Algunas veces entre quienes empiezan a correr, especialmente cuando el objetivo no es competir, sino mejorar la salud, perder peso o sentirse mejor físicamente se preguntan si correr causa que las piernas se hagan más grandes o ayuda a afinarlas.
Algunas veces entre quienes empiezan a correr, especialmente cuando el objetivo no es competir, sino mejorar la salud, perder peso o sentirse mejor físicamente se preguntan si correr causa que las piernas se hagan más grandes o ayuda a afinarlas.
En la mayoría de personas, correr no suele “engordar” las piernas. De hecho, lo más habitual es observar justo lo contrario; una reducción progresiva del tejido graso y una mejora del tono muscular. Pero, como ocurre casi siempre en entrenamiento, la realidad tiene algunos matices.
Lo primero que hay que entender es que el cuerpo no distingue entre “adelgazar piernas” o “adelgazar abdomen”. Cuando perdemos grasa, la reducción se produce de forma global y depende en gran parte de factores genéticos. Es decir, no podemos elegir exactamente de dónde perder grasa primero. Lo que sí podemos hacer es aumentar el gasto energético y favorecer cambios en la composición corporal, y ahí el running puede ayudar mucho.
Correr implica miles de contracciones musculares repetidas. Gemelos, cuádriceps, isquiotibiales y glúteos trabajan continuamente para impulsarnos hacia delante y absorber impactos. Sin embargo, el tipo de estímulo que genera el running es muy diferente al que se utiliza para aumentar mucho la masa muscular en un gimnasio.
La mayoría de entrenamientos de carrera son esfuerzos de resistencia. Esto significa que los músculos trabajan durante mucho tiempo, pero con una carga relativamente baja. Como consecuencia, suelen producir adaptaciones relacionadas con la eficiencia y la resistencia muscular más que con un gran crecimiento muscular.
Por eso, cuando una persona empieza a correr con regularidad, lo más frecuente es que note las piernas más firmes o más tonificadas, pero no necesariamente más grandes.
¿Por qué a algunas personas sí les ha aumentado el grosor de las piernas al emepzar a correr?
Correr implica miles de contracciones musculares repetidas de gemelos, cuádriceps, isquiotibiales y glúteos.AGENCIASUna explicación bastante habitual es que durante las primeras semanas aparece una ligera inflamación muscular asociada a la adaptación al entrenamiento. Los músculos almacenan más glucógeno, retienen algo más de agua y pueden sentirse más llenos. Esto es normal y suele estabilizarse con el tiempo.
También puede ocurrir que la grasa corporal empiece a disminuir mientras la musculatura gana algo de tono. El resultado es una pierna más definida que algunas personas interpretan inicialmente como una pierna más grande.
Hay además diferencias según el tipo de running. No es lo mismo correr de forma recreativa tres veces por semana que realizar muchas cuestas, series explosivas o entrenamientos específicos de potencia. Cuanto más trabajo de fuerza y velocidad se introduce, mayor puede ser el estímulo muscular. Aun así, incluso en estos casos, los cambios suelen ser moderados comparados con los que se consiguen mediante entrenamiento específico de hipertrofia.
Otro aspecto importante es la alimentación. El tamaño de las piernas no depende únicamente del ejercicio. El balance energético global y los hábitos nutricionales tienen una influencia enorme sobre la composición corporal.
También conviene recordar que la genética juega un papel importante. Hay personas con una musculatura naturalmente más desarrollada y otras con una estructura más ligera. Dos corredores que realizan exactamente el mismo entrenamiento pueden experimentar cambios físicos bastante diferentes.