La temperatura media alcanzó los 21,7 grados centígrados superando en 2,5 la media del periodo 1991-2020, según los datos de Copernicus
La Aemet prevé un otoño más cálido y lluvioso en gran parte de España
El programa espacial europeo Copernicus ha confirmado que este verano ha sido el más cálido jamás registrado en Europa occidental, con una temperatura media de 21,7 °C. Esta cifra supera en 2,5 °C la media del periodo 1991-2020, según informó este viernes el organismo encargado del monitoreo climático desde su sede en Bonn, Alemania.
La temporada estival se caracterizó por olas de calor extremas y condiciones de sequía generalizadas en todo el continente. Hacia finales del verano, un porcentaje récord del 52% del territorio europeo estuvo expuesto a un estrés térmico "muy intenso", con una sensación térmica de 38 ºC o más. En Europa occidental se batió el anterior récord de temperatura establecido en 2003, registrándose 17 días en los que al menos el 60% del territorio experimentó temperaturas superiores a los 30 °C, frente a los 11 días de 2003 y los siete de 2025.
"En amplias zonas del continente se registraron simultáneamente olas de calor sin precedentes, sequías generalizadas, caudales fluviales excepcionalmente bajos y temperaturas marinas inusualmente cálidas", declaró Samantha Burgess, responsable estratégica de clima del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (CEPMPM). La experta subrayó que "las consecuencias fueron mucho más allá de los récords de temperatura, ya que afectaron a la disponibilidad de agua, los sistemas energéticos, el transporte, los ecosistemas y la salud humana".
Ríos europeos en mínimos históricosAlgunos de los principales ríos del continente, entre ellos el Rin, el Danubio, el Loira y el Ródano, registraron caudales fluviales bajo mínimos históricos. Esta situación perturbó gravemente el transporte de mercancías, así como la generación de energía nuclear e hidroeléctrica. De hecho, el conjunto del continente registró durante el verano los caudales más bajos desde que comenzaron los registros del Sistema Europeo de Alerta de Inundaciones (EFAS) en 1992.
Las aguas marinas tampoco se libraron de las anomalías térmicas. En buena parte de la costa atlántica y del Mediterráneo occidental y central se alcanzaron temperaturas récord o cercanas a los récord del mar en superficie, lo que supone un impacto significativo para los ecosistemas marinos y las comunidades costeras.
Temporada excepcional de incendios forestalesEl calor extremo y la sequía contribuyeron a una temporada de incendios forestales excepcionalmente activa. Según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales, a 2 de septiembre la superficie quemada en toda la UE era casi el doble de la media de 2006-2025 para esa época del año, con una actividad especialmente extensa en España y Francia. Burgess advirtió sobre la importancia de "desarrollar resiliencia ante unos riesgos climáticos cada vez más interconectados".