Ligeras, cómodas y mucho más pulidas que unas deportivas clásicas. Las zapatillas ligeras se han convertido en la alternativa perfecta para vestir bien en verano sin enseñar los pies.
Hay días de verano en los que las sandalias no apetecen. Porque vamos a caminar mucho, porque queremos evitar rozaduras, porque el plan exige algo más urbano o, simplemente, porque no siempre nos gusta llevar el pie tan descubierto. Y ahí aparece una de las soluciones más fáciles de la temporada: las zapatillas de verano elegantes, esas que no parecen deportivas de gimnasio, pero tampoco renuncian a la comodidad.
La clave está en elegir modelos ligeros, de perfil bajo, en tonos claros o con acabados más delicados. No se trata de ponerse cualquier zapatilla con un vestido de lino, sino de apostar por diseños que tengan la misma intención que unas bailarinas o unas sandalias planas: acompañar el look sin robarle protagonismo.
La alternativa elegante a las sandalias de verano
Durante mucho tiempo, parecía que el verano solo admitía tres tipos de calzado: sandalias planas, alpargatas o chanclas. Sin embargo, cada vez más mujeres recurren a zapatillas ligeras cuando buscan algo cómodo, pero también estilizado. Son perfectas para viajar, para caminar por ciudad, para llevar con vestidos camiseros o para completar esos looks sencillos de pantalón fluido y camiseta blanca que funcionan siempre.
La diferencia entre unas zapatillas elegantes y unas deportivas demasiado informales está en la silueta. Las primeras suelen ser bajas, limpias, flexibles y poco voluminosas. No tienen plataformas exageradas ni colores demasiado llamativos. Tampoco parecen pensadas para entrenar, sino para vestir. Por eso encajan tan bien con prendas veraniegas como faldas midi, vestidos de algodón, vaqueros rectos, bermudas de lino o pantalones palazzo.
El error que conviene evitar
El principal error al elegir zapatillas en verano es apostar por modelos demasiado voluminosos. Las deportivas muy técnicas, con suelas gruesas, colores intensos o estética de running, pueden ser comodísimas, pero no siempre acompañan bien a vestidos, faldas o prendas de lino. En lugar de elevar el look, lo vuelven más informal.
Otro fallo frecuente es elegir zapatillas demasiado cerradas o pesadas para los días de calor. Si el objetivo es sustituir a la sandalia, la zapatilla tiene que respirar visualmente. Por eso funcionan tan bien las de lona fina, malla, rejilla o tejidos suaves. No solo resultan más cómodas, también parecen más veraniegas.
Zapatillas blancas de Superga
Un básico que nunca falla en verano son las clásicas Superga. Nos encanta este diseño clásico en color blanco con cordones a juego. Un modelo que suelen llevar siempre algunas royals porque no pasa de moda. Además, tiene un buen precio y puedes conseguirlas por unos 60 euros.
Zapatillas de lona ligera en marrón de Hoff
La firma acaba de lanzar nueva colección de calzado para el verano. Uno de los diseños que nos ha encantado es este modelo en color marrón. Se trata de una zapatilla confeccionada en lona ligera para acompañar el día a día con comodidad. La talonera en contraste y los cordones tono sobre tono aportan un acabado limpio y minimalista. Precio: 130 euros.
Zapatilla Strenk en blanco de Ecoalf
Otro modelo en blanco comodísimo es este diseño de la firma Ecoalf. Se trata de una zapatilla fabricada con un tejido principal de 70% Poliamida reciclada. Un modelo diseñado para ofrecer máxima ligereza, sin componentes metálicos y con un acabado teñido en prenda.