El mieloma múltiple ha pasado de tener un pronóstico muy limitado a poder cronificarse
La innovación terapéutica abre nuevas opciones para tratar las recaídas y mejorar la calidad de vida
Hace veinte años, cuando un paciente recibía un diagnóstico de mieloma múltiple, recibía malas noticias en cuanto a su supervivencia. Actualmente, la realidad de estos pacientes ha cambiado drásticamente. No se ha logrado curar la enfermedad, pero sí prácticamente cronificarla, y es que, teniendo en cuenta que la mayoría de casos se diagnostican en pacientes mayores, su esperanza de vida es ya similar a la de otra persona sin diagnóstico.
Todo ello ha sido posible a la innovación de nuevas moléculas, cuyas combinaciones han permitido no solo contar con tratamientos más eficaces, sino también más personalizados. Y ahora que los pacientes saben que el mieloma múltiple no les a suponer vivir menos, lo que quieren es vivir mejor.
En este contexto es en el que desde GSK se acaba de anunciar la aprobación de belantamab mafodotina, el primer anticuerpo conjugado (ADC) anti-BCMA en combinación para el tratamiento del mieloma múltiple desde primera recaída. Se trata de una nueva diana terapéutica que aporta una nueva alternativa a pacientes que han recibido al menos un tratamiento previo, y en combinación con pomalidomida más dexametasona (BPd) en pacientes que han recibido al menos un tratamiento previo que incluya lenalidomida.
Aportaba más datos de esta aprobación María Victoria Mateos, profesora titular de la Universidad de Salamanca y jefa de Unidad en el Servicio de Hematología del Hospital Universitario de Salamanca. “Los últimos estudios lograron un beneficio significativo, casi duplicando la supervivencia libre de progresión respecto a la rama control, pero también observamos un beneficio en la supervivencia global”. Es por ello que, tanto desde la EMA en Europa como la AEMPS en España su autorización se ha realizado sin restricciones.
La clave es que esta inmunoterapia actúa como un ‘caballo de Troya’ introduciéndose en la célula cancerosa y liberando una molécula letal para destruirla desde dentro, minimizando así la afectación de las células sanas Es cierto que esta misma molécula ya buscó anteriormente su aprobación con una distinta combinación que no logró los objetivos marcados, pero la experta alude a un posible problema en el diseño del ensayo, ya que los resultados del fármaco en sí están más que demostrados.
Además, María Victoria Mateos destacaba el impacto de este fármaco en la calidad de vida de los pacientes, con efectos secundarios mucho más manejables. En esencia, se trata de trastornos oculares, relacionados con la visión borrosa, que son reversibles y que se vieron que disminuían simplemente espaciando las dosis. Es por ello que, pese a las indicaciones de la ficha técnica, en la práctica clínica se ha observado que la pauta de una transfusión cada 8 semanas reducía este efecto secundario, conservando la misma eficacia y permitiendo que el paciente apenas tenga que acudir al hospital del día.
Como recalcaba Vicente Escudero, adjunto del servicio de Farmacia Hospitalaria del Hospital Universitario Gregorio Marañón Madrid, la facilidad del tratamiento, que no precisa de preparación previa, permite administrarlo en todos los centros que cuenten con un hospital de día, lo que permite disponer de inmediato de una inmunoterapia anti-BCMA en el centro hospitalario más cercano.
María Victoria Mateos insistía en que tener más fármacos permite adaptarse a la realidad de cada paciente. Así, insistía en que si bien la llegada de los CAR-T han sido una gran opción para aquellos pacientes más jóvenes, sin comorbilidades y con un buen estado físico, muchos pacientes con mieloma múltiple no cumplen estas características, por lo que para ellos esta nueva diana terapéutica les aporta una nueva vía de tratamiento. Este cambio en la mejora de tratamientos de primera opción, en un medio plazo, incluso disminuirá el número de pacientes que precisen de trasplante, augura la hematóloga.
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