Eileen Gu (San Francisco, 3 de septiembre de 2003) llegaba a los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina d'Ampezzo llamada a ser una de las grandes estrellas. Así ha sido, aunque el oro se le ha resistido hasta la jornada final. Subcampeona olímpica de slopestyle y de big air, ha tenido que esperar al halfpipe de este domingo para conseguir su primer oro en el esquí freestyle en la cita italiana: ya acumula tres oros y tres platas olímpicas en su carrera.
Eileen Gu (San Francisco, 3 de septiembre de 2003) llegaba a los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina d'Ampezzo llamada a ser una de las grandes estrellas. Así ha sido, aunque el oro se le ha resistido hasta la jornada final. Subcampeona olímpica de slopestyle y de big air, ha tenido que esperar al halfpipe de este domingo para conseguir su primer oro en el esquí freestyle en la cita italiana: ya acumula tres oros y tres platas olímpicas en su carrera.
Eileen Gu ha estado en boca de todos en las últimas dos semanas. Pero no solamente por méritos deportivos: más allá de sus medallas, se ha convertido en una de las grandes deportistas que ha levantado la voz por la igualdad entre naciones y razas, en contra de la política de inmigración de Donald Trump.
Gu tiene motivos para ello. Representa a China, el país de su madre y por el que modificó su nombre a 'Ailing Gu', pero es originaria de San Francisco, con padre de Estados Unidos. De hecho, llevó la bandera estadounidense hasta el año 2019, cuando decidió cambiar su nacionalidad. A los quince años tenía potestad para hacerlo y ello le ha provocado desde entonces una oleada de críticas en su país de origen.
Muchas personas no han entendido la particular 'traición' de Gu. “He pasado por cosas a los 22 años que no creo que nadie debería tener que afrontar jamás, ya sean amenazas, críticas, odio en línea, ataques físicos… lo que sea, la lista continúa”, ha llegado a denunciar Gu en los últimos años, con referencia a su situación tras anunciar su cambio de nacionalidad.
Pero ella lo tenía claro: quería inspirar a los demás y las niñas chinas necesitaban modelos deportistas para ello. Ella estaba decidida a serlo y a abrir puertas a otras niñas en el deporte invernal. Muchos, eso sí, no dudaron en criticarle porque veían en el fuerte apoyo económico de China la poderosa razón de Gu para decidirse por el gigante asiático.
Sea como sea, la esquiadora es uno de los grandes iconos deportivos a nivel mundial. Según Forbes, Eileen Gu es la cuarta deportista femenina mejor pagada del mundo, por detrás de tres tenistas como Coco Gauff, Aryna Sabalenka e Iga Swiatek. Todo, en un deporte que está lejos de alcanzar la globalidad del tenis. Una muestra de que su figura va mucho más allá de la nieve.
Una deportista que no se esconde y que busca inspirar a los demásEn parte, porque nunca se esconde. Gu siempre se ha mostrado muy involucrada con la situación en su país de origen. Por ello, no ha dudado en estos Juegos en apoyar al esquiador Hunter Hess, inmerso en una polémica con Donald Trump. Preguntado por la represión migratoria en Minnesota, Hess fue claro. "El hecho de que lleve la bandera de Estados Unidos no significa que me sienta identificado con todo lo que ocurre allí", expresó. La respuesta de Trump no se hizo esperar y el presidente estadounidense llamó "perdedor" al deportista de su país.
Gu no se ha mantenido ajena a la polémica y no ha dudado en los últimos días en mostrar su apoyo a Hess y a la situación de los inmigrantes en Estados Unidos. "Siento pena por los deportistas. Yo ya he estado antes en esa encrucijada", señaló Gu sobre el foco político que se coloca sobre ellos. "Ponerlo a mitad de unos Juegos Olímpicos contradice el espíritu de estos", llegó a expresar.
Un espíritu de esfuerzo y de compañerismo entre distintos países del que Eileen Gu es una de las grandes banderas del deporte invernal. Quizá por la polémica de los últimos días, el oro conquistado este domingo ha sido uno de los más especiales para ella: ha refrendado que su liderazgo se mantiene intacto tanto a nivel deportivo como social.
Un fuerte lazo familiarAunque también había un motivo poderoso para celebrarlo con emoción. La esquiadora china de origen estadounidense ha sabido este domingo que su abuela ha fallecido en las últimas horas. "Fue una mujer con gran personalidad, que tomó las riendas de la vida para llegar hasta donde quería estar", contaba Gu.
Su abuela Feng ha sido una gran inspiración para Eileen Gu. La esquiadora ya viajó a los Juegos Olímpicos sabiendo que, quizá, no la volvería a ver. Por entonces, su abuela ya estaba enferma, motivo por el cual Gu decidió hacerle una promesa que demuestra cómo enfoca la esquiadora el día a día. "No le prometí que iba a ganar, pero sí le prometí que sería valiente, como ella lo fue", ha explicado después de ganar le oro.
Como también lo fue cuando apostó por cambiar Estados Unidos por China. Porque Gu es una superestrella en activo, pero su influencia va mucho más allá de sus seis medallas y tres oros olímpicos totales. La mujer que no se esconde ante las injusticias sociales y que tiene unos fuertes ideales que le llevaron a querer ser una inspiración fuera de la nieve ha vuelto a demostrar que también lo sigue siendo en ella: ya tiene su oro olímpico dedicado al cielo.