Los conductores que circulen por algunos cruces de Barcelona tendrán que cambiar una maniobra que hasta ahora resultaba habitual. Desde el pasado 18 de septiembre, una prueba piloto modifica los giros a la derecha en cuatro intersecciones de la calle Balmes y obliga a realizarlos directamente desde el segundo carril de circulación
Los conductores que circulen por algunos cruces de Barcelona tendrán que cambiar una maniobra que hasta ahora resultaba habitual. Desde el pasado 18 de septiembre, una prueba piloto modifica los giros a la derecha en cuatro intersecciones de la calle Balmes y obliga a realizarlos directamente desde el segundo carril de circulación
El cambio afecta a los cruces de Balmes con Còrsega, Provença, Mallorca y Diputació. En estos puntos se ha instalado una nueva señalización que impide a los vehículos acceder con antelación al carril reservado para autobuses y taxis para preparar el giro. El objetivo es que ese espacio permanezca libre para el transporte público.
Así habrá que girar ahoraCon el nuevo sistema, el conductor que quiera girar a la derecha deberá situarse en el carril inmediatamente situado a la izquierda del carril bus y realizar la maniobra desde ahí. La maniobra requiere además prestar atención al autobús que circule por ese carril, ya que si continúa recto, el vehículo que realiza el giro deberá ceder el paso.
Para facilitar la adaptación a este sistema se han instalado las denominadas alfombras rojas, además de elementos físicos que separan el carril reservado antes de llegar al paso de peatones y al cruce. También se ha incorporado un semáforo con una flecha ámbar intermitente, que señala la prioridad del transporte público en estos puntos.
Una prueba para mejorar la velocidad de los autobusesLa modificación no se ha implantado de forma definitiva. Se trata de una prueba que se mantendrá durante al menos seis meses. Periodo en el que se analizará cómo afecta a la velocidad y regularidad de los autobuses. Con este sistema se pretende reducir las interferencias provocadas por los giros de los vehículos particulares y conseguir que el transporte público pueda mantener una circulación más fluida.
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Si los resultados de la prueba son favorables, el Ayuntamiento de Barcelona estudiará extender este modelo a otros cruces de la ciudad en los que se produzcan problemas similares.