Onuba aprovechará unas condiciones climáticas que permiten generar electricidad renovable a menor coste que en el norte de Europa, una ventaja clave para competir en el mercado del hidrógeno
Moeve abre con Onuba en Huelva una nueva era para la indust
Moeve concentra en sus instalaciones de Palos de la Frontera 2.400 millones de euros para levantar el que define como el centro energético de producción de moléculas verdes más avanzado de Europa. La inversión integra Onuba, la primera planta del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde, y el complejo de biocombustibles de segunda generación que construye junto a Bio-Oils en el Energy Park La Rábida.
Los dos desarrollos figuran entre los cuatro mayores proyectos industriales en construcción en España. La estrategia persigue transformar el complejo para fabricar hidrógeno renovable, combustible sostenible para la aviación (SAF), diésel renovable HVO y, posteriormente, combustibles sintéticos.
Onuba aporta la nueva molécula con la que Moeve pretende descarbonizar sus propios procesos y ampliar su cartera de combustibles sostenibles. La planta de biocombustibles 2G incorporará la capacidad industrial y la demanda necesaria para convertir materias primas de origen sostenible en productos destinados a sectores con dificultades para electrificarse, como la aviación y los transportes marítimo y pesado.
Una alianza industrial y financieraLos socios de Onuba han expuesto este jueves las claves del proyecto en un encuentro previo al acto institucional de inicio de las obras. En él han participado Miguel Ángel Devesa, director de Hidrógeno y Energías Limpias de Moeve; Ángela Pérez, presidenta y consejera delegada de Cofides; Amir Sharif, jefe de inversiones de Hy24; Antón Martínez, consejero delegado de Enagás Renovable; y José Luis Morlanes, consejero delegado de Alter Enersun.
Imagen del encuentro mantenido por los socios de Onuba con los medios de comunicación.
/ Josué Correa
La composición de la mesa refleja la estructura diseñada para trasladar Onuba a escala industrial. Moeve aporta el parque energético, la experiencia operativa, la demanda inicial del hidrógeno y el control del proyecto con el 51% del capital. Hy24, el mayor fondo mundial especializado en hidrógeno renovable, y la sociedad estatal Cofides suman conjuntamente un 29%. El 20% restante corresponde a una participación conjunta de Enagás Renovable y Alter Enersun.
La alianza combina un operador industrial con inversores especializados, financiación público-privada, experiencia en gases renovables y capacidad de generación. El reparto permite distribuir el riesgo de una primera fase superior a 1.000 millones y reunir competencias industriales y financieras.
Masdar ha abandonado el accionariado, pero permanece como suministrador de energía mediante un contrato de compraventa de electricidad a largo plazo. Este PPA permitirá asegurar parte de la energía renovable que necesita la electrólisis.
De 300 megavatios a un valle de dos gigavatiosOnuba comenzará con 300 MW de electrólisis en Palos de la Frontera y podrá incorporar otros 105 MW, condicionados a la disponibilidad eléctrica y a una nueva aprobación corporativa. Moeve prevé que entre en producción en 2029 y alcance unas 45.000 toneladas anuales de hidrógeno renovable.
Esta capacidad constituye solo la primera pieza del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde. El diseño completo contempla dos gigavatios de electrólisis repartidos entre los parques energéticos de Palos y San Roque, en Cádiz. Cuando se desarrolle, podría alcanzar una producción de hasta 300.000 toneladas anuales y situar a Andalucía entre las mayores plataformas europeas de generación de hidrógeno.
Vista de las obras ya en marcha para la construcción de la planta Onuba de Moeve.
/ Josué Correa
Andalucía aporta terreno, recursos solares y eólicos, complejos capaces de consumir hidrógeno, experiencia empresarial y los puertos de Huelva y Algeciras. Moeve sostiene además que sus condiciones climáticas permiten producir electricidad renovable a un coste netamente inferior al del norte de Europa.
