El estadounidense, que no era de los favoritos, gana con una gran carrera colectiva de EEUU. Matthews y Van der Poel se cuelgan plata y bronce con Ayuso como mejor español (13º)
Ciclismo
El estadounidense, que no era de los favoritos, gana con una gran carrera colectiva de EEUU. Matthews y Van der Poel se cuelgan plata y bronce con Ayuso como mejor español (13º)No era el gran favorito, pero Brandon McNulty es el nuevo campeón del mundo. Estados Unidos saca un oro histórico -primero desde 1993- en su país vecino, Canadá, en una carrera perfecta donde el trabajo colectivo fue inconmensurable y el final, agónico con calambres, continuos ataques de puro corazón y sin piernas y donde Matteo Jorgensson hizo una labor de secante que valió media victoria.
Lo que nadie podrá poner en duda es que se vio un carrerón. Solo había una forma de eliminar a los ciclistas más rápidos en meta, y en Francia lo sabían. Para que Van der Poel, Pedersen o Van Aert no estuvieran en posición de ganar, la carrera tenía que ser dura ya desde la entrada al circuito. Que cada ascenso supusiera un esfuerzo extra para sus piernas, de forma que al ahora de rematar ya no les quedase gas. Eso aumentaba las opciones de Seixas y Del Toro, de ahí que México intentase colaborar con la selección gala en todo lo que pudo.
Todavía con 90 kilómetros y seis vueltas por recorrer, Van der Poel decidió anticiparse y formó un corte con una docena de ciclistas, con gente de las principales selecciones representadas. Luego entraron Roglic y Van Aert. Una aventura que no le valía a Francia, pero donde de nuevo Van Aert tensó cuerda en cuanto el pelotón se fusionó. Van der Poel saltaba como un resorte, Roglic sabía que ahí estaban las ruedas buenas y Oscar Onley se unía a ellos. Luego llegarían Simmons y Charmig.
Todavía quedaban más de 70 kilómetros cuando Van der Poel acabó de hacer que saltara todo por los aires. Esta vez solo con Onley y Simmons en solitario, aunque Roglic acabaría echándose encima saliendo desde atrás y dejando a Van Aert. Seixas, Remco y Ayuso se mantenían en un tercer grupo. Enric Mas, por su parte, no tuvo el día. Se le vio muy atrás con media carrera aún por delante y acabó abandonando a seis vueltas del final.
De toda esa batalla resultó ganadora, sorprendentemente, la selección de Estados Unidos. Con tres ciclistas en el grupo de los elegidos, McNulty se fue por delante en solitario mientras Jorgensson y Simmons -que se cortó a las puertas del último giro- secaban cualquier intento de reacción por detrás. Así logró sacar un minuto sobre todos sus rivales. Detrás, arranca y para constante.
En uno de esos parones apareció por ahí Remco Evenepoel, que se había quedado con Juan Ayuso en un tercer grupo. No pudo el español seguir al bicampeón olímpico yo acabaría entrando decimotercero en meta, ya fuera de carrera. Fue llegar Remco al grupo de favoritos y pegar el primer arreón. McNulty entró al toque de campana con 52 segundos. Tres kilómetros después, arriba en el repecho, eran apenas veinte. Luego, otro parón. Lo intentó una última vez Van der Poel, pero Jorgensson volvió a morirse en la bicicleta para cerrarle el hueco.
Aún hubo un intento de Mauro Schmid, pensando que quizá tendría algo más de margen. Pero Pidcock y, de nuevo, otra vez Jorgensson le negaron el margen. McNulty entraba en la meta de Montreal como campeón del mundo. La plata se la colgaba Michael Matthews tras un sprint final que debió dejar la carretera empapada de ácido láctico, y Van der Poel terminaba llevándose el bronce por delante de Jorgensson. Que no aparecerá en el palmarés histórico del Mundial, pero probablemente ha sido el hombre de la carrera.