Después de varios días lejos de casa, todos los vecinos desalojados por el incendio de Las Hurdes han podido regresar este viernes a sus localidades. La vuelta ha supuesto un alivio tras jornadas de incertidumbre, pero también el reencuentro con un paisaje profundamente transformado por las llamas. Carreteras flanqueadas por terreno calcinado, vegetación reducida a cenizas y, en el caso de la alquería de Avellanar, tres viviendas destruidas reflejan la magnitud de los daños causados por el fuego.
Después de varios días lejos de casa, todos los vecinos desalojados por el incendio de Las Hurdes han podido regresar este viernes a sus localidades. La vuelta ha supuesto un alivio tras jornadas de incertidumbre, pero también el reencuentro con un paisaje profundamente transformado por las llamas. Carreteras flanqueadas por terreno calcinado, vegetación reducida a cenizas y, en el caso de la alquería de Avellanar, tres viviendas destruidas reflejan la magnitud de los daños causados por el fuego.
El retorno de los residentes se autorizó a primera hora de este viernes, de forma progresiva y con algunas restricciones en las alquerías donde los equipos de emergencia continuaban trabajando. La mejora de la situación permitió que, tras una jornada de intenso trabajo sobre el terreno, el incendio fuera declarado estabilizado a última hora de la tarde.
Horcajo vuelve a casaEn Horcajo, una de las alquerías de Pinofranqueado, la vuelta ha estado marcada por el alivio de recuperar la normalidad y la impresión de reencontrarse con un entorno castigado por el fuego. Entre quienes han podido regresar se encuentra Ciriaco Sánchez, nacido en la localidad y que estos días permanecía allí junto a su mujer para cuidar de su padre, de 99 años.

Ciriaco Sánchez, frente a su vivienda en Horcajo tras el regreso autorizado este viernes. / Gonzalo Lillo
Como ocurre en numerosos enclaves de Las Hurdes, la población habitual es muy reducida durante buena parte del año y aumenta de forma notable en verano, cuando numerosos vecinos que residen fuera vuelven a pasar unas semanas en sus residencias familiares.
El regreso les ha permitido comprobar de cerca la huella dejada por un incendio cuya evacuación todavía recuerda con nitidez. "Íbamos con fuego al lado de la carretera mientras los helicópteros iban soltando agua para apagar las llamas", relata Ciriaco al recordar una evacuación en la que decenas de vehículos avanzaron lentamente mientras equipos aéreos y terrestres trabajaban a escasa distancia. Ya de vuelta a sus viviendas, aquella tensión ha dado paso a la preocupación por el estado del entorno y por lo que pueda ocurrir en el futuro.
Los residentes consideran necesario reforzar el cuidado de las zonas próximas a las poblaciones durante todo el año y cuestionan las dificultades que existen actualmente para limpiar terrenos, retirar vegetación o mantener despejados determinados espacios. Una preocupación que cobra ahora más fuerza al regresar y contemplar un paisaje que hace apenas unos días estuvo directamente amenazado por las llamas.

Los vecinos regresan a Horcajo tras permanecer fuera de sus casas desde el martes.Image 2026 08 21 at 14.21.51 / Toni Gudiel
Avellanar, entre cenizasMuy distinta ha sido la vuelta a Avellanar, una pequeña pedanía comunicada por una única carretera de entrada y salida y donde el incendio llegó prácticamente hasta las viviendas. Las tres casas destruidas, visibles desde las primeras horas de la emergencia, forman ahora parte de un paisaje profundamente transformado, con buena parte del entorno reducido a terreno calcinado.

Daños provocados por el incendio en una de las viviendas de la alquería de Avellanar. / Toni Gudiel
Ana Arroyo, que reside en Plasencia pero acude con frecuencia a la vivienda familiar que mantiene en la alquería, había estado allí con su marido apenas un día antes de que comenzara el incendio. Desde la distancia siguieron su evolución con preocupación, especialmente cuando las primeras imágenes mostraban las llamas a escasos metros de su casa. Según explica, en las fotografías tomadas desde la zona podían reconocer el inmueble y comprobar cómo el fuego avanzaba por los terrenos próximos.
Al regresar ha podido comprobar que la casa sigue en pie, aunque el fuego alcanzó parte de la madera exterior del tejado sin llegar al interior. A pocos metros, sin embargo, otras viviendas no corrieron la misma suerte y el terreno que rodea la alquería ha quedado prácticamente calcinado. "El paisaje ha quedado totalmente arrasado", resume otro de los vecinos de Avellanar ante la devastación que rodea ahora el núcleo.
Asimismo, las consecuencias no se limitan a lo visible. El incendio ha afectado al sistema de abastecimiento de agua, con conducciones dañadas en la parte alta, lo que obligará a realizar reparaciones antes de recuperar por completo el servicio. "Esto va para largo", advierte uno de los residentes, consciente de que restablecer la normalidad llevará tiempo.

El incendio ha dejado problemas en el suministro de agua y obliga a recurrir a medios provisionales en Avellanar. / Toni Gudiel
La prevención vuelve al debateEl regreso ha reabierto entre los vecinos un debate que ya existía antes del incendio: la acumulación de vegetación, el deterioro de caminos y el abandono de viviendas y parcelas. En Avellanar recuerdan que zonas antes más despejadas han ido cubriéndose de maleza y reclaman mayor atención sobre los espacios próximos al casco urbano, especialmente en una alquería con una única vía de acceso.
Para Ana Arroyo, esta situación está ligada también al futuro de los pueblos. Considera que conservar el entorno exige facilitar que haya personas viviendo en ellos durante todo el año. "No podemos querer venir en verano a los pueblos, bañarnos y decir qué bonito está todo si durante el resto del año no se les presta atención", reflexiona.
Con esa preocupación todavía presente, Las Hurdes comienza ahora a recuperar la normalidad, con todos los residentes ya de vuelta y el incendio estabilizado. Las viviendas afectadas y el paisaje calcinado muestran, sin embargo, que las huellas del fuego tardarán mucho más en desaparecer.
Fuente: El Periódico de Extremadura