Las lluvias torrenciales provocan arrastres de piedra y maleza que invaden la calzada entre Arnado y Oencia
18/06/2026 Actualizado a las 13:13h.
Los desprendimientos provocados por las últimas tormentas han complicado la circulación en la carretera de acceso a Oencia, concretamente en varios puntos del tramo entre Arnado, la entrada de Lusío y el cruce de Oencia.
Los vecinos de la zona alertan de la presencia de grandes rocas sobre la calzada y del riesgo que supone transitar por una vía en este estado provocado por los arrastres de agua y piedra. Yolanda Manteiga, vecina de Gestoso, asegura que el estado de la carretera dificulta el paso de vehículos convencionales. «Para un todoterreno pasas, pero para un coche como el mío hay sitios que me tocaban los bajos», explica.
La vecina reconoce además la preocupación que genera la situación entre quienes suelen pasar de forma habitual por esta carretera. «Da un poco de miedo», afirma. Según relata, en algunos puntos el agua se ha acumulado junto al borde de la vía. «El agua del cauce se quedó justo en el borde de la carretera, pero si se mete en la carretera ya no puedes pasar».
Manteiga destaca que el problema afecta a vecinos que necesitan desplazarse regularmente por motivos laborales, educativos o personales. «Tengo que bajar y subir a mi hija, que estudia en Ponferrada», señala. También menciona el caso de una trabajadora que debe desplazarse diariamente a la capital berciana para teletrabajar debido a problemas de conexión a internet en el pueblo.
Aunque el tráfico vecinal no es constante, la carretera registra a diario el paso de trabajadores y vehículos vinculados a la actividad de la cantera de la zona. «Lo que sí suben todos los días son los que van a la cantera para trabajar, y los camiones también bajan cargados todos los días. Uno o dos camiones diarios bajan con la pizarra», explica.
Los vecinos culpan del aumento de los desprendimientos a la pérdida de vegetación tras los incendios sufridos en la zona. «Cuando hay tormentas así, ahora con lo de los incendios, la piedra ya no tiene de dónde agarrarse. Antes la sujetaba la maleza y ahora ya no», explica Manteiga.
«Iba temblando»
Las lluvias torrenciales arrastran la tierra y terminan provocando la caída de bloques de mayor tamaño. «Es todo roca grande. Yo iba temblando porque pensaba que si estoy bajando y de repente me baja todo eso, me aplasta el coche», asegura.
Además, advierte de que las cunetas y arcenes, que habían sido limpiados para facilitar la evacuación del agua, vuelven a encontrarse a rebosar por los arrastres. «Ahora vuelven a estar llenas hasta arriba. En cuanto llueva, como no tiene por dónde correr el agua, va por encima y se mete a la carretera», señala.
Los mayores problemas se localizan en las inmediaciones del cruce conocido como La Ferrería, entre Arnado y Oencia, donde los vecinos temen que nuevos episodios de lluvia puedan empeorar aún más la situación.