Al atentado cometido el sábado contra el Día del Orgullo LGTBI de Berlín ha seguido la pregunta de por qué a un presunto islamista, condenado en Líbano tras fracasar en su intento de ingresar en Estado Islámico (EI), se le había conmutado una pena de cárcel por la de libertad condicional. Es el caso del presunto autor del ataque, Abdul Ballout, nacido en Berlín en 2005 y muerto el pasado domingo a disparos de un comando especial de la policía (SEK). La víctima mortal fue una mujer polaca de 65 años que acompañaba a su hija a la fiesta. Otras 29 personas resultaron heridas.
Al atentado cometido el sábado contra el Día del Orgullo LGTBI de Berlín ha seguido la pregunta de por qué a un presunto islamista, condenado en Líbano tras fracasar en su intento de ingresar en Estado Islámico (EI), se le había conmutado una pena de cárcel por la de libertad condicional. Es el caso del presunto autor del ataque, Abdul Ballout, nacido en Berlín en 2005 y muerto el pasado domingo a disparos de un comando especial de la policía (SEK). La víctima mortal fue una mujer polaca de 65 años que acompañaba a su hija a la fiesta. Otras 29 personas resultaron heridas.
A medida que han salido a relucir más detalles en torno a este hombre se han disparado las críticas por un supuesto descontrol sobre los 450 individuos que están fichados en Alemania por las fuerzas de seguridad como "peligrosos" por sus vínculos con el radicalismo islámico.
El historial delictivo de Ballout incluye delitos de lesiones, robo o extorsión, así como peleas con otros jóvenes por cuestiones menores. Pero lo que más salta a la vista es la condena reciente de tres meses de cárcel en Líbano, donde fue interceptado tras intentar llegar a Siria para enrolarse en las filas del yihadismo.
Se le detuvo de regreso a Alemania en noviembre de 2025 en el mismo aeropuerto de Berlín. Pasó varios meses en prisión preventiva hasta que un tribunal le condenó el pasado mayo a 22 meses de acuerdo al Código Penal Juvenil por un delito grave contra la seguridad del Estado. La pena le fue conmutada por libertad condicional, pese a darse por probada su voluntad de ingresar en EI.
Varios son los estamentos judiciales, sociales y de seguridad necesitados de explicar por qué a alguien fichado como "peligroso" se le aplica el Código Penal Juvenil. Teóricamente, Ballout se había mostrado cooperativo, no presentaba problemas de integración, puesto que era alemán, y estaba dispuesto a seguir un curso de "desradicalización". Tenía cita para iniciarlo justo este lunes, dos días después del atentado que cometido con una furgoneta blanca alquilada.
La Fiscalía General ha asumido la investigación, como ocurre ante sospechas de terrorismo. Para el ministro del Interior, Alexander Dobrindt, no hay duda de que se trata de un atentado islámico. El padre del Ballout, el libanés Tawfik B., ha explicado al semanario Der Spiegel que a su hijo se le había hecho un "lavado el cerebro" hasta radicalizarlo. La madre había adoptado la nacionalidad alemana hace unos años y el suyo es un hogar de gente "religiosa", pero no fundamentalista, afirma.
Llueve sobre mojadoEn Abdul Ballout confluyen características que para muchos alemanes remiten a otros atentados cometidos por orden de EI o por simpatizantes anhelantes de entrar en el yihadismo. El más traumático fue el del tunecino Anis Amri en 2016, cuando irrumpió con un camión articulado robado a punta de pistola contra un mercadillo navideño de Berlín. Murieron 13 personas. Hubo otro atropello similar también contra un mercado de Navidad en 2024, con seis muertos y obra de un médico saudí en Magdeburgo (este). Entre los cometidos por orden de EI está el ataque a cuchilladas en una fiesta de verano de Solingen (oeste), en 2025, con tres muertos.
Varios de estos u otros ataques cometidos por extranjeros, algunos con antecedentes relacionados con el yihadismo o en espera de expulsión, han crispado los ánimos en campañas electorales. Uno de ellos, en que un turista español fue herido de gravedad a cuchilladas ante el Monumento a las Víctimas del Holocausto de Berlín, ocurrió la víspera de las elecciones generales de 2025. El cometido contra el colectivo LGTBI se produce cuando la política nacional de Alemania está concentrada en los comicios regionales de septiembre en el este del país. A la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) se le pronostica más del 40 %. En Berlín se celebran asimismo regionales en septiembre, con la AfD y La Izquierda disputándose el primer puesto en los sondeos.
El canciller Friedrich Merz, tras condenar "el veneno del extremismo islámico", ha pedido cautela a la espera de conclusiones de la Fiscalía General. Abdul Ballaut fue abatido el domingo por agentes del SEK tras abrir fuego desde su escondite en una colonia de huertos urbanos de Spandau, un distrito del extrarradio de Berlín. Mientras, en el corazón de la capital alemana se sucedían las muestras de conmoción y solidaridad con el colectivo LGTBI.
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