El pabellón de Fontajau ha vuelto a vestirse de gala para dar la bienvenida a las nuevas piezas del proyecto del Spar Girona. Entre las caras nuevas, destaca una muy conocida y esperada por la afición: Queralt Casas. La escolta catalana ha reconocido que volver a Girona era un objetivo personal desde hace tiempo: "Siempre tenía en la cabeza que, cuando volviera a casa, sería a Girona. Estoy muy feliz, y el hecho de que esté Roberto (Íñiguez) ha influido mucho; es el mejor entrenador que he tenido nunca a nivel profesional".
El pabellón de Fontajau ha vuelto a vestirse de gala para dar la bienvenida a las nuevas piezas del proyecto del Spar Girona. Entre las caras nuevas, destaca una muy conocida y esperada por la afición: Queralt Casas. La escolta catalana ha reconocido que volver a Girona era un objetivo personal desde hace tiempo: "Siempre tenía en la cabeza que, cuando volviera a casa, sería a Girona. Estoy muy feliz, y el hecho de que esté Roberto (Íñiguez) ha influido mucho; es el mejor entrenador que he tenido nunca a nivel profesional".
Por su parte, Juana Camilion ha expresado su entusiasmo por cambiar de bando tras su etapa en Baleares: "Después de jugar tres años en contra, se siente bien estar por fin del otro lado". Todas las jugadoras han coincidido en destacar la profesionalidad del club y la necesidad de "hacer piña" rápidamente para superar los retos inmediatos.
El 30 de septiembre: Una fecha clave, pero no definitiva
El Spar Girona se lo jugará todo a una carta el próximo 30 de septiembre en un partido que determinará su acceso a la fase de grupos de la Euroliga. A pesar de la magnitud del desafío, el director deportivo, Pere Puig, ha enviado un mensaje de calma y planificación a largo plazo. "Decidimos que la fecha del 30 de septiembre no nos marcaría la configuración del equipo. La primera decisión fue no fichar a una gran estrella solo para que nos ayudara a ganar esta previa, porque entendemos que nada empieza ni nada acaba ese día", explicó Puig.
Aunque la ambición por estar en la máxima competición europea es total, el club quiere evitar una presión asfixiante que hipoteque el resto del curso. "Queremos estar en la Euroliga, por supuesto, pero no tiraremos la temporada por la borda si no pasamos ese día", sentenció el directivo.
Puig también realizó un análisis crudo de la realidad económica del baloncesto femenino actual. Con el crecimiento exponencial de los salarios en la WNBA y el impacto de los nuevos proyectos financieros en Estados Unidos, el mercado ha dado un vuelco que afecta directamente a los clubes europeos de clase media-alta.
"Se ha acabado la era de ver desfilar a grandes figuras norteamericanas por Fontajau. Actualmente, sus salarios allí multiplican por 15 lo que podemos ofrecer aquí, incluso haciendo nosotros un gran esfuerzo", confesó Puig con resignación. Puso como ejemplo nombres como Brittney Sykes o Chelsea Gray, que ahora son inasumibles. Además, lamentó la fuga de talento joven: "En las últimas dos temporadas se han marchado siete júniors nuestras a Estados Unidos".
Ante esta situación, la apuesta del Uni Girona es clara: jugadoras con hambre, carácter y capacidad de trabajo bajo las órdenes de Íñiguez. El objetivo es replicar el espíritu competitivo del año pasado, donde el bloque y la intensidad física estuvieron por encima de las individualidades. La próxima parada, el "cara o cruz" europeo, determinará si este nuevo Spar Girona está listo para regresar por la puerta grande a la élite continental.