Las empresas pioneras en la Inteligencia Artificial se han coordinado, claramente, para lanzar a través del manifiesto de Darío Amodei, el gerente de la principal, Anthropic, una declaración de estrategia para el desarrollo de la IA que mantenga la primacía norteamericana, aparque los intentos regulatorios europeos y evite verse superado por China; pero que evite también el riesgo de que los humanos perdamos el control de la IA en esa desbocada carrera. Los “traidores”, como les ha llamado Donald Trump, de hecho condicionan e interfieren en la Misión Génesis que tenía en marcha el presidente norteamericano y plantean una estrategia con más autocontroles entre las propias empresas, pero también para Donald Trump. Al igual que hubo un “Proyecto Manhattan” para fabricar la bomba atómica, o “Apolo” en la carrera espacial, ahora se trata de la carrera en la IA y sobre todo en sus posibles aplicaciones militares, como de hecho ya están haciendo en Ucrania y Oriente Medio.
Las empresas pioneras en la Inteligencia Artificial se han coordinado, claramente, para lanzar a través del manifiesto de Darío Amodei, el gerente de la principal, Anthropic, una declaración de estrategia para el desarrollo de la IA que mantenga la primacía norteamericana, aparque los intentos regulatorios europeos y evite verse superado por China; pero que evite también el riesgo de que los humanos perdamos el control de la IA en esa desbocada carrera. Los “traidores”, como les ha llamado Donald Trump, de hecho condicionan e interfieren en la Misión Génesis que tenía en marcha el presidente norteamericano y plantean una estrategia con más autocontroles entre las propias empresas, pero también para Donald Trump. Al igual que hubo un “Proyecto Manhattan” para fabricar la bomba atómica, o “Apolo” en la carrera espacial, ahora se trata de la carrera en la IA y sobre todo en sus posibles aplicaciones militares, como de hecho ya están haciendo en Ucrania y Oriente Medio.
“El primer paso del plan de tres etapas propuestas por Amodi, y al que Anthropic se compromete unilateralmente, consiste en la incorporación de evaluadores con acceso similar al de los empleados para verificar las prácticas de seguridad e informar sobre incidentes”. Esto de hecho es un sistema de transparencia que establece un control externo sobre lo que se hace y los resultados que se obtienen. Es una primera e insalvable condición para tener credibilidad y la única autoridad sería el poder político. Dentro del proyecto Génesis la única autoridad por encima del presidente USA el control sería la Cámara de Representantes a la que tendría que someterse el proyecto. Hay que tener en cuenta que a la propuesta de Anthropic se han sumado, por el momento, SpaceXAI, OpenAI, y Google. Y Trump podría obligar a Thiel de Palantir a sumarse.
“Anthropic lleva tiempo apoyando una regulación de la IA sensata y específica, en particular los proyectos de ley que se centran en la transparencia y la auditoría externa. La aprobación de leyes es lenta comparada con el ritmo de avance de la IA” por lo que propone que se autorregulen las empresas voluntariamente.
Si la regulación es dentro de las democracias, eso limita la ventaja que tiene USA sobre China y ésta tomará la delantera “creando un riesgo significativo para la seguridad nacional”. En resumen: la segunda etapa es la autorregulación de las empresas fuera de la normativa europea porque limitaría el crecimiento de Estados Unidos “creando un riesgo frente a China”. En esa etapa para limitar el crecimiento de China y que no reduzca la ventaja que lleva EE. UU. habría que: 1º no vender chips de IA potentes ni equipos de fabricación de semiconductores a China.
2º Reprimir la “destilación” -copia de componentes- no autorizada por parte de empresas en países autoritarios.
3º Reforzar la seguridad en las empresas de IA y prevenir el robo de datos. “Si implementamos bien estas medidas, creo que ralentizarían el progreso de China lo suficiente como para ampliar significativamente la ventaja de Estados Unidos en los próximos 3 a 5 años, el período en el que la IA adquiere mayor importancia geopolítica”. También frente a la Unión Europea se sobreentiende
El tercer paso, y paralelamente, es un avance global en la IA lo que requerirá la cooperación con China “el país autocrático con las capacidades de IA más avanzadas” “cualquier acuerdo debe tener una una verificabilidad inquebrantable”.
Dario Amodi el CEO de Anthropic concluye proponiendo la negociación de acuerdos con China en cuatro niveles distintos: el primero prohibir ciertos usos limitados y peligrosos de la IA, como usarla para la producción de armas biológicas o permitir que los usuarios lo hagan. El nivel 2 significaría probar los modelos antes de su lanzamiento detectando los riesgos en áreas como la ciberseguridad, la biología y la alineación. El nivel 3 supone limitar la velocidad de auto mejora de la propia IA. El nivel 4 sería marcar el ritmo de desarrollo, incluso una pausa en que se pueda alimentar sustancialmente el desarrollo de la IA. Los tratados que proponen la élite tecnocrática para la IA, son el equivalente a lo que los SALT son a las armas nucleares. La carrera por el desarrollo de la IA entre Estados Unidos y China fuera de toda normativa es lo que la hace peligrosa para la humanidad.
“Hay que desarmar la inteligencia artificial”. Desarmar significa desacreditar la premisa de que el poder técnico confiere automáticamente el derecho a gobernar, esto pregona la profética encíclica de León XIV.
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