Con una de las tasas de natalidad más bajas del mundo, España va camino de convertirse en una nación de hijos únicos. Esta figura ha estado rodeada de clichés negativos que la ciencia está demostrando que son falsos
Egoístas, solitarios y socialmente ineptos. Malcriados. Raros. Los adjetivos alrededor de los hijos únicos no son especialmente amables. Granville Stanley Hall, primer presidente de la Asociación Americana de Psicología, llegó a comparar el ser hijo único con “una enfermedad en sí”. Hall falleció hace más de un siglo, pero sus palabras han marcado a varias generaciones de hijos únicos, que se han sentido juzgados por no tener hermanos. “Sí, en la escuela había un pequeño bullying hacia el hijo único: a la mínima de cambio eras la mimada, la caprichosa… Había un cuestionamiento”, recuerda Sabina, mallorquina e “hija única de hijo único”, con un hijo único. “Nos reproducimos lo mínimo, dejamos una mínima huella ecológica”, apunta.
Para Sabina, no hay duda de que ser el único descendiente: “Te configura el carácter, como el tener nueve hermanos”. Y aunque las cosas han cambiado desde que era una niña, en los 70, incluso hoy detecta “un cierto estigma” por su singularidad. “Si voy de viaje con mis amigas y pido una habitación individual, ya hay cachondeo: «Que si la hija única, que si tal…». Yo lo que quiero es dormir tranquila, pero no lo entienden. Aún hay mucha presión”.
Una presión que está empezando a disminuir, porque la figura del único hijo cada vez es más habitual. En España, el Instituto Nacional de Estadística destacaba que en 2024 el número medio de hijos por mujer se redujo hasta 1,10. Según la base de datos de esta entidad, de los 13.766.910 núcleos familiares que hay en el país, casi 5 millones están encabezados por familias con un hijo único (4.914.044). Las familias con dos vástagos suman 3.591.475 y las de tres, 776.910. En definitiva: en nuestro país los hogares con un solo hijo ya superan a los de dos o más descendientes.
Esta tendencia se da también en otros países, como Estados Unidos, Italia, Corea del Sur y Japón. Por ello, la psicología cada vez tiene más interés en analizar el perfil de este único vástago. Entre los investigadores en este campo destaca la doctora Toni Falbo, profesora de la universidad de Austin, Texas. Hija única e interesada en el impacto de los estereotipos en las conductas familiares, lleva 40 años analizando la psicología del hijo único. Sus conclusiones son bastante contundentes: “Los tópicos del hijo único como ‘solitario, egoísta e inadaptado’ no pueden ser confirmados por la investigación empírica”, asegura en una entrevista en la Asociación Americana de Psicología.
En la misma, Falbo explica que los clichés alrededor de esta figura proceden de ideas preconcebidas que, en cierta medida, son lógicas: “Porque la gente asume que si eres hijo único no tienes a nadie con quién jugar y, por tanto, puedes desarrollar neurosis. O que tus padres te sobreprotegen o te consienten, por lo que puedes ser egoísta”.
Pero, por muy lógico que suene, dice, los datos demuestran que no es así. Empezando por un clásico: el estigma de aislamiento. Falbo ha demostrado que los hijos únicos no sólo no pasan tanto tiempo sin compañía como se cree (de hecho, los datos revelan que están con sus madres más que los niños con hermanos), sino que “responden bastante bien” a la soledad.
Es el caso de Alberto, un hijo único criado en los 80, que aprendió ya desde pequeño a lidiar con sus largos ratos a solas: “Mis padres trabajaban y me he pasado muchísimo tiempo solo en casa; pero no me importa nada. Desde entonces gestiono muy bien esta situación”, explica. Hoy Alberto es padre de dos hijos y asegura que nunca se sintió como un bicho raro por no tener hermanos. Ariadna, una joven de 20 años, es también hija única sin complejos: “Lo veo algo muy natural”, dice. Para ella, estar sola no es ningún problema: “Al revés, a veces me apetece”. Según algunos expertos, esta adaptación a la soledad brinda a los hijos únicos más oportunidades para explorar su creatividad y manejar su tiempos.
Otro estereotipo del hijo único son sus supuestos déficit sociales. Toni Falbo también los desmonta, aunque señala que algunos estudios indican que, en párvulos, los hijos únicos suelen ser más retraídos. Sin embargo: “A medida que pasan los años, los niños crecen y pasan más tiempo en el colegio, por lo que tienen más oportunidades de relacionarse. Cuando se analizan los datos de preadolescentes, se observa que tienen tantos amigos como los demás”, explica a la Asociación Americana de Psicología.
De hecho, lo que llama la atención del trabajo de Falbo es que, para esta investigadora, los hijos únicos tienen más ventajas. Su singularidad no sólo los hace más independientes y aptos para gestionar su tiempo, sino que al recibir más atención de sus padres y pasar más tiempo con adultos, desarrollan un vocabulario más rico más precozmente. Y esto puede beneficiarlos en la escuela. De todos modos, Falbo matiza que esta ventaja en cuanto al coeficiente intelectual y al vocabulario no es permanente, porque los niños con hermanos pronto los alcanzan.
Teresa Moratalla
Psicóloga y terapeuta familiar

Para la psicóloga Teresa Moratalla, terapeuta familiar y profesora de la Universidad Blanquerna, existe una psicología alrededor del hijo único: “Pero, más que de estereotipos, me gusta hablar de circunstancias diferentes”, puntualiza. A destacar, el que el hijo único: “No tiene con quién ejercitar dos de las funciones más importantes del subsistema de hermanos: por un lado, aprender lo que significa compartir y por otro, competir con otro. Esto es algo que, obviamente, los niños que tienen hermanos aprenden con mucha naturalidad, aunque no significa que los hijos únicos no puedan”.
Porque como señala la psicóloga: “Hoy los niños tienen una vida social con sus padres muy intensa y se encuentran con otras familias. Lo que también desmiente esa idea de que sean solitarios”. Las redes sociales, añade, son también una vía para compartir experiencias con nuevos compañeros: “Aunque es importante recordar que los niños se enganchan de una forma muy intensa. Y, quizás, el hijo único algo más”.
Lo que sí es una realidad en los hijos únicos es que sus padres están más encima de ellos: “Todo el foco de atención se pone en esa criatura, lo que hace que las relaciones, a veces, sean muy de piña”. Pero el que solo haya uno a quien mirar y por quien preocuparse: “Puede ser tanto bueno como malo”, advierte Moratalla. “Tantas expectativas pueden ser excesivas, estoy intentando no repetir esto con mi hijo”, coincide Sabina. Ariadna cuenta que, a veces, “es un poco demasiado” que sus padres se focalicen tanto en ella: “Nunca he deseado especialmente tener un hermano, pero hay momentos en los que no me hubiera desagradado, para compartir ese foco”.
Pero la singularidad también tienen su lado positivo: “Al final, sabes que solo estás tú y todo va para ti”, dice Ariadna, pragmática. “Cuando era niño no necesitaba nada más, lo tenía todo: no había nadie con quien discutir ni competir”, recuerda Alberto. Para Sabina: “Resulta muy tranquilizador saber que no me voy a pelear con nadie por temas como el dinero, que es algo habitual entre hermanos”. De todos modos, le hubiera gustado tener uno: “Es algo que tengo súper idealizado y, aunque luego ves la realidad, en estos últimos años me he hecho cargo de mi madre y echo de menos poder compartirlo”.
Porque, como observa Teresa Moratalla, este “tenerlo todo” puede ser otra arma de doble filo: “Las relaciones familiares son sumamente complejas y los hijos únicos reciben todo el amor pero, también, todas las preocupaciones y problemas. ¡Todo el paquete!”, dice la psicóloga. A destacar, los momentos de conflicto: “Los hijos únicos lo pasan especialmente mal en procesos complicados, como divorcios; eso hay que tenerlo en cuenta”.
Pero los clichés alrededor de los hijos únicos persisten. A destacar, la idea de que son mimados. La doctora Fablo también ha analizado este concepto, partiendo de investigaciones sobre relaciones entre padres e hijos. Su conclusión, de nuevo, es favorable hacia los hijos únicos. Por lo menos en EEUU, dice, donde los datos señalan que “en lugar de mimar o consentir” al hijo único: “La calidad de la relación con los padres en estos casos es mejor que en familias con hermanos”. No sucede lo mismo en un país con tantos hijos únicos como China, donde se ha hecho mucha investigación. Allí, más que mimarlos, se les exige muchísimo: ese único hijo ha de ser perfecto; en gran parte, porque no hay otro.
| # | Наименование новости | Тональность | Информативность | Дата публикации |
|---|---|---|---|---|
| 1 | “La ventaja de los niños probeta es que sabemos que fuimos deseados” | 0 | 8.31 | 24-05-2026 |
| 2 | Escándalo en una clínica de reproducción: «Elegí un donante danés y mi hijo es de origen turco» | 0 | 10.89 | 19-08-2026 |
| 3 | España se queda sin donantes de semen: el aviso de las clínicas | 0 | 8.33 | 09-07-2026 |
| 4 | El gran reto demográfico de Suiza: el tercer hijo | 0 | 6.62 | 23-07-2026 |
| 5 | Las muertes en Málaga superan a los nacimientos en 1.736 personas durante los primeros cinco meses del año | 0 | 8.47 | 23-07-2026 |
| 6 | La rebelión de los ágamos: adiós a la tiranía de estar en pareja | 0 | 5 | 29-06-2026 |
| 7 | La questione del calo delle nascite non riguarda solo le donne. Anche gli uomini devono riflettere sulla paternità | 0 | 5 | 04-07-2026 |
| 8 | Soledad, IA i gent gran: el que la ciència diu i el que encara no sap | 0 | 7.09 | 27-07-2026 |
| 9 | Parents solos : le coût de la monoparentalité | 0 | 8.61 | 11-08-2026 |