Las personas y asociaciones que nos consideramos feministas, es decir, aquellas que creemos y hemos creído siempre en el avance de la lucha por la igualdad de derechos entre mujeres y hombres y la erradicación de la violencia machista, observamos con preocupación y desasosiego la cesión que, en el marco de los pactos para la gobernabilidad del Parlamento andaluz, se ha hecho a Vox para que se haga cargo de las competencias relativas al control de las Unidades de Valoración Integral de Violencia de Género del Instituto de Medicina Legal, adscritas a la Consejería de Justicia del ejecutivo andaluz.
Las personas y asociaciones que nos consideramos feministas, es decir, aquellas que creemos y hemos creído siempre en el avance de la lucha por la igualdad de derechos entre mujeres y hombres y la erradicación de la violencia machista, observamos con preocupación y desasosiego la cesión que, en el marco de los pactos para la gobernabilidad del Parlamento andaluz, se ha hecho a Vox para que se haga cargo de las competencias relativas al control de las Unidades de Valoración Integral de Violencia de Género del Instituto de Medicina Legal, adscritas a la Consejería de Justicia del ejecutivo andaluz.
Más allá de las valoraciones políticas de rigor, desde Homes per la Igualtat – Mallorca creemos que una formación cuyos líderes han manifestado por activa y por pasiva su aversión a todo lo que atañe a la mencionada lucha y su articulación institucional -que han calificado sin reparo de «chiringuitos» y otras lindezas- y que ha tratado de reducir un grave problema social a la expresión «violencia intrafamiliar», despojando así los asesinatos y las agresiones machistas de su vertiente más pública, resulta más bien poco o nada de fiar a la hora de gestionar un departamento tan sensible como el cedido un tanto alegremente por el presidente Moreno Bonilla. Para decirlo claro: ¿Qué niveles de eficacia y compromiso en la gestión del área se pueden esperar de quién no cree en dicha igualdad de derechos e incluso descalifica abiertamente sus logros y avances?
Esas son las premisas que, a nuestro juicio, deberían haber considerado los socios del Partido Popular andaluz antes de ceder esa cartera a sus socios de Vox. Son demasiados asesinatos, demasiadas agresiones, demasiadas muertes cuyas protagonistas, en un porcentaje abrumador de los casos, son, invariablemente, mujeres. Demasiado dolor y prepotencia machistas, en definitiva. Pronto se verá qué nivel de compromiso con éstas y otras cuestiones inherentes al departamento cedido asumen los diputados electos de Vox en la Comunidad de Andalucía. Mientras tanto ese ejemplo, visto lo visto y dado el escaso o nulo nivel de implicación en lo que concierne a las mencionadas cuestiones por parte de los cargos electos de Vox en los territorios donde ostentan parcelas de poder gracias a los pactos con el Partido Popular, no debería cundir en otras comunidades con coyunturas postelectorales idénticas o semejantes. Y estoy pensando, como no, en las Illes Balears, donde existe un Institut Balear de la Dona que desde su creación en el año 2000 bajo la presidencia de Francesc Antich hasta la actualidad, nos consta que ha trabajado y trabaja seriamente para mejorar las condiciones de vida de las mujeres que viven bajo la amenaza de una posible agresión o violencia por parte de sus maridos o exparejas. A juicio de nuestra asociación, esa sería una capitulación imperdonable y un retroceso de consecuencias incalculables en lo que concierne a los avances conseguidos durante estas últimas décadas de concienciación y ayuda a las víctimas del maltrato, entre otras sensibles cuestiones.
O sea que, si se nos permite un humilde consejo, cuando las barbas de tu vecino veas pelar...
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