En la semana de la noche de San Juan, la fiesta más multitudinaria de las muchas que celebra A Coruña, la ciudad ofreció las habituales imágenes de júbilo, sardiñadas, sonrisas y complicidad entre las decenas de miles de personas que se echaron a las calles y playas para disfrutar del momento que marca para la población el inicio del verano. La mañana siguiente, los servicios de limpieza del Concello mostraron su pericia al dejar los arenales urbanos prácticamente impolutos pocas horas después del amanecer.
En la semana de la noche de San Juan, la fiesta más multitudinaria de las muchas que celebra A Coruña, la ciudad ofreció las habituales imágenes de júbilo, sardiñadas, sonrisas y complicidad entre las decenas de miles de personas que se echaron a las calles y playas para disfrutar del momento que marca para la población el inicio del verano. La mañana siguiente, los servicios de limpieza del Concello mostraron su pericia al dejar los arenales urbanos prácticamente impolutos pocas horas después del amanecer.
Ateniéndose a los datos y no a las imágenes captadas el miércoles por la mañana, el balance resulta esperanzador, pues se recogieron la mitad de residuos en los arenales que el año anterior: 22,76 toneladas frente a 44.
Ese día concreto del año vuelve a situar en primer plano una cuestión fundamental para reducir la contaminación que acelera el cambio climático y pone en peligro millones de vidas en todo el mundo. Cada ciudadano, administración y empresa debe actuar de manera local para frenar una polución desbocada alimentada por un modelo de consumo que comienza a replantearse por su evidente incapacidad de ser sostenible.
En el caso de A Coruña, la gestión de los residuos se encuentra en un momento crucial, pues a un año de las elecciones municipales el Gobierno local no ha logrado que ninguna empresa se presentase al concurso para gestionar la planta de Nostián, que se mantiene desde 2020 en precario y sin contrato y cuya concesionaria, Albada, llegó a ser intervenida en medio de protestas laborales. Ninguno de los tres gigantes que se habían interesado por la recogida y tratamiento de la basura dio el paso adelante: Urbaser, que participa en la actual concesionaria, Valoria y FCC.
La gestión de Nostián constituye el gran contrato municipal, pues su valor durante los próximos 25 años supera los 642 millones de euros, un 24,5% más que la primera propuesta tras las alegaciones de esas tres empresas y la advertencia de la Oficina Nacional de Evaluación (ONE), un organismo dependiente del Ministerio de Hacienda que cuestionó los cálculos municipales y consideró que la cifra de 521 millones de euros durante ese cuarto de siglo no era «viable financieramente».
La dimensión económica, pero también ambiental y social, del tratamiento de la basura debe situar la adjudicación de este contrato como una prioridad para el Ayuntamiento a menos de un año para la cita con las urnas. Para evitar declarar el concurso desierto e iniciar desde cero la licitación, lo que dilataría los plazos, el Ejecutivo local abrirá otro plazo de presentación de ofertas en julio realizando «pequeños ajustes» para «incrementar la seguridad económica» de las empresas.
Nostián no solo gestiona los residuos del cuarto de millón de habitantes de A Coruña, sino que cuenta como clientes con el Consorcio As Mariñas, la agrupación del área metropolitana que incluye a Abegondo, Bergondo, Betanzos, Cambre, Carral, Culleredo, Oleiros y Sada. De hecho, la ONE destacó la necesidad de acreditar de manera «administrativa o jurídica» la permanencia de estos consistorios en la lista de clientes de la planta para blindar la viabilidad de la concesión, cuyos ingresos se basan en una tasa por tonelada. Si pierde la población de esos municipios, sus cuentas entrarán en números rojos sin duda.
El Consorcio aprobó en febrero del año pasado su continuidad en Nostián hasta la finalización de 2027 tras lograr un precio de un euro menos que el aplicado por Sogama, el que aglutina a la mayor parte de los municipios gallegos y que en su día fue impulsado por la Xunta. Esa fidelidad deberá renovarse a partir de 2028, por lo que la espada de Damocles penderá de nuevo sobre Nostián.
Por ello, urge que el Concello coruñés mejore el contrato de gestión y tanto este como el Consorcio cierren un pacto a largo plazo para el tratamiento y gestión de los residuos de casi 400.000 vecinos sin que intervenga en el proceso la cercanía de unas municipales que ya marcan el día a día de todos ellos.