Repostar en las estaciones de servicio más baratas permite ahorros de al menos un 10% en carburante, una rebaja que se traduce en una factura anual hasta 300 euros más económica en gasolina y 250 euros en diésel que repostando en la mayoría de las grandes cadenas, según un estudio realizado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).