Putin aumenta la presión sobre la población civil ucraniana. Los últimos ataques contra Kiev se han cobrado la vida de 30 personas, han herido a 90 personas y dañado o destruido unos 100 edificios. Se calcula que el jueves el Ejército ruso lanzó contra Kiev 74 misiles y 496 drones. Si el número de ciudadanos asesinados y heridos no es mayor es porque los servicios secretos ucranianos pudieron movilizar a la ciudadanía, también a través de redes sociales. La cifra de muertos del jueves es la más alta desde que Rusia, hace cuatro años, comenzó la invasión de Ucrania. Estos ataques coinciden con la publicación de las cifras de víctimas mortales que arroja la guerra desde febrero de 2022. Se habla de dos millones de muertos.El Ejército ruso está perdiendo terreno y si las cifras publicadas en Estados Unidos por el Centro para los Estudios Estratégicos e Internacionales son exactas, Rusia ha registrado en cuatro años un 28% de bajas superior a las registradas en Afganistán. Desgraciadamente no parece que estas cifras conmuevan a Putin ni le animen a buscar una salida que termine de una vez con la guerra. Ucrania sigue resistiendo y su población, a pesar del sufrimiento y del cansancio, no está dispuesta a rendirse. Tampoco debe hacerlo Europa. Esta semana se han destinado 7.000 millones de euros al presupuesto ucraniano para que el ejército siga resistiendo y el tejido industrial del país siga activo. No está en juego un interés particular, sino la libertad y del Derecho.
Putin aumenta la presión sobre la población civil ucraniana. Los últimos ataques contra Kiev se han cobrado la vida de 30 personas, han herido a 90 personas y dañado o destruido unos 100 edificios. Se calcula que el jueves el Ejército ruso lanzó contra Kiev 74 misiles y 496 drones. Si el número de ciudadanos asesinados y heridos no es mayor es porque los servicios secretos ucranianos pudieron movilizar a la ciudadanía, también a través de redes sociales. La cifra de muertos del jueves es la más alta desde que Rusia, hace cuatro años, comenzó la invasión de Ucrania. Estos ataques coinciden con la publicación de las cifras de víctimas mortales que arroja la guerra desde febrero de 2022. Se habla de dos millones de muertos.
El Ejército ruso está perdiendo terreno y si las cifras publicadas en Estados Unidos por el Centro para los Estudios Estratégicos e Internacionales son exactas, Rusia ha registrado en cuatro años un 28% de bajas superior a las registradas en Afganistán. Desgraciadamente no parece que estas cifras conmuevan a Putin ni le animen a buscar una salida que termine de una vez con la guerra. Ucrania sigue resistiendo y su población, a pesar del sufrimiento y del cansancio, no está dispuesta a rendirse. Tampoco debe hacerlo Europa. Esta semana se han destinado 7.000 millones de euros al presupuesto ucraniano para que el ejército siga resistiendo y el tejido industrial del país siga activo. No está en juego un interés particular, sino la libertad y del Derecho.