El tramo del torrente de Almadrà que transcurre cerca del polígono de Lloseta ha sido escenario este sábado por la mañana de una nueva jornada de retirada de residuos. Una iniciativa desinteresada que, una vez más, ha dejado en evidencia a la gente que de forma incomprensible decide arrojar todo tipo de objetos en un espacio natural de gran valor ecológico en lugar de desprenderse de ellos en los espacios especialmente habilitados para ello.
El tramo del torrente de Almadrà que transcurre cerca del polígono de Lloseta ha sido escenario este sábado por la mañana de una nueva jornada de retirada de residuos. Una iniciativa desinteresada que, una vez más, ha dejado en evidencia a la gente que de forma incomprensible decide arrojar todo tipo de objetos en un espacio natural de gran valor ecológico en lugar de desprenderse de ellos en los espacios especialmente habilitados para ello.
El acto ha sido organizado por la entidad ecologista Gadma en colaboración con el Ayuntamiento de Lloseta, que ha prestado ayuda logística. Los voluntarios han contado con la ayuda inestimable de un grupo de jóvenes peninsulares que durante estos días residen en un campamento de Lloseta.
Durante toda la mañana, los participantes se han dedicado a limpiar un tramo del torrente de todo tipo de desperdicios, desde escombros de obra, electrodomésticos, armarios, tuberías, material plástico de PVC, latas y botellas de vidrio, entre otros objetos que no deberían estar en el cauce de un torrente por el que corre agua en los episodios de lluvia abundante.
En total, los camiones de la brigada del Ayuntamiento de Lloseta han tenido que hacer tres viajes al punto verde totalmente cargados con los residuos extraídos del interior del torrente de Almadrà.
Bernat Fiol, portavoz de Gadma, ha lamentado una vez más el incivismo de muchas personas que con estas acciones no demuestran tener mucha estima por Mallorca y ha hecho un llamamiento a las instituciones para aumentar la vigilancia sobre estas acciones que en algunos casos rozan el delito ambiental porque afectan a espacios naturales protegidos. A su entender, el Ayuntamiento de Lloseta debería instalar cámaras de videovigilancia “a cada lado” del torrente a su paso por el polígono industrial, ya que es uno de los puntos en los que los incívicos descargan los residuos en el torrente. “Quien tira la basura, debe pagar las consecuencias”, afirma el portavoz del grupo ecologista.
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