El tribunal considera que la vivienda generó durante años un constante trasiego de inquilinos, intervenciones policiales y conductas incompatibles con la convivencia en una urbanización
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29/07/2026 Actualizado a las 12:54h.
Las noches dejaron de ser tranquilas hace años. Música alta hasta la madrugada, broncas, fiestas, gritos, personas entrando y saliendo a cualquier hora con maletas, ... vasos de cristal en la piscina, perros sueltos en las zonas comunes y basura abandonada en la urbanización. Este era el escenario habitual de una comunidad de propietarios de Fuengirola que, harta de aguantar tanto incivismo, decidió poner el asunto en manos de la justicia con el objetivo de acabar con una situación insostenible y que, según denunciaban, había deteriorado la convivencia desde que una vivienda comenzó a explotarse como alojamiento turístico.