En pleno desierto de Arizona, bajo un sol abrasador y con temperaturas que superaban los 38 grados centígrados, Abby Hall celebró su séptimo aniversario de matrimonio de una forma poco convencional -para el resto de humanos- pero totalmente lógica teniendo en cuenta quién es: corriendo 48 kilómetros junto a su esposo, Cordis, en el Parque Regional McDowell Mountain, a las afueras de Phoenix.
En pleno desierto de Arizona, bajo un sol abrasador y con temperaturas que superaban los 38 grados centígrados, Abby Hall celebró su séptimo aniversario de matrimonio de una forma poco convencional -para el resto de humanos- pero totalmente lógica teniendo en cuenta quién es: corriendo 48 kilómetros junto a su esposo, Cordis, en el Parque Regional McDowell Mountain, a las afueras de Phoenix.
Lejos de tratarse de una salida recreativa o festiva, esa jornada fue solamente una más del exigente bloque de entrenamiento de más de tres meses y más de 1.600 kilómetros acumulados con un único objetivo: defender con éxito su título en la Western States 100, la ultramaratón de montaña más prestigiosa de Estados Unidos.
"En esos momentos me doy cuenta de la suerte que tengo de contar con personas que creen en este sueño tanto como yo", reconoce Hall, quien destaca el apoyo constante de su entorno durante una preparación que ha llevado su cuerpo y su mente al límite.
La victoria lograda en la edición de 2025 transformó por completo la manera en que Hall afronta la competición. Las dudas del año pasado se han transformado en ganas por hacer historia.
Hall intentará convertirse en la primera mujer en defender con éxito el título de la Western States en los últimos 14 años, en una prueba donde el margen de error es mínimo y que llega tras superar uno de los baches más importantes de su carrera.
El triunfo del año pasado fue mucho más que una victoria deportiva. Representó el final de un largo proceso de recuperación iniciado tres años antes, cuando una caída durante un entrenamiento cerca de su casa, en Flagstaff (Arizona), le provocó una grave hiperextensión de rodilla con daños ligamentarios y una fractura en la meseta tibial.
Su regreso a las carreras de 100 millas estuvo lejos de ser el esperado. En el Ultra-Trail du Mont-Blanc (UTMB), uno de los eventos más prestigiosos del calendario internacional, finalizó en el puesto 31, más de nueve horas por detrás de la vencedora. Sin embargo, Hall nunca dejó de creer en la posibilidad de volver a la élite.
Con la clasificación asegurada para la edición de este año, Hall pudo diseñar con meses de antelación una preparación específica junto a su entrenador y el resultado ha sido el plan de entrenamiento más ambicioso de su carrera.
A mediados de abril tuvo semanas de hasta 240 kilómetros, siempre en una única sesión diaria. En varias ocasiones enlazó entrenamientos de más de 30 y 50 kilómetros consecutivos, acumulando durante un solo fin de semana más de 100 kilómetros y cerca de 3.000 metros de desnivel positivo. "Hay días en los que corres 64 kilómetros y al día siguiente vuelves a salir para hacer otros 48. Es un enorme desafío mental", explica.
Pero no todo es cuestión de correr, ya que uno de los pilares de la preparación de Hall ha sido la estrategia nutricional. La estadounidense recuerda perfectamente los datos de su victoria del año pasado: consumió aproximadamente 120 gramos de carbohidratos y 1,4 litros de líquido por hora durante la carrera.
Su objetivo este año será repetir exactamente el mismo protocolo, ampliamente ensayado durante los entrenamientos hasta convertirlo prácticamente en un acto automático. "Cuando repites el mismo proceso una y otra vez, el día de la carrera todo fluye con naturalidad y te sientes como una máquina perfectamente ajustada", asegura.Preparada incluso para el peor escenario
Aunque las previsiones meteorológicas apuntan a temperaturas más suaves que las habituales para la Western States, Hall no ha querido dejar nada al azar. Gran parte de sus entrenamientos se desarrollaron en la zona de Phoenix, donde aprovechó el intenso calor del desierto para adaptarse a condiciones extremas. Además, complementó el trabajo con sesiones de sauna en casa para reforzar la aclimatación.
La edición de este año reunirá a buena parte de las mejores ultrafondistas del mundo. Ocho de las diez primeras clasificadas del año pasado volverán a tomar la salida, junto a corredoras de primer nivel como Tara Dower, Molly Seidel y Jenn Lichter, quienes superaron a Hall en la Black Canyons 100K disputada en febrero.