Un estudio a nivel europeo muestra que la radiación ultravioleta (UV) con impacto sobre la piel humana ha aumentado notablemente en muchos lugares de Europa entre 2013 y 2022. Se midieron aumentos claros en 26 de las 40 estaciones de monitoreo, una tendencia que afecta cada vez más la vida cotidiana y la necesidad de protección solar para reducir impactos negativos sobre la salud, como por ejemplo el cáncer de piel.
Un estudio a nivel europeo muestra que la radiación ultravioleta (UV) con impacto sobre la piel humana ha aumentado notablemente en muchos lugares de Europa entre 2013 y 2022. Se midieron aumentos claros en 26 de las 40 estaciones de monitoreo, una tendencia que afecta cada vez más la vida cotidiana y la necesidad de protección solar para reducir impactos negativos sobre la salud, como por ejemplo el cáncer de piel.
La radiación ultravioleta (UV) que llega a la superficie terrestre ha aumentado de forma apreciable en numerosas zonas de Europa durante la última década, elevando la exposición a uno de los componentes de la luz solar más estrechamente relacionados con el daño cutáneo.
El estudio publicado en la revista Photochemical & Photobiological Sciences ha detectado que la tendencia no se limita a una región concreta, aunque presenta importantes diferencias geográficas.
El aumento promedio es claroEl trabajo, liderado por investigadores de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena, en Austria, constituye una de las comparaciones más amplias realizadas hasta ahora con mediciones terrestres de radiación UV en Europa.
En las 26 estaciones donde el aumento anual resultó significativo, el crecimiento medio se situó en torno al 1,2 % anual, con valores individuales comprendidos entre el 0,46 % y el 2,6 %. A escala mensual, el fenómeno fue todavía más extendido: 38 de las 40 localizaciones registraron incrementos significativos durante al menos algún mes.
La investigación mide la radiación ultravioleta evaluada según su capacidad para provocar eritema, o el enrojecimiento y la quemadura de la piel. Para expresar la exposición, los científicos utilizan la llamada Dosis Estándar de Eritema (SED).
La principal causa es la disminución de la nubosidadLa exposición media diaria durante el período estudiado rondó las 14 SED y, en las estaciones con tendencias significativas, aumentó aproximadamente 1 SED cada cinco o seis años. En términos acumulados, el cambio puede parecer modesto año a año, pero adquiere mayor relevancia cuando se mantiene durante períodos prolongados.
El principal factor identificado detrás del aumento no es un cambio generalizado de la capa de ozono, como podría pensarse en primera instancia, sino la reducción de la nubosidad. Cuando hay más horas de sol, la radiación solar global que alcanza el suelo aumenta y, con ella, suele hacerlo también la radiación UV.
De acuerdo a una nota de prensa, los investigadores hallaron que los patrones observados en las estaciones terrestres coinciden con las tendencias de la radiación solar global obtenidas mediante satélites. Por el contrario, los aerosoles y el ozono tuvieron un papel secundario en el promedio europeo durante la década analizada.

Más horas de sol disparan la exposición a la radiación ultravioleta en Europa. / Crédito: Orkhan Sweden en Unsplash.
Un impacto menor en EspañaEl comportamiento no parece ser uniforme, según los datos obtenidos. Los mayores incrementos se concentran en buena parte de Europa central, mientras que en el norte y el sur las tendencias son más moderadas. El estudio señala, de hecho, que en gran parte de España apenas se observa una tendencia anual significativa.
Dos de las estaciones españolas analizadas, Badajoz y Málaga, no registraron tendencias mensuales significativas en ninguno de los meses estudiados. El resultado pone de relieve que no es posible hablar de un aumento homogéneo de la radiación UV en todo el continente.
También existe una dimensión estacional. Los incrementos relativos más destacados aparecen en determinados meses, especialmente enero, febrero y junio, y pueden alcanzar promedios de entre el 2 % y el 4 % anual.
En algunas localizaciones y meses concretos, las tendencias llegan incluso a superar esos valores. No obstante, los investigadores recuerdan que el verano continúa siendo la estación decisiva desde el punto de vista sanitario, porque concentra la mayor parte de la dosis anual de radiación UV recibida.
Referencia
Recent increases in solar UV radiation across Europe: a 40-location study to identify trend boundaries. Alois W. Schmalwieser et al. Photochemical & Photobiological Sciences (2026). DOI:https://doi.org/10.1007/s43630-026-00971-4
La radiación UV es responsable de daños en la piel y constituye un factor de riesgo para enfermedades relacionadas con la exposición solar, entre ellas el cáncer de piel del tipo no melanoma.
El estudio no establece que el incremento observado haya provocado en forma independiente un aumento determinado de casos de cáncer, pero sí advierte que una mayor exposición acumulada puede incrementar el potencial de daño, reforzando la necesidad de adoptar las medidas de prevención más convenientes en cada caso.
Los especialistas remarcan la importancia de mantener redes de vigilancia de alta calidad y bien distribuidas, para detectar cambios locales. Las mediciones en superficie, combinadas con observaciones por satélite, permiten identificar diferencias regionales que quedarían ocultas en un promedio continental.
Fuente: Levante - EMV