La Junta aprueba la declaración de Espinosa de los Monteros como Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico, tras un expediente abierto en 1972
Diego Ortiz Camarero
Burgos
21/08/2026 a las 08:14h.
El Consejo de Gobierno de la Junta de Castilla y León ha dado este 20 de agosto luz verde a la declaración de Espinosa de los Monteros como Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico. Con esta decisión se cierra un expediente que llevaba abierto desde 1972 y que reconoce a la localidad de la provincia de Burgos como un testimonio de la historia de la comarca de Las Merindades, con un notable número de ejemplos de arquitectura civil y defensiva.
Pegada a la frontera con Cantabria, en el extremo norte de la provincia burgalesa, Espinosa de los Monteros arrastra una historia que podría remontarse al siglo IX. Su desarrollo estuvo marcado por dos hitos: el permiso para montar mercado semanal cada martes, que llegó en 1501, y el título de villa que le concedió Felipe IV en 1627. Ambos privilegios asentaron una economía que durante siglos giró en torno al campo y la ganadería.
Calles que todavía hablan del pasadoTodo ese recorrido histórico se puede leer hoy en el trazado de sus calles. El conjunto se articula en torno a parcelas grandes, muchas de ellas ocupadas por un solo edificio, lo que da forma a una trama urbana poco habitual. Ahí destacan los palacios; construcciones asentadas en un lateral de parcelas amplias, con fachadas principales muy marcadas y, en algunos casos, jardines privados.



No faltan tampoco las edificaciones de aire fortificado, como la Torre de los Azulejos o la Casa de los Cubos, herederas de un pasado nobiliario. Conviven con viviendas más humildes, entre medianeras, y con las casas burguesas que se levantaron más tarde en la calle de los Monteros y en la calle Progreso, reconocibles por sus galerías acristaladas.
Un conjunto cargado de monumentosA esta lista se suman tres palacios, reconocidos como BIC entre 1991 y 2000. Son el palacio de los marqueses de Chiloeches, el de los marqueses Cuevas de Velasco y el de los Fernández Villa, construidos entre los siglos XVI y XVII.
El patrimonio religioso también tiene su hueco, con la iglesia de Santa Cecilia y los templos dedicados a Nuestra Señora de Berrueza y a San Nicolás. A todo ello se añade una arquitectura popular de marcada «influencia montañesa», con solanas y galerías en el último piso, muy presente en calles como Los Monteros o El Sol, según recoge CEDER Merindades.