El precio eléctrico será decisivo porque la electrólisis consume grandes cantidades de energía. La competitividad dependerá también de los equipos, las horas de operación, la regulación y los contratos de compra.
El proyecto cuenta con 304 millones de euros del programa estatal de apoyo a los valles de hidrógeno, financiado mediante los fondos europeos NextGenerationEU. La ayuda corresponde al desarrollo de 405 MW y reduce una parte de la brecha económica que todavía separa al hidrógeno renovable del producido a partir de combustibles fósiles.
Biocombustibles para aviación y transporte pesadoLa otra gran pieza del hub es la planta de biocombustibles 2G que Moeve levanta junto a Bio-Oils. Producirá SAF y diésel renovable HVO a partir del próximo año, según el calendario empresarial, para atender la demanda creada por los objetivos europeos de descarbonización.
La integración con Onuba ampliará las posibilidades del complejo. El hidrógeno renovable podrá emplearse tanto en los procesos de producción como en el futuro desarrollo de combustibles sintéticos. Huelva concentrará así diferentes tecnologías orientadas a un mismo mercado: sustituir progresivamente derivados fósiles allí donde la electrificación mediante baterías no ofrece una solución suficiente.
Sánchez y Moreno, junto al CEO de Moeve y la ministra Sara Aagesen.
/ Josué Correa
La planta de Alcohol Isopropílico (IPA) que también construye Moeve en su centro en Palos con una inversión de 80 millones, y el nuevo Muelle Sur, promovido por Moeve y Exolum, completan el puzzle. Financiado con 105 millones, facilitará la recepción de materias primas sostenibles y la expedición de combustibles renovables por el Puerto de Huelva.
Moeve mantiene además un acuerdo con el Puerto de Róterdam para impulsar un corredor entre el sur y el norte de Europa y convertir Andalucía en una plataforma exportadora.
Reducir la dependencia energética europeaLa estrategia responde también a un problema económico y geopolítico. Europa importa buena parte de la energía que consume y mantiene una alta exposición a las oscilaciones de precios, las interrupciones de suministro y las decisiones de terceros países. Las moléculas verdes ofrecen una alternativa para la industria pesada, la química y el transporte de larga distancia, sectores que seguirán necesitando combustibles y materias primas moleculares.
Un informe elaborado por Moeve y PwC estima que estas soluciones podrían reducir a la mitad la dependencia energética exterior de Europa en 2040. Para 2050, el hidrógeno renovable, los biocombustibles 2G y el biometano podrían sustituir hasta el 50% de la demanda actual de combustibles fósiles, representar un tercio del mix energético europeo y reducir un 22% las emisiones de dióxido de carbono. Estas proyecciones exigen desplegar plantas y redes, aumentar la generación renovable y crear una demanda estable mediante regulación y contratos industriales.
El Energy Park La Rábida reúne ya varios de esos elementos: consumo propio, instalaciones en construcción, socios financieros, ayudas públicas, acceso portuario y una base industrial consolidada. La entrada en producción de Onuba y de la planta de biocombustibles planea convertir esa ventaja en costes competitivos y capacidad exportadora.
Un instante del acto de puesta de la primera piedra de la planta Onuba de Moeve.
/ Josué Correa
El despliegue coincide con una transformación más amplia del polo industrial onubense. Atlantic Copper ha inaugurado esta misma semana CirCular, su planta de 550 millones para recuperar metales estratégicos de residuos electrónicos. El reciclaje avanzado y las moléculas verdes incorporan así dos nuevas cadenas de valor a una industria tradicionalmente vinculada a la metalurgia, la química y la energía.
Con Onuba y los biocombustibles 2G, Moeve sitúa en Huelva el núcleo de su estrategia Positive Motion. La compañía deberá ejecutar ahora dos instalaciones de gran complejidad, garantizar energía renovable suficiente y convertir la ventaja climática y logística andaluza en productos capaces de competir en el mercado europeo.