La iglesia del Sagrario de Málaga, cerrada desde 2020, afronta una nueva fase de las actuaciones para mejorar su estabilidad. Tras el comienzo este miércoles 9 de septiembre de los trabajos preparatorios, está previsto que las primeras perforaciones e inyecciones para consolidar el terreno bajo el templo puedan iniciarse el próximo lunes 14 de septiembre, siempre que estas tareas previas avancen conforme a lo programado.
La iglesia del Sagrario de Málaga, cerrada desde 2020, afronta una nueva fase de las actuaciones para mejorar su estabilidad. Tras el comienzo este miércoles 9 de septiembre de los trabajos preparatorios, está previsto que las primeras perforaciones e inyecciones para consolidar el terreno bajo el templo puedan iniciarse el próximo lunes 14 de septiembre, siempre que estas tareas previas avancen conforme a lo programado.
La actuación tendrá una duración estimada de nueve meses y supondrá realizar alrededor de 150 perforaciones e inyecciones, tanto en el exterior como en el interior del edificio. Algunas alcanzarán profundidades próximas a los 19 metros.

Imágenes de grietas en la iglesia del Sagrario / Álex Zea
Se trata de uno de los pasos más importantes dentro de un proceso que comenzó hace una década. Las primeras actuaciones se remontan a 2016, cuando la aparición de una importante grieta en el edificio llevó a estudiar en profundidad el estado del templo, su cimentación y las características del terreno situado bajo el monumento.
Un tratamiento para reforzar el terreno bajo la iglesia del SagrarioLos estudios realizados desde entonces han determinado la necesidad de intervenir directamente sobre el terreno de cimentación. El objetivo es mejorar sus características geomecánicas y su capacidad portante, conseguir un comportamiento más homogéneo del subsuelo y reducir los posibles asientos que puedan afectar al edificio.
Para ello se utilizará un sistema de inyecciones armadas de lechada de cemento. El procedimiento consiste en efectuar perforaciones de pequeño diámetro e introducir en ellas tubos de acero provistos de válvulas. A través de estos conductos se inyectará de forma controlada la mezcla de cemento a diferentes profundidades.

Imágenes de grietas en la iglesia del Sagrario / Álex Zea
Este proceso permitirá consolidar progresivamente el terreno situado bajo el templo. Las perforaciones tendrán distintas inclinaciones, definidas específicamente en el proyecto para ajustarse tanto a las necesidades estructurales del edificio como a las características del subsuelo.
Cerca de 150 perforaciones de hasta 19 metros de profundidadEn total se contemplan alrededor de 150 operaciones de tratamiento, repartidas entre el exterior y el interior de la iglesia. Algunas de las perforaciones podrán llegar a cotas próximas a los 19 metros.
En los trabajos no se actuará simultáneamente sobre puntos excesivamente próximos y durante cada operación se registrarán parámetros como la presión, el caudal y el volumen de lechada de cemento introducido.
El ritmo estimado será de aproximadamente una o dos inyecciones al día, aunque dependerá de las características que presente el terreno a medida que avance la obra y de su respuesta en cada uno de los puntos en los que se intervenga.
Los restos arqueológicos condicionan la ejecución de las obrasLa presencia de restos arqueológicos bajo la iglesia del Sagrario y en su entorno es uno de los principales condicionantes de la intervención. Los trabajos desarrollados durante los últimos años han permitido conocer con mayor precisión estos elementos y determinar su relación con los lugares en los que deben ejecutarse las perforaciones.

Imagen de la escultura decapitada de la puerta de la iglesia del Sagrario. / La Opinión
Cada una de ellas ha sido estudiada de manera individual. Para ello se han elaborado secciones específicas con las que comprobar las trayectorias previstas y modificar su posición cuando existía riesgo de interferir con algún resto arqueológico.
El diseño definitivo es fruto del trabajo coordinado entre la dirección arqueológica, la ingeniería responsable de la actuación, los técnicos de la Delegación de Cultura y los arquitectos redactores y directores del proyecto. El propósito es compatibilizar la consolidación del subsuelo con la menor afección posible al patrimonio arqueológico existente.
Seguimiento arqueológico durante toda la intervenciónComo medida adicional de protección, las inyecciones de cemento comenzarán, con carácter general, aproximadamente a partir de la cota de -8,40 metros. De esta manera se busca limitar la incidencia del tratamiento sobre los niveles arqueológicos más superficiales.
Además, habrá un seguimiento arqueológico específico durante toda la ejecución de las obras. Este control permitirá vigilar el avance de las perforaciones y adoptar las medidas necesarias en caso de encontrarse alguna circunstancia que no hubiera sido prevista inicialmente.

Imagen de una grieta de la iglesia del Sagrario,. / álex zea
La intervención se ejecutará por fases. Los trabajos arrancarán en el exterior y posteriormente se trasladarán al interior de la iglesia del Sagrario.
La primera zona en la que se actuará será la fachada del templo situada en calle Santa María, concretamente frente a la Puerta del Perdón. Esta portada gótica será protegida con lonas mientras se desarrollen las operaciones para evitar manchas o salpicaduras provocadas por los trabajos.
Desde este punto, la actuación avanzará progresivamente de oeste a este por la fachada de calle Santa María, en dirección hacia la Puerta de las Cadenas. Una vez finalizados estos trabajos, las máquinas se trasladarán al Patio de las Cadenas.
La última parte de esta fase se desarrollará ya en el interior del edificio, donde se efectuarán las perforaciones proyectadas en la zona correspondiente a la cripta de la Iglesia del Sagrario.
La duración prevista de esta fase es de aproximadamente nueve meses, aunque los plazos podrán variar dependiendo de las condiciones que se encuentren durante la ejecución.
La complejidad de la actuación obliga a que cada perforación sea realizada y controlada individualmente. Por ello, la evolución del terreno determinará también el ritmo real de unos trabajos especialmente minuciosos.
Esta nueva fase supone avanzar en un proceso iniciado en 2016 y desarrollado durante años mediante estudios estructurales, geotécnicos y arqueológicos. El objetivo final de la intervención es mejorar la estabilidad de la iglesia del Sagrario de Málaga, compatibilizando la consolidación del terreno con la conservación del monumento y de los restos arqueológicos existentes bajo el edificio.