Unas sandalias que han pasado de ser un práctico a una inversión de verano porque duran años, combinan con todo y cada temporada parecen más apetecibles.
Cada verano hay una compra que arrasa. No siempre es el vestido de moda, el bolso más buscado o las sandalias más llamativas. A menudo son esas piezas cómodas, versátiles y fáciles de llevar que resisten el paso de los años y siguen funcionando temporada tras temporada. En una época en la que buscamos comprar mejor y aprovechar más lo que tenemos en el armario, encontrar prendas y accesorios que realmente merezcan la pena se ha convertido casi en un pequeño lujo.
En mi caso, esa compra son las sandalias Birkenstock. Las compro verano tras verano —o sustituyo algún modelo después de años de uso— y nunca me arrepiento. Son cómodas desde el primer día, resisten caminatas interminables, combinan con mucho más de lo que parece y, además, cada temporada consiguen verse más actuales y apetecibles. Lo que empezó siendo una elección práctica ha terminado convirtiéndose en uno de los básicos más rentables de mi armario.
Las sandalias cómodas que sí merece la pena comprar en verano
En verano buscamos zapatos que sean fáciles de llevar, que no aprieten, que no destrocen los pies y que aguanten jornadas largas sin perder forma. Y ahí es donde las Birkenstock ganan terreno frente a muchas sandalias más delicadas. Su silueta puede parecer sencilla, incluso demasiado informal a primera vista, pero precisamente ahí está parte de su atractivo. Son prácticas, reconocibles y tienen ese punto relajado que funciona especialmente bien cuando suben las temperaturas.
El modelo más icónico es probablemente Arizona, con sus dos tiras y hebillas metálicas, aunque también hay otras versiones más minimalistas o delicadas. Lo interesante es que todas mantienen esa estética cómoda y funcional que ha conseguido pasar de zapato práctico a básico de estilo. Hoy se llevan con vestidos largos, pantalones de lino, vaqueros rectos, bermudas, faldas satinadas o conjuntos de camisa y pantalón amplio.
Por qué las Birkenstock cada año parecen más bonitas
Hay zapatos que envejecen mal porque están demasiado ligados a una tendencia concreta. Con las Birkenstock ocurre justo lo contrario. Aunque su diseño apenas cambia, cada verano parecen más fáciles de llevar. Quizá porque hemos aprendido a vestir de una forma más cómoda, quizá porque el armario se ha vuelto más relajado o quizá porque cada vez valoramos más las prendas que no obligan a elegir entre estar bien vestida y estar cómoda.
En tonos neutros como negro, marrón, beige, topo, blanco roto o ante arena, las Birkenstock se convierten en una base perfecta para looks de verano. Con un vestido blanco aportan un aire natural. Con pantalones anchos y camiseta básica construyen un uniforme sencillo. Con una falda larga y una camisa abierta funcionan como una alternativa cómoda a las sandalias planas más convencionales. Y con prendas más arregladas consiguen ese contraste que hace que el look parezca menos forzado.
Una inversión de verano que dura más de una temporada
Una de las razones por las que nunca me arrepiento de comprarlas es porque no son unas sandalias de usar y tirar. Si se cuidan bien, pueden durar varios veranos y seguir viéndose bonitas. De hecho, algunas versiones en piel o ante ganan carácter con el uso y se adaptan cada vez mejor al pie. No son la compra más barata del verano, pero sí una de esas compras que se amortizan porque realmente se utilizan.
Esa es la gran diferencia frente a otros zapatos que compramos pensando en unas vacaciones, una cena o una tendencia concreta. Las Birkenstock sirven para viajar, caminar, ir a la playa, hacer recados, salir a comer o vestir un look sencillo de ciudad. No dependen de una ocasión especial, sino de la vida real. Y eso, en verano, vale muchísimo.
Otros diseños que son cómodos para verano
Sandalias Women's Original Universal Slim de Teva
Es el modelo original de la firma Teva, pero con las tiras algo más finas de lo habitual. Es un diseño más elegante para la ciudad. Está disponible en multitud de tonalidades como crudo, negro, naranja, marrón...Tiene un precio de 65 euros y es una inversión diez para el verano.
Sandalias con hebilla negra de Camper
Son otro modelo ideal para lucir en verano. Se trata de una sandalia plana de piel negras con plantilla a contraste en color marrón. Es una opción de estilo mediterráneo diseñada para ofrecer libertad y un confort todo el día. Precio: 120 euros.