Una hora después de empezar a correr por un sendero desconocido lo sabes: te has perdido corriendo en medio de la montaña. Hace varios minutos que no ves una baliza, el reloj avisa de que le queda poca batería y el mapa del móvil deja de cargar por falta de cobertura. Es una situación que, tarde o temprano, acaba viviendo cualquier corredor de montaña.
Una hora después de empezar a correr por un sendero desconocido lo sabes: te has perdido corriendo en medio de la montaña. Hace varios minutos que no ves una baliza, el reloj avisa de que le queda poca batería y el mapa del móvil deja de cargar por falta de cobertura. Es una situación que, tarde o temprano, acaba viviendo cualquier corredor de montaña.
Cada vez hay mejores relojes GPS, mapas más precisos y aplicaciones capaces de planificar rutas en segundos. Sin embargo, muchos trail runners siguen cometiendo el mismo error: confiar toda la navegación a la tecnología sin preparar previamente el recorrido.
El verano es el momento perfecto para descubrir el trail runningPexelsLa buena noticia es que orientarse en la montaña no es un talento innato. Es una habilidad que se aprende y que puede entrenarse igual que la resistencia o la técnica de carrera. De hecho, la ciencia también recomienda estudiar la ruta antes de salir a correr.
Una revisión sistemática publicada en Journal of Environmental Psychology concluyó que las personas que dependen más del GPS suelen mostrar un peor sentido de la orientación y desarrollan un conocimiento espacial menos preciso del entorno. Igualmente, otro trabajo científico ha observado que revisar previamente un mapa y memorizar algunos puntos de referencia favorece la creación de un "mapa mental", una habilidad especialmente útil cuando el reloj se queda sin batería o el sendero deja de estar señalizado.
PERDERSE EN LA MONTAÑA AL CORREREl error que más se repite es antes de salirUno de los fallos más habituales es empezar una ruta sin haber dedicado apenas unos minutos a conocerla. Muchos corredores descargan un track y salen directamente a correr, pero cuando aparece un cruce con varios senderos o desaparecen las señales, ya no saben si continúan en la dirección correcta.
La preparación comienza mucho antes de ponerse las zapatillas, tal y como respalda este otro estudio sobre navegación en exteriores con y sin GPS. Tener una idea general del recorrido permite mantener siempre una referencia mental y evita que un pequeño despiste termine convirtiéndose en varios kilómetros extra.
No hace falta memorizar cada curva. Basta con conocer los grandes puntos del recorrido y la dirección general que seguirá la ruta.
Una estrategia muy sencilla consiste en identificar antes de salir algunos lugares fáciles de reconocer.
Puede ser:
Un puente.
Un cruce de ríos.
Un collado.
Un refugio.
Un pequeño pueblo.
Una pista forestal importante.
Estos elementos funcionan como referencias visuales. Si en algún momento dudas del camino, podrás comprobar rápidamente si sigues avanzando hacia uno de esos puntos. Este pequeño ejercicio obliga además a observar el mapa antes de salir y mejora la capacidad de orientación incluso cuando el GPS deja de funcionar.
Hoy prácticamente todos los relojes deportivos permiten cargar un archivo GPX para seguir una ruta durante el entrenamiento. Es una de las herramientas más útiles para el trail running, pero conviene no depender exclusivamente de ella.
Una buena práctica consiste en estudiar previamente el recorrido e intentar recordarlo. De este modo, el GPX pasa a ser una confirmación de que vamos por el camino correcto y no la única fuente de información, tal y como defiente esta otra investigación. Además, si el reloj pierde señal, se queda sin batería o aparece un problema técnico, seguirás teniendo una idea bastante clara de hacia dónde debes dirigirte.
Muchos corredores estrenan un reloj con navegación precisamente el día que van a explorar una ruta completamente nueva. No suele ser la mejor idea.
Lo más recomendable es practicar primero en un recorrido que ya conozcas perfectamente. Carga esa ruta en el reloj, aprende cómo aparecen los avisos de giro, cómo consultar el mapa y cómo reaccionar si te desvías unos metros del track. Cuando domines el funcionamiento, será mucho más fácil utilizar el sistema en un terreno desconocido.
Además de crear tus propios recorridos, merece la pena dedicar unos minutos a explorar rutas realizadas por otros corredores. Plataformas como Wikiloc o Strava permiten descubrir itinerarios populares, comprobar el desnivel acumulado, la distancia real, el tipo de senderos e incluso conocer los puntos donde otros usuarios suelen pasar.
No se trata únicamente de copiar un recorrido. Analizar varias rutas similares ayuda a planificar mejor tus propios entrenamientos, detectar alternativas si surge algún problema y conocer mejor la zona antes de visitarla. Cuanta más información tengas antes de empezar a correr, menos dependerás de improvisar durante la salida, defiende la ciencia.
La mejor tecnología sigue siendo la preparaciónLos relojes GPS actuales son extraordinarios, pero ninguna pantalla sustituye a un corredor que sabe interpretar el terreno y entiende por dónde discurre su recorrido. Dedicar diez minutos a estudiar un mapa, memorizar algunos puntos clave y practicar el uso del GPX es clave.
Ese pequeño hábito reduce enormemente las posibilidades de perderse y hace que cualquier salida por la montaña sea mucho más segura y relajada, tal y como confirma la investigación sobre este tema. Porque en trail running, igual que ocurre con el entrenamiento, la mejor estrategia casi siempre empieza antes de dar el primer paso.