Miguel Indurain es una de las mayores leyendas que ha dejado el ciclismo español. Y es cierto que todo el mundo es conocedor de sus grandes logros sobre las dos ruedas. Pero lo que desconoce mucha gente es cómo se dieron sus orígenes. Leer la noticia completa
Miguel Indurain es una de las mayores leyendas que ha dejado el ciclismo español. Y es cierto que todo el mundo es conocedor de sus grandes logros sobre las dos ruedas. Pero lo que desconoce mucha gente es cómo se dieron sus orígenes.
De sufrir el robo de una bici de segunda mano a conquistar el mundo del ciclismoEl legendario ciclista recordó cómo comenzó todo en Villava, Navarra, dentro de una familia dedicada al campo. Sus primeros pasos en el ciclismo estuvieron alejados de los grandes equipos y de los medios profesionales.
El ciclista empezó así con una bici de segunda mano que usaba para ir a todas partes. Sin embargo, un día llegó un enorme disgusto para él: le robaron la bicicleta mientras ayudaba a su padre en el huerto. Por suerte, aquel enorme disgusto terminó cambiando inesperadamente el rumbo de su vida.

Induráin, captado por la cámara de Rafael Díaz, el 24 de julio de 1992, en la contrarreloj entre Tours y Blois. / RAFAEL DÍAZ
Sabiendo la mala noticia, el padre de Indurain decidió que era el momento de comprarle su primera bici de carreras. Es decir, lo que comenzó como algo que le arruinó el día, se acabó convirtiendo en la primera piedra de un camino plagado de éxitos.
Además, curiosamente Indurain no llamó la atención de nadie inicialmente. Sí, le ficharon, pero ni siquiera la persona que apostó por él de manera inicial llegó a pensar que reunía las condiciones adecuadas para convertirse en un ciclista profesional.

Miguel Indurain / Twitter
A pesar de que se trata de una leyenda, su potencial nunca fue obvio para la mayoría de personas. Y eso en gran medida se debe a que su corpulencia y carácter tranquilo no parecían encajar con lo que se necesita para despuntar entre cientos de profesionales.
Como ya se conoce, eventualmente Miguel Indurain demostraría que todos aquellos que no confiaban en él estaban equivocados; a base de potencia, resistencia y un rendimiento sensacional en contrarrelojes se labró un nombre como pocos han logrado.

Induráin, durante una contrarreloj / EFE
Lo que consiguió Indurain en su trayectoria es el colofón de una historia marcada por unos comienzos humildes y unos éxitos extraordinarios: cinco Tours de Francia consecutivos, dos Giros de Italia y en general una hegemonía que lo convirtió en un ser inmortal del ciclismo.
Visto todo, la historia de Indurain se hace todavía más épica; no se trata de alguien que contara con las condiciones adecuadas desde el comienzo ni que apuntara maneras, sino que fue el producto de una serie de casualidades y de confiar ciegamente en sí mismo.
Al final, lo que demuestra la historia de Miguel Indurain es que no todas las leyendas parecen tener un destino de gloria ya determinado. En su caso, debería servir como inspiración para ciclistas cuyos comienzos no están siendo los soñados. La clave está en no tirar la toalla.