Los egabrenses se han dado cita una vez más en torno a su patrona para vivir la romería de Votos y Promesas, una de las manifestaciones de mayor arraigo en el calendario religioso y sentimental de Cabra. La devoción a María Santísima de la Sierra ha vuelto a congregar a vecinos y peregrinos en el santuario, en unas jornadas marcadas por la tradición, la fe y el cumplimiento de promesas transmitidas de generación en generación.
Los egabrenses se han dado cita una vez más en torno a su patrona para vivir la romería de Votos y Promesas, una de las manifestaciones de mayor arraigo en el calendario religioso y sentimental de Cabra. La devoción a María Santísima de la Sierra ha vuelto a congregar a vecinos y peregrinos en el santuario, en unas jornadas marcadas por la tradición, la fe y el cumplimiento de promesas transmitidas de generación en generación.
La programación de esta edición, la 113ª, ha arrancado el viernes 14 de agosto, a las 20.30 horas, con la exposición del Santísimo, el rezo de vísperas y la procesión de Jesús Sacramentado. La jornada ha concluido en los miradores del santuario con la bendición solemne, en un entorno que volvió a convertirse en punto de encuentro para quienes acudieron al Picacho movidos por la devoción a la imagen de la Divina Serrana.
Misa del peregrino antes de acudir al santuarioEl programa previsto por su Real Archicofradía ha continuado este sábado, 15 de agosto, festividad de la Asunción. A las 10.00 horas ha tenido lugar la misa del Peregrino, uno de los actos centrales de la celebración y espacio de acogida para quienes han llegado hasta el santuario para renovar sus votos y promesas.
A las 12.00 horas se ha celebrado la solemne eucaristía, oficiada por Mario González González, párroco de San Francisco y San Rodrigo, con los cánticos a cargo del Coro Romero Virgen de la Sierra. A su término, la jornada ha alcanzado uno de sus momentos más esperados con la procesión de la venerada imagen de María Santísima de la Sierra, portada a hombros por sus costaleros por los alrededores de su santuario. Durante el recorrido se ha entonado la Salve Popular, cantada por Antonio Roldán Molina y Antonio J. Roldán León, padre e hijo.
La imagen de la patrona ocupa el centro de una celebración religiosa y tradicionalLa imagen de la patrona, ricamente engalanada y acompañada de la imagen del Divino Niño, ha vuelto así a ocupar el centro de una celebración en la que el componente religioso convive con una profunda dimensión colectiva. La música, el canto y la participación de los asistentes en la tradicional Salve Popular han contribuido al carácter solemne y emotivo de una jornada especialmente señalada en el calendario egabrense.
La romería de Votos y Promesas ha vuelto a ser no solo una cita religiosa, sino también una ocasión para el reencuentro de familias, vecinos y devotos que mantienen vivo su vínculo con la Sierra y con su patrona. Con esta nueva edición, se ha reafirmado una tradición que hunde sus raíces en la devoción popular y que continúa reuniendo a generaciones en torno a María Santísima de la Sierra.
La romería de Votos y Promesas hunde sus raíces en la antigua devoción a la patrona de Cabra. El antecedente documental más claro se remonta al 15 de abril de 1622, cuando el Cabildo de Cabra acordó realizar una procesión hasta el santuario para que los devotos cumplieran los votos y promesas hechos a Dios y a la Virgen. El episodio se produjo tras atribuirse varios milagros a la Patrona en 1621, dos de ellos reconocidos oficialmente en 1622, y está considerado el precedente histórico de la actual romería.
La tradición fue recuperada en 1913, en el marco de la revitalización de la devoción a la Virgen de la Sierra tras el declive experimentado durante buena parte del siglo XIX. En este proceso tuvo un papel destacado Manuel Mora Aguilar, a quien la documentación local atribuye la iniciativa de impulsar una romería para que los fieles acudieran al santuario a cumplir sus promesas y agradecer los favores recibidos.
En sus primeros años, la celebración se vinculó a los días 7 y 8 de septiembre, coincidiendo con la festividad tradicional de la Virgen, y posteriormente quedó fijada en torno al 15 de agosto, solemnidad de la Asunción.
La denominación de Votos y Promesas refleja el sentido de esta peregrinación, el dar gracias, pedir protección y cumplir compromisos adquiridos por los devotos. La tradición incluía también donativos, exvotos y los llamados estadales, puestos en contacto con el manto de la imagen.
Más que una fiesta, la romería constituye una expresión secular de fe y devoción popular que ha logrado mantenerse viva a lo largo de los siglos.