El grupo francés acelera el proceso de electrificación de su gama con nuevos proyectos industriales y fuertes inversiones
Opinión
El grupo francés acelera el proceso de electrificación de su gama con nuevos proyectos industriales y fuertes inversionesLa electrificación de la movilidad es un proceso imparable en todo el mundo. La industria europea se encuentra en una encrucijada: o lidera la cadena de valor tecnológica o corre el riesgo de perder su tejido industrial. Consciente de esta realidad, Renault avanza en una profunda transformación para adaptarse al nuevo mercado de la movilidad y su estrategia de futuro apuesta por los coches eléctricos, el software y las alianzas estratégicas para mejorar su competitividad y poder mantenerse en el selecto grupo de los fabricantes mundiales con mayor tecnología. En esta línea, las inversiones del grupo Renault se están dirigiendo a ingenierías relacionadas con el desarrollo y producción de coches eléctricos, tanto en nuevas plataformas como en tecnologías conectadas.
Dentro de esta estrategia global, una apuesta favorable es la diversidad de sus tres marcas. Mientras el Renault continúa siendo la referencia generalista del grupo en el mundo, Dacia ha conseguido consolidarse como marca capaz de ofrecer a sus clientes una gama de alto nivel y con una relación calidad-precio muy competitiva. Alpine representa la apuesta por modelos deportivos y de altas prestaciones, también electrificados.
La electrificación es uno de los ejes centrales de la estrategia de Renault. El grupo está destinando miles de millones de euros al desarrollo de nuevos coches eléctricos, tecnologías relacionadas con las baterías y plataformas específicas para este tipo de vehículos. Su gama incorpora cada vez más modelos eléctricos e híbridos enchufables (PHEV), una evolución necesaria para cumplir con las exigentes normativas europeas sobre emisiones. Los eléctricos se han convertido en una parte fundamental de la identidad de la marca, especialmente en los segmentos urbanos, dónde las restricciones medioambientales son cada vez más estrictas.
La flexibilidad industrial será igualmente determinante. Por ello, la marca del rombo está adaptando sus fábricas para poder producir distintos tipos de vehículos sobre líneas compartidas y así responder con mayor rapidez a los cambios en la demanda.