Hasta este lunes, Alberto Núñez Feijóo presumía de haber realizado gestiones para lograr que "Europa esté con Ceuta", con la resolución del Parlamento Europeo de la semana pasada, respaldada por los grupos de la extrema derecha y rechazada por los socialdemócratas, que tildaba de "invasión" lo ocurrido, como principal hito. Ahora, y según el mismo presidente del Partido Popular (PP) verbalizó en su cuarta visita a la ciudad autónoma desde la avalancha migratoria de finales de julio, "Europa está en Ceuta". El cambio de preposiciones simboliza para el jefe de la oposición de la cuarta economía de la Unión Europea (UE) todo un salto cualitativo sobre la implicación de determinados actores comunitarios en la crisis vivida en la única frontera terrestre del continente con África, la de Ceuta y Melilla. Fundamentalmente, claro, de su misma familia política.Seguir leyendo....
Hasta este lunes, Alberto Núñez Feijóo presumía de haber realizado gestiones para lograr que "Europa esté con Ceuta", con la resolución del Parlamento Europeo de la semana pasada, respaldada por los grupos de la extrema derecha y rechazada por los socialdemócratas, que tildaba de "invasión" lo ocurrido, como principal hito. Ahora, y según el mismo presidente del Partido Popular (PP) verbalizó en su cuarta visita a la ciudad autónoma desde la avalancha migratoria de finales de julio, "Europa está en Ceuta". El cambio de preposiciones simboliza para el jefe de la oposición de la cuarta economía de la Unión Europea (UE) todo un salto cualitativo sobre la implicación de determinados actores comunitarios en la crisis vivida en la única frontera terrestre del continente con África, la de Ceuta y Melilla. Fundamentalmente, claro, de su misma familia política.
Feijóo pronunció esas palabras en una rueda de prensa en la ciudad autónoma española junto al presidente de la asamblea ceutí, Juan Vivas, y el presidente del Partido Popular Europeo (PPE), el alemán Manfred Weber. La comparecencia no pudo ser más accidentada desde el punto de vista técnico, con problemas recurrentes en el sonido y una palpable tensión entre Weber y el traductor contratado para la ocasión, encargado de trasladar al español el discurso en inglés del político germano, pues ambos no terminaban de ponerse de acuerdo sobre la cadencia exacta de la traducción. O, en palabras del profesional, sobre si ésta debía ser o no "simultánea".
Pero la sintonía política entre los tres fue total, si bien Feijóo, buscando la mirada cómplice de Weber, ambos flanqueando a izquierda y derecha a Vivas, admitió que no había sido tan fácil convencer a "la totalidad" del PPE de que el de Ceuta no era, precisamente, "un problema local". Una dificultad, la de hacer entender determinadas problemáticas a gente de latitudes lejanas, aun tratándose de correligionarios políticos, que es moneda común en la política comunitaria, y que sin duda Feijóo tendrá que afrontar a escala mayor si finalmente logra llegar a la Moncloa después de las elecciones generales del año que viene, y consecuentemente tome asiento en el Consejo Europeo.
Palpar el ambienteCon la presencia de Weber al frente de una delegación del PPE en la que también figuraba la vicepresidenta del grupo, Dolors Monserrat, ministra de Sanidad en el último Gobierno del PP, el que presidió Mariano Rajoy, Feijóo consiguió acercar algo más la realidad ceutí a quienes operan en Bruselas y Estrasburgo. Aunque fuese una visita de un solo día, suficiente en cualquier caso, por ejemplo, para que Weber y compañía viesen con sus propios ojos la situación en la playa de El Trampolín u otros rincones de la ciudad. También pudieron palpar la tensión ambiente, en un viaje que coincidió con la agresión a la diputada de Ceuta Ya!, Julia Ferreras, ante la que Feijóo mostró su más "firme condena" al inicio de su alocución.
En su discurso al comienzo de la rueda de prensa conjunta con Feijóo y Vivas, además, el presidente del PPE arremetió como era de esperar contra el Gobierno de Sánchez. Por sus mensajes "ambiguos" en materia migratoria, en referencia al decreto de regularización aprobado este mismo año, y al que en los primeros días tras la avalancha muchos actores de la derecha española, europea y mundial señalaron antes incluso que a Marruecos, como hizo, sin ir más lejos, el mismísimo presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Pero Weber también recordó, en plena sintonía con Feijóo, la carta de 22 países de la UE, la inmensa mayoría del club comunitario, incluida la socialdemócrata primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, envió afeando la política española, y que tuvo inmediata respuesta de Sánchez, en otra misiva a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, donde lamentó la falta de colaboración de los socios comunitarios y, por contra, elogió la de Marruecos en el retorno de muchos de las decenas de miles de inmigrantes que llegaron irregularmente a territorio español a través del paso de El Tarajal.
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Desde hace tiempo, la tesis del PP es que Sánchez camina en dirección contraria al consenso europeo en materia migratoria, como probarían las posiciones de la otra gran dirigente socialdemócrata con asiento en Bruselas, la mentada Frederiksen, primera ministra danesa. Algo que para el primer partido de la oposición la crisis de Ceuta no hace sino poner aún más de manifiesto.
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