació con un móvil en el bolsillo está descubriendo el placer de tener las manos ocupadas con otra cosa. Sí, la generación hiperconectada estresada por la inmediatez está descubriendo el placer de hacer cosas lentas con los dedos. El ruido mental habitual se disuelve al ritmo de la labor, porque como dice Anne Kirketerp, psicóloga danesa y veterana instructora de escuelas populares (folk schools) y autora del libro Craft Psychology (Psicología de la artesanía) en una reciente entrevista Con Kate Brennan en el New York Times: “cuando creamos algo que requiere toda nuestra atención, la actividad de la parte del cerebro conocida como “red neuronal por defecto” disminuye, desaparecen el ruido interno constante y los pensamientos negativos recurrentes”.

La generación hiperconectada estresada por la inmediatez está descubriendo el placer de hacer cosas lentas con los dedos

Ahora, aquellos trabajos artesanales invisibilizados tienen miles de seguidores y vídeos virales. Lo que antes era hacer labores ahora es grandmacore (el estilo o corazón de las abuelas).

Los llamados grandma hobbies —tejer, coser, hacer quilting, bordar, jardinería, repostería— están siendo recuperados por jóvenes como una forma de desconexión digital, concentración y actividad manual. The Wall Street Journal relaciona el fenómeno con las actividades comunitarias. Los posts con #Needlepoint (bordado sobre malla) aumentaron un 400% en TikTok durante los primeros diez meses de 2024 respecto al mismo periodo del año anterior, según datos compartidos por TikTok con Axios. El mundo al revés: TikTok enseñando a la gente a hacer cosas que sirven precisamente para dejar de mirar TikTok.

Lo que antes era “hacer labores” ahora es 'grandmacore'

Lo que antes era “hacer labores” ahora es 'grandmacore'Getty Images

En otro artículo publicado en The Week, sobre los beneficios de los grandma hobbies, se enlazan las actividades manuales con la atención, la relajación, la creatividad y la cohesión de la comunidad.

El premio de artesanía de la Fundación Loewe enlaza con esta tendencia. La fundación lo creó para reconocer a artesanos que combinan una enorme destreza técnica con ambición artística e innovación, y acepta disciplinas como cerámica, encuadernación, joyería, textiles, vidrio, papel, madera. En el impecable catálogo de este año, me fijo en el proyecto del ganador, Jongjin Park, titulado Strata of Illusion, una pieza que combina papel y porcelana líquida. Y reviso en el del año pasado el savoir faire del japonés Kunimasa Aoki con Realm of Living Things 19, una escultura de terracota construida mediante finísimas bobinas de arcilla que son apiladas, comprimidas y sometidas a gravedad, tiempo y presión.

La obra ganadora, 'Strata of illusion' 

La obra ganadora, 'Strata of illusion' Loewe Foundation

Ya lo ven: lo que nuestras abuelas hacían para pasar la tarde, algunos de los artistas más interesantes del momento lo hacen hoy para entrar en museos y galerías.

Durante mucho tiempo confundimos artesanía con artesanía menor. El Craft Prize de Loewe demuestra justamente lo contrario: que una técnica antigua puede ser una herramienta de vanguardia. El problema no era el ganchillo, era nuestra manera de mirarlo. Bela Bartok en música, Lorca en teatro o Barragán en arquitectura son solo tres nombres significativos de la legión de artistas que supieron hacer vanguardia enraizada en la tradición.

El Craft Prize de Loewe demuestra justamente lo contrario: que una técnica antigua puede ser una herramienta de vanguardia

En el cortometraje de animación de 2025 Knitty Gritty, una niña encuentra consuelo en las agujas de tejer de su abuela fallecida. Jóvenes acostumbrados a hacer scroll están descubriendo actividades en las que no pueden hacer scroll porque tienen que esperar a que fermente el pan, a dar otra puntada con hilo o a que se seque la pintura. Quizá el verdadero lujo de nuestro tiempo sea hacer algo que no pueda hacerse deprisa.

