El huerto junto al sepulcro de Jesús, la sacristía de cristal, el Centro de documentación o los trabajos en curso para la futura Capilla de la Asunción y el 'Pozo de almas' son algunos de lugares poco frecuentados que se pueden descubrir dentro del templo de Gaudí. EL PERIÓDICO recorre estos espacios de la basílica inaccesibles para el público, tras la bendición del Papa de la torre de Jesús.Seguir leyendo....
El huerto junto al sepulcro de Jesús, la sacristía de cristal, el Centro de documentación o los trabajos en curso para la futura Capilla de la Asunción y el 'Pozo de almas' son algunos de lugares poco frecuentados que se pueden descubrir dentro del templo de Gaudí. EL PERIÓDICO recorre estos espacios de la basílica inaccesibles para el público, tras la bendición del Papa de la torre de Jesús.
Aparece mencionado en el cuarto de los evangelios canónicos, el de Juan. Es un huerto que, por el simple ímpetu de la naturaleza, creció donde los hombres, cerca del monte Calvario, años antes habían excavado una cantera. Es una brevísima mención. “Y en el lugar donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aún no había sido enterrado nadie. Allí, pues, por causa de la preparación de la Pascua de los judíos, y porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús” (Juan 19, 41-42). Son apenas dos líneas, pero en esa voluntad de la Sagrada Família, como tantas veces se dice, de ser una Biblia de piedra que pueda ser leída casi con el tacto, esconde el templo de Antoni Gaudí un pequeño huerto, no solo inaccesible a los visitantes, sino incluso prácticamente invisible, salvo desde un balcón de la Fachada de la Pasión.
Tras la culminación de la Torre de Jesús, todas las miradas se dirigen ahora a la calle de Mallorca, futura puerta principal de la Sagrada Família cuando esté finalizada la Fachada de la Gloria y la escalinata que dará acceso al templo, pero en ese intermedio sería un error no prestar atención a los trabajos en curso en la calle de Provença. Es por el momento un boque de muros a medio levantar, andamios, grúas y soportales de obras al que solo se puede acceder preceptivamente con casco, pero ahí va tomando forma la futura Capilla de la Asunción, un espacio de culto con, como poco, dos curiosidades arquitectónicas poco conocidas.
Es el disco duro de la Sagrada Familia, una estancia fuera de todas las posibles visitas, y, en cierto modo, es una lástima, porque el centro de documentación de la basílica no solo atesora una oceánica colección de documentos, planos, revistas y libros relacionados con Antoni Gaudí y su obra, sino que, además, aquel lugar es casi una oportunidad única de tocar con las manos los primigenios muros del templo.
Antoni Gaudí era profesionalmente un gran arquitecto y en su vida personal un gran melómano, aficionado a la ópera, entre otros géneros. De él se cuenta que quiso ingresar como miembro del Cercle del Liceu, pero Eusebi Güell se lo impidió. Es ese un preludio como poco curioso cuando se constata hasta qué punto quiso después Gaudí que la Sagrada Família, además de un templo expiatorio, fuera un coliseo de voces sin igual en la ciudad.
Es una estancia casi nunca a la vista de los fieles, pero no es el caso de la sacristía de la Sagrada Família, acristalada, no accesible, pero con toda la intimidad del lugar en el que se guardan los objetos litúrgicos sagrados a la vista de todos. Cosas de Antoni Gaudí.
Es una estancia casi nunca a la vista de los fieles, pero no es el caso de la sacristía de la Sagrada Família, acristalada, no accesible, pero con toda la intimidad del lugar en el que se guardan los objetos litúrgicos sagrados a la vista de todos. Cosas de Antoni Gaudí.
Un reportaje de El Periódico
Textos: Carles Cols
Vídeos: Patricio Ortiz
Infografías: Alex R. Fischer
Coordinación: Rafa Julve y Ricard Gràcia