Max Mara huye del «brillo celebritie» para celebrar su 75 aniversario en Shanghái con una colección y una exposición tan clásicas como modernas.
Creada en Reggio Emilia (Italia) en 1951 por Achille Maramotti (1927-2005), Max Mara celebra en Shanghái su 75 aniversario con dos eventos que a la vez que se nutren de su tradición, alimentan su futuro: una exposición que recrea su archivo histórico y un desfile con la colección Resort para el próximo invierno en el que por primera vez tres hombres vistieron prendas icónicas de la casa versionadas para el armario masculino.
Las actrices Katie Holmes y Michelle Yeoh, junto a distintas influencers internacionales, asistieron a la inauguración de la muestra y al desfile que se celebró ayer en el Long Museum, pero Max Mara, fiel a su filosofía de lujo discreto y atemporal, huyó una vez más de brillos fugaces de alfombra roja y caras famosas para centrarse en la esencia con la que Maramotti creó la firma: ofrecer a las mujeres un poderoso vestuario de líneas atemporales para su día a día. «Creamos ropa real para mujeres reales», nos decía Ian Griffiths, director creativo, la tarde anterior al desfile.
La nueva colección de Max Mara
Griffiths, que lleva cuatro décadas al frente de las colecciones de Max Mara, presentó una propuesta tan rotunda como importante es la efeméride, en la que la icónica sastrería italiana de la firma se funde con maestría con influencias orientales, en una metáfora sobre la globalización y el cruce de influencias entre Oriente y Occidente. Sus característicos trajes sastre se versionan con cuellos Mao; los abrigos, con fluidas túnicas paofu y los vestidos, con los tradicionales giopao y cheongsam chinos.
La inclusividad cultural también se extiende a la de género y sus sastres y abrigos ahora abrazan al hombre en sus dos colores fetiche, el camel y el rojo. «En la Historia de la moda, las mujeres siempre han llevado ropa de hombre, pero nunca ha ocurrido al revés. Ahora, especialmente aquí en Asia, muchos jóvenes utilizan sastres y abrigos de Max Mara, así que era el momento de hacerlo˝, mantiene Griffiths, quien domina el terreno del clasicismo sin caer en el conservadurismo, que él mismo diferencia entre lo atemporal frente a lo restrictivo.
La colección discurre con la misma fluidez que sus palabras y prendas como el famoso abrigo Teddy llegan ahora en versión chaquetón o en abrigo extra largo rozando el suelo. Los estampados, escasos en la casa, tienen de nuevo una razón de peso: se basan en obras de la artista alemana Annie Albers, profesora de la Bauhaus, un movimiento que Achille Maramotti quiso aplicar a la moda en la década de 1950.
Maramotti tenía dos objetivos en mente: preservar los conocimientos que su madre, Giulia Maramotti, había transmitido en la escuela de corte y confección que creó en 1923 y ofrecer a las mujeres una ropa de diseño y calidad que no fuera de costura, sino de producción industrial.
Así es The Max, la exposición que celebra el 75 aniversario de Max Mara
Por otra parte, la exposición, titulada The Max como un guiño al fundador (que buscaba un nombre que representara la excelencia, lo mejor, lo máximo), está concebida como un archivo vivo y recrea la BAI (Biblioteca e Archivio d'Impresa) que la firma tiene en Reggio Emilia, creado en 2003. Está dividida en nueve capítulos en los que conviven prendas, documentos, tejidos, fotos, archivos y mobiliario.
El primero está dedicado a la escuela de Giulia Maramotti, mientras otros se centran en la fábrica, en el primer taller, en el arte de la sastrería y en las piezas icónicas que ha creado la firma en estos 75 años. A través de fotografías, documentos históricos o prototipos, el historiador de la moda Olivier Saillard, comisario de la muestra, ha sabido hilar pasado con presente y futuro.
«The Max es más que una exposición al uso, es un viaje a la historia de una firma que durante más de siete décadas ha convertido el profundo sentimiento de crear en un vestuario universal», dice Saillard, director de la Fundación Azzedine Alaïa desde 2017 y que trabajó como director del Palais Galliera, director de programación del Musée des Arts Décoratifs de París y en innumerables exposiciones de moda.
Para el aniversario, Max Mara también ha presentado un nuevo abrigo, de nombre Ready, y ediciones limitadas de 200 prendas de otros tres modelos icónicos: Meridian (1994), Milenia (1998) y Metric (2015). Pasado, presente y futuro vuelven a darse la mano en la filosofía de Max Mara.