El cambio climático y el calentamiento global afecta directamente en la salud ocular, ya que las altas temperaturas afectan a la visión contribuyendo a la evaporación de las lágrimas, resecando el ojo y comprometiendo su buen funcionamiento. Seguir leyendo....
El cambio climático y el calentamiento global afecta directamente en la salud ocular, ya que las altas temperaturas afectan a la visión contribuyendo a la evaporación de las lágrimas, resecando el ojo y comprometiendo su buen funcionamiento.
Asimismo, la pérdida de la capa de ozono aumenta el daño que causan los rayos UV, lo que puede traer como consecuencia la aparición temprana y la aceleración de las cataratas.
La salud ocular en riesgoLos peligros del verano y del calor intenso suele asociarse con la piel o la deshidratación general, pero la realidad es que "nuestros ojos son uno de los órganos más expuestos y sensibles a las oscilaciones térmicas", según publica Jose A. Matamoros, investigador del Departamento de Inmunología, Oftalmología y ORL e investigador del Instituto de Investigaciones Oftalmológicas Ramón Castroviejo de la Universidad Complutense de Madrid.
Esto se debe a que, en verano, los ojos se exponen constantemente al sol, al calor y al agua del mar o de la piscina, entre otros factores que ponen en riesgo su salud.
De hecho, las enfermedades oculares como la conjuntivitis -alérgica o infecciosa- o la queratitis son muy comunes en esta época.
Recomendación de los expertosEn este contexto, con las olas de calor extremo y la exposición lumínica tan intensa, los especialistas en oftalmología del Hospital Universitari Sagrat Cor del grupo Quirónsalud destacan la necesidad de incrementar la protección de los ojos tanto del sol por los rayos ultravioleta como del aire caliente.
Es por ello que se recomienda utilizar gafas con filtro UV de calidad para evitar el daño en la superficie ocular. Además, cuanto más grandes sean las gafas mejor, ya que así también se protege la zona de alrededor de los ojos, que es muy delicada.
El sistema de autorregulación del cuerpo, en situaciones de deshidratación o de insolación, puede colapsar. Por tanto, este fenómeno puede provocar visión borrosa, mareos, dificultad de enfoque o, incluso, pérdida temporal de la visión periférica.
En este sentido, a mayor temperatura, mayor incidencia de rayos ultravioleta, lo que eleva el riesgo de sufrir quemaduras corneales (fotoqueratitis) y cataratas.
Para pacientes con ojo secoLas altas temperaturas afectan especialmente a quienes sufren de ojo seco. Esto se debe a la evaporación de la película lagrimal por el uso de aires acondicionados y ventiladores, que resecan y pueden causar ardor y sensación de tener arenilla.
En estos pacientes el menisco lagrimal (la zona en la que se genera el líquido) es escaso y, si las glándulas de Meibomio -las responsables de la capa lipídica, que es la parte más externa de la película lagrimal- no producen la suficiente, se da la evaporación de las lágrimas, dejando la córnea expuesta.
Para evitarlo, es importante utilizar lágrimas artificiales, o incluso, añadir un tratamiento más denso, como geles o pomadas lubricantes oculares.
Riesgo de conjuntivitisLa deshidratación por el exceso de calor y el aire acondicionado disminuyen la calidad visual, aumentando el riesgo de conjuntivitis.
El ambiente cálido favorece la reproducción de partículas en suspensión y alérgenos, lo que, junto al contacto con el agua de las piscinas o del mar o la exposición a la brisa marina, aumentan también el riesgo de conjuntivitis.
La conjuntivitis normalmente está causada por una infección, pero puede producirse por otros motivos. La más común en verano es la alérgica y afecta sobre todo a la población infantil.
Cómo proteger los ojosPara prevenir el impacto del calor en los ojos, el investigador Jose A. Matamoros, advierte de la necesidad de adoptar unas pautas concretas, basadas en la evidencia científica: