Desde los lugares seguros hasta el respeto por su olfato: el experto desvela las claves para adaptar el hogar a las necesidades naturales de los gatos
El bienestar de un gato no depende únicamente de que tenga comida, agua y un lugar donde dormir. El entorno en el que vive también influye en cómo se siente y en la posibilidad de desarrollar sus comportamientos naturales. Por eso, adaptar nuestra casa a sus necesidades puede ayudar a conseguir un ambiente más seguro y adecuado para el peludo.
El veterinario Víctor Algra ha explicado en una publicación en Instagram cuáles son los cinco pilares que deben tenerse en cuenta para conseguir un ambiente felino saludable. Entre ellos se encuentran ofrecer refugios, distribuir correctamente los recursos, facilitar el juego, respetar la autonomía del animal en sus interacciones con las personas y prestar atención a los olores del hogar.
Lugares seguros y recursos repartidos por toda la casa
El primer pilar consiste en proporcionar al gato lugares en los que pueda refugiarse cuando lo necesite. Algra propone opciones sencillas como cajas de cartón, escondites, plataformas elevadas o estanterías. Poder retirarse de una situación que le incomoda permite al animal “ejercer algo de control sobre su ambiente”, explica el veterinario.
El segundo punto tiene que ver con los recursos ambientales: agua, alimento, areneros, rascadores, espacios de ocio y zonas de descanso. Según Algra, deben encontrarse en diferentes lugares de la casa y separados entre sí. Además, señala que debería haber al menos uno más que el número de gatos que viven en el hogar.
Esta última recomendación coincide con la conocida regla de n+1 para los areneros. Tommaso Piermarini, veterinario de TomVets, explica que una vivienda con un gato debería contar con dos areneros, mientras que una con dos gatos debería disponer de tres.
La distribución del espacio también puede ser importante para gatos que viven con miedo o estrés. La antrozoóloga y etóloga Paula Calvo ha explicado en redes que algunos animales que se esconden constantemente o evitan las zonas abiertas pueden estar intentando gestionar un entorno que perciben como poco seguro.
El juego debe imitar sus comportamientos naturales
El tercer pilar señalado por Algra es el juego. El veterinario recomienda facilitar actividades que permitan al gato reproducir comportamientos relacionados con sus hábitos predatorios. Entre las opciones menciona los juguetes tipo caña de pescar y aquellos que obligan al animal a buscar activamente.
Esta recomendación coincide con la de otros especialistas en comportamiento felino. La etóloga Pilar Guerrero advierte de que, cuando se juega con un gato sin utilizar un objeto como intermediario, el animal puede interpretar las manos o los pies como parte de la interacción de caza. Por ello, los juguetes permiten dirigir ese comportamiento hacia un objeto adecuado.
El cuarto pilar se centra en la relación con las personas. Algra considera que el contacto humano debe ser positivo y predecible y que no se debe obligar al peludo a interactuar. La decisión sobre cómo y cuándo establecer ese contacto debe quedar en buena medida en manos del propio animal.
Por último, el veterinario destaca el olfato, que considera “el sentido más importante” del gato para evaluar su entorno. Por ello recomienda tener cuidado con los productos de limpieza, los olores demasiado intensos y las arenas perfumadas. Al tratarse de un sentido fundamental para interpretar lo que ocurre a su alrededor, una exposición constante a olores fuertes puede hacer que el entorno resulte más incómodo para el animal y dificultar que se sienta seguro en su propio hogar.