Por primera vez, una investigación especializada ha demostrado una conexión directa entre las emisiones que provocan las mayores petroleras del planeta y las olas de calor extremo que afectan a la Tierra desde hace unos años. Los resultados del estudio abren las puertas a la interposición de demandas contra las grandes compañías de combustibles fósiles como posibles responsables de los daños y muertes causadas por estos episodios de calor extremo.