A menos de dos horas de Madrid, reúne un parque histórico con más de 20 saltos de agua, grutas y 50 especies de árboles.
En una de las zonas más áridas de Aragón, acostumbrada a paisajes secos y horizontes abiertos, se esconde un lugar donde el agua lo domina todo: cascadas que caen entre rocas, senderos bajo árboles centenarios y grutas escondidas entre la vegetación.
Es el Monasterio de Piedra, en Nuévalos (Zaragoza), un conjunto monumental fundado en el siglo XII por la orden del Císter que combina historia medieval con uno de los parques naturales más sorprendentes de España.
Monasterio de Piedra Zaragoza | iStock Una historia que empieza en el siglo XIITodo comenzó en 1194, cuando el rey Alfonso II de Aragón, "el Casto", y su esposa doña Sancha donaron un antiguo castillo árabe a 13 monjes cistercienses llegados del monasterio catalán de Poblet.
Durante más de seis siglos, el monasterio funcionó como una comunidad autosuficiente, hasta que la desamortización obligó a abandonarlo en 1835. Cinco años después lo compró el empresario catalán Pablo Muntadas Campeny, y fue su hijo, Juan Federico Muntadas, quien transformó los terrenos en el parque romántico que hoy se puede visitar.
Un monasterio declarado Bien de Interés Cultural
Claustro del Monasterio de Piedra (Zaragoza) | iStock El conjunto está declarado Bien de Interés Cultural, una protección que abarca tanto el edificio cisterciense (claustro, sala capitular, iglesia y cripta, refectorio) como el parque que lo rodea.
Su arquitectura muestra la transición del románico al gótico, especialmente visible en el claustro y la sala capitular. Además, el recinto cuenta hoy con un hotel y un spa instalados en el propio monasterio, y con un Museo del Vino dedicado a la Denominación de Origen de Calatayud, en la antigua bodega.
Cascadas, grutas y un lago de espejoEl gran atractivo del lugar es el Parque Jardín Histórico, creado en el siglo XIX. Su recorrido, de entre 3 y 5 kilómetros según el itinerario, reúne más de 20 saltos de agua con nombre propio, como:
El agua del río Piedra, muy cargada de carbonato cálcico, va formando capas de piedra caliza sobre musgos y vegetación: un fenómeno natural que explica tanto el nombre del río como la aparición constante de nuevas cascadas.
El recorrido termina en el Lago del Espejo, la zona más tranquila del parque, y en la Gruta Iris, con sus formaciones de estalactitas y estalagmitas.
El chocolate que llegó de las IndiasEntre las salas que se pueden visitar está la antigua cocina del monasterio, hoy convertida en un pequeño museo dedicado al chocolate.
Según la tradición, fue aquí, gracias a un monje cisterciense que trajo cacao de las Indias y se lo entregó al abad, donde se preparó la primera taza de chocolate de Europa. Una historia que ha convertido a este rincón zaragozano en parada obligatoria para quienes siguen la historia del chocolate en España.
Chocolate a la taza | Pixabay Cómo llegarDesde Madrid, la ruta más directa es por la A-2 hasta Alcolea del Pinar, para después tomar carreteras autonómicas hasta Nuévalos. El trayecto completo ronda las dos horas en coche. También hay excursiones organizadas en autobús desde la capital, con guía incluido durante la visita al parque y al monasterio.