Las avenidas metropolitanas suponen una de las principales prioridades que se incluyen en el Plan Director Urbanístico Metropolitano (PDUM), aprobado inicialmente por segunda vez el pasado mes de febrero en el Consell Metropolità del Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB). Se trata de 240 kilómetros de vías que en un futuro deberán permitir que la mitad del suelo residencial y el 58,2% del suelo industrial se sitúen a menos de 500 metros de rutas de transporte colectivo y vías para movilidad activa, a pie o en vehículos de movilidad personal. Complementado con 735 km de calles estructurantes, 140 km de conectores y casi 1.000 km de ejes verdes, el objetivo radica en crear una red de transporte eficiente y sostenible.Seguir leyendo....
Las avenidas metropolitanas suponen una de las principales prioridades que se incluyen en el Plan Director Urbanístico Metropolitano (PDUM), aprobado inicialmente por segunda vez el pasado mes de febrero en el Consell Metropolità del Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB). Se trata de 240 kilómetros de vías que en un futuro deberán permitir que la mitad del suelo residencial y el 58,2% del suelo industrial se sitúen a menos de 500 metros de rutas de transporte colectivo y vías para movilidad activa, a pie o en vehículos de movilidad personal. Complementado con 735 km de calles estructurantes, 140 km de conectores y casi 1.000 km de ejes verdes, el objetivo radica en crear una red de transporte eficiente y sostenible.
Estos grandes ejes viarios conocen, a la altura de Montgat y Tiana, una confluencia triple que está llamada a reforzar a esta zona del Barcelonès Nord como la puerta norte del área de Barcelona. Es ahí donde se encontrarán la avenida metropolitana Gran Vía (C-31) ―que unirá Castelldefels con Montgat, cruzando transversalmente el área metropolitana a lo largo de casi 35 kilómetros―, y las Avenidas Metropolitanas Litoral (B-10) y Travessera (B-20), vinculadas a ambas rondas Litoral y de Dalt. Así consta en la documentación de la reciente aprobación de la modificación del Plan General Metropolitano que afecta a la protección de la Riera d'en Font, entre Tiana y Montgat. En ella se destaca que en la confluencia de las tres avenidas "es necesario articular las vías, recoser los barrios ahora segregados por las infraestructuras y reconstruir el conector ecológico" de la mencionada riera.
El PDUM identifica también la zona como uno de los Espacios de Proyecto Metropolitano (EPM), llamado 'Porta Maresme', en que se proponen varias actuaciones para mejorar la integración del conjunto de vías segregadas configurado por la B-20, la C-31, la C-32 y la N-II, así como "posibilitar un punto de intercambio modal, vertebrar los tejidos urbanos superando las discontinuidades o mejorar el acceso a los espacios abiertos", entre otras. Todo ello, y más al sur, vinculado con la atracción económica que deberá provocar la "transformación de los polígonos obsoletos adyacentes y el desarrollo del ámbito de las Tres Xemeneies", cuyo proyecto de 'hub' tecnológico, digital y del videojuego avanza con el impulso de las administraciones.
Reconectar los barrios del norte metropolitanoLa transformación de la C-31 es una de las actuaciones largamente reclamada por entidades y vecinos, y asimismo el planteamiento urbanístico la considera clave para poder reducir los niveles de polución y contaminación acústica en "aproximadamente, un 45% por encima del nivel actual percibido en los barrios". El plan también propone la continuidad de la avenida metropolitana Travessera por una cota alta, "religando los barrios y garantizando la continuidad del paseo marítimo" que deberá blindar la Avenida Metropolitana Litoral.
Junto a la B-20, el PDUM señala "imprescindible" la reconfiguración de ambas vías para "romper barreras urbanas y mejorar la conectividad, especialmente entre las dos riberas del Besòs y sobre los tejidos contiguos a la C-31". La tríada de avenidas metropolitanas se completa con la Litoral, para la que se propone impulsar el tramo bajo del Besòs como "eje cívico" a través de un nuevo frente fluvial y de la avenida Litoral para reconectar el norte metropolitano y, de nuevo, "reestablecer las relaciones urbanas entre barrios".

Vista aérea del Barcelonès Nord, puerta de entrada al Àrea Metropolitana de Barcelona. / EL PERIÓDICO / EPC
Según el PDUM, cuando el proyecto se haga realidad, la cobertura del transporte público, y "aún tratándose de un ámbito muy conectado a la red de metro", pasaría del 53,2% al 98% "sobre el suelo destinado a espacios de actividad económica". Un refuerzo de la accesibilidad al transporte colectivo que "incidirá directamente en el nivel de centralidad de los tejidos y en la competividad de las empresas existentes y futuras", concluye la documentción de la hoja urbanística metropolitana.
Suscríbete para seguir leyendo