De alguna manera fue William Morris, líder del movimiento artístico y social Arts and Crafts (extendido en el plano urbanístico a las Ciudades Jardín de Ebenezer Howard) quien nos hizo ver las artes aplicadas como placer y como conciencia de lo vernáculo frente a las zonas de sombra de la industrialización. En su conferencia Useful Work versus Useless Toil (Trabajo útil frente a esfuerzo inútil), de 1884, escribió: “Un hombre trabajando, haciendo algo que siente que existirá, ejercita las energías de su mente y de su alma tanto como las de su cuerpo”.

Estampados del diseñador William Morris en libretas y manteles

Estampados del diseñador William Morris en libretas y mantelesGancedo.com

“No tengas en tu casa nada que no sepas que es útil o que no creas que es bello”, anotó también Morris en Hopes and Fears for Art (Esperanzas y temores en torno al arte).

Hace dos años pude dormir en la Bauhaus de Dessau, en las mismas habitaciones donde vivieron aquellos artistas que transformaron la historia del diseño y la arquitectura. Me encantó visitar los espacios de los talleres donde confeccionaron tantas alfombras Gunta Stöltz y Anni Albers.

Se sabe que la mayoría de las alumnas fueron dirigidas al taller de tejidos, en buena medida por los prejuicios de los hombres que dirigían la escuela, que consideraban el tejido y otras artes textiles como trabajos femeninos. Pero ocurrió algo maravilloso: ellas transformaron ese supuesto rincón doméstico en uno de los laboratorios más innovadores de la Bauhaus.

Actividades asociadas a mujeres, al ámbito doméstico y a una idea de trabajo menor estén siendo reivindicadas como terapia

Gunta Stölzl acabó dirigiendo el taller y fue la primera y única mujer que llegó a ser maestra de la Bauhaus. Anni Albers convirtió el tejido en una investigación artística sobre geometría, materiales, estructura y color. Benita Koch-Otte realizó en 1923 una alfombra para una habitación infantil. El taller experimentaba con alfombras, tapices, tejidos murales, tapicerías, crochet, macramé, bordado, teñido y nuevos materiales. Y no era artesanía entendida como reproducción de modelos antiguos: las alumnas trasladaban al telar las investigaciones abstractas de Klee, Kandinsky e Itten.

Gunta Stölzl cuenta en sus memorias que las primeras mujeres que entraron en aquel territorio tuvieron que aprender muchas de las técnicas por ensayo y error, llegando incluso a crear sus propios procedimientos. En 1922 realizó una gran alfombra de suelo anudada a mano y tuvo que aprender por su cuenta la técnica de Esmirna porque no había nadie que pudiera enseñársela.

El arte de tejer no es nuevo, ya lo hacía las abuelas, pero no estava reconocido

El arte de tejer no es nuevo, ya lo hacía las abuelas, pero no estava reconocidoEmi Salafranca Barrios

Las abuelas tejían alfombras. Las mujeres de la Bauhaus también. La diferencia es que las segundas acabaron entrando en los libros de historia del arte. Quizá el problema nunca fue el ganchillo, sino quién sostenía la aguja. Es interesante que actividades asociadas a mujeres, al ámbito doméstico y a una idea de trabajo menor estén siendo reivindicadas como diseño, arte, creatividad, vanguardia, e incluso terapia.

De entre los recientes artículos dedicados al tema, me quedo sin duda con “El reconfortante resurgimiento de los ‘pasatiempos de abuela’”, escrito por Kate Brennan para The New York Times, una crónica de cómo se vive una semana haciendo un taller de confección de colchas en Carolina del Norte, donde se halla la John C. Campbell Folk School, la escuela de cultura popular más antigua del país, que cuenta hoy con una larga lista de espera para su programa dirigido a adolescentes cuando hace unos años le costaba cubrir todas las plazas. 

La Ely Folk School, en Minnesota, también ha registrado una afluencia de alumnos más jóvenes tras la pandemia. Un profesor de informática de la universidad de Georgetown le dijo a Brennan que “los pasatiempos de abuela nos reconectan con nosotros mismos… Son actividades exigentes, ya que requieren tiempo y concentración para dominarlas, pero también ofrecen recompensas claras y gratificantes”. 

Recuerda la autora que el movimiento de las escuelas populares surgió en Dinamarca en la década de 1840, cuando el educador Nikolaj Frederik Severin Grundtvig promovió un aprendizaje arraigado en la experiencia vivida, en lugar del estudio memorístico, como también hicieron Montesori y Waldorf. Las “escuelas para la vida” debían fortalecer a las sociedades rurales mediante la artesanía y el aprendizaje continuo. El modelo se extendió por Escandinavia y, posteriormente, llegó a Estados Unidos en 1878. Hoy en día, funcionan más de 100 escuelas populares en todo el país. 

En un nivel muy básico, creo que la gente busca una actividad recreativa que no implique el uso de pantallas”

Susan Luckman

Profesora de cultura e industrias creativas en la Universidad de Adelaida 

Susan Luckman, profesora de cultura e industrias creativas en la Universidad de Adelaida (Australia Meridional) y autora de Craft and the Creative Economy (La artesanía y la economía creativa), afirmó que los pasatiempos analógicos devuelven “una pequeña dosis de empoderamiento personal en un mundo que a menudo puede resultar abrumador”. “En un nivel muy básico, creo que la gente busca una actividad recreativa que no implique el uso de pantallas”, añadió. 

Siguiendo su artículo, explica Brennan que, en Instagram y TikTok, los usuarios se han sumado al WIP Wednesday (abreviatura de work in progress o trabajo en curso), un ritual semanal para compartir avances de proyectos como el tejido de punto y el bordado. Las búsquedas en Pinterest de proyectos de costura para principiantes se han cuadruplicado en el último año, impulsadas en gran medida por usuarios menores de 34 años. Varios reels de Instagram de Green Door —que muestran escenas bucólicas de bailes en graneros, pintura al aire libre y la extracción de savia de arce— han acumulado decenas de miles de me gusta.

Ella Emhoff, la chica de moda del momento

Ella Emhoff, la chica de moda del momentoInstagram @ellaemhoff

Me gusta saber a través de Brennan que la artista multidisciplinar Ella Emhoff (hijastra de la exvicepresidenta Kamala Harris) fundó un club de tejido comunitario en Nueva York. El resurgimiento de estas actividades, según Emhoff, refleja el deseo de aferrarse a experiencias profundamente humanas a medida que la inteligencia artificial se integra cada vez más en la vida cotidiana. “Hace que la gente sienta que no está perdiendo tanta capacidad mental. A la gente le aterra la falta de autonomía en este mundo y no poder interactuar directamente con las cosas”.

En sus días de retiro aprendiendo actividades centenarias, Brennan deshizo más costuras de las que terminó. La repetición —meter la aguja, pasar el hilo, tirar con firmeza— se apoderó de ella, y las preocupaciones de fondo empezaron a achicarse.

Una escena de la película 'Donde reside el amor'

Una escena de la película 'Donde reside el amor'Universal Pictures

Me recordó a la película How to Make an American Quilt (de 1995, traducida aquí como Donde reside el amor), en la que Winona Ryder interpreta a una joven que pasa el verano con un grupo de mujeres mayores que confeccionan juntas un quilt o colcha de boda. Cada una aporta un fragmento de tela y, mientras cosen, van contando historias de amor, pérdidas, matrimonios y secretos. Ya sabemos que las primeras contadoras de historias debieron ser mujeres que bordaban, de ahí que texto y textil compartan raíz y que todavía hoy sigamos utilizando el lenguaje de los bordados para explicar el proceso creativo de una novela: el nudo de una historia, el desenlace de la narración, el hilo del relato, bordar un discurso, urdir la trama, hilvanar una historia.

Antes de que el craft se convirtiera en tendencia, aquellas mujeres ya sabían que coser juntas era también una forma de contarse la vida y reforzar su identidad, como se refleja en La modista (The Dressmaker, 2015), donde Kate Winslet vuelve a su pueblo australiano con una máquina de coser y transforma completamente a las mujeres del lugar mediante la confección de vestidos.